Con el apoyo del Observatorio Centroamericano VIH, se realizó en la ciudad de Guatemala, el primero de los talleres de análisis y reflexión, con miras a la formulación del informe sombra sobre los avances de los compromisos UNGASS.
Este taller es parte del seguimiento a los ya realizados en la región centroamericana en el 2009, que buscan reflejar la perspectiva de la sociedad civil sobre los avances de la declaración UNGASS. A decir de algunas y algunos participantes, los formatos usados en el informe oficial no permiten reflejar subjetivamente los contextos de vulnerabilidad, las comunidades en sí, las realidades que plantea el vivir con VIH y la respuesta nacional en general. Ante los discretos avances en la preparación del informe oficial, este proceso se ha posicionado como un crítico referente para dimensionar los avances, que reflejan un consenso en las percepciones de la sociedad civil.
Audelio Ramírez, representante de la Asociación Coordinadora de Sectores de Lucha Contra el Sida, detalló: “Estos procesos responden a la necesidad de seguimiento a los compromisos asumidos por el Estado para optimizar la respuesta a la epidemia. También representan una ganancia para nosotros como parte de las comunidades afectadas, pues nos permite hacer un repaso reflexivo sobre los avances y retos. Además, este proceso permite reflejar otras visiones de las realidades y no sólo una visión parcial o limitada de las situaciones”.
Entre las reflexiones grupales se destacaron las planteadas en torno al compromiso 2 del componente Apoyo Político, que expresa: “Para 2003, incorporar las prioridades de prevención, atención, tratamiento, apoyo y reducción de los efectos del VIH/SIDA en los planes de desarrollo, incluidas las estrategias de erradicación de la pobreza, las asignaciones de los presupuestos nacionales y los planes de desarrollo sectorial”. Un ejemplo claro del limitado avance en este compromiso es la falta de acciones claras y firmes en torno a las comunidades de hombres homosexuales, pese al reconocimiento de una epidemia concentrada. También lo son la limitada incorporación de actores no tradicionales (estructuras de poder local), el bajo posicionamiento de la respuesta dentro de las políticas de salud locales y regionales, y la pobre vinculación del tema con otros elementos -como la calidad de vida, al economía, la pobreza y el desarrollo en general-. También se discutió ampliamente sobre las dificultades políticas para la consolidación de la CONASIDA, que, tras la presentación inicial y luego de su relanzamiento, aún no se materializa.
Por otro lado, llama la atención la complejidad del escenario con relación a la atención, apoyo y tratamiento: pese a que los presupuestos han sido aprobados, el Gobierno se ha caracterizado por realizar transferencias entre ministerios, restando fondos ya comprometidos al Ministerio de Salud y afectando a los programas que lo integran. Es de reconocer el rol de la sociedad civil, organismos internacionales y agencias de cooperación, que han acompañado y cuestionado los procedimientos para evitar efectos mayores. De todos modos, es un proceso que ha desgastado a los actores y que disminuye los esfuerzos en otras acciones pendientes e importantes.
Con miras a superar algunos obstáculos jurídicos, se ha impulsado la modificación al Decreto 27-2000: Ley General para el Combate del Virus de Inmunodeficiencia Humana VIH y del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida SIDA y de la Promoción, Protección y Defensa de los Derechos Humanos ante el VIH/SIDA. Éste presenta algunos vacíos, contradicciones y omisiones y, pese a la masiva participación de actores diversos, el proceso ha sido politizado y detenido en el congreso.
En materia de prevención, sobresalió la necesidad de actualizar la información epidemiológica existente, pues la oficial tiene más de cuatro años de antigüedad. También se evidenció la necesidad de involucrar de mejor manera a actores no tradicionales, para llevar el quehacer preventivo a otros ámbitos. Por último, se señaló la necesidad de institucionalizar desde el Estado las acciones preventivas hacia grupos vulnerables, ya que actualmente es un trabajo realizado solamente por la sociedad civil y, de no cambiar esta situación, se acabarían cuando se suspendan los recursos provenientes del Fondo Mundial.
En resumen, este ejercicio permitió articular voces poco tradicionales en la formulación de informes nacionales o “técnicos”, además de realizar una aproximación colectiva de las realidades en torno a la respuesta a la epidemia de VIH, con voces que muchas veces son invisibilizadas.
Carlos Romero Prieto
Equipo de Corresponsales Clave
Guatemala, 28 de Febrero, 2010.

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