“Estamos capacitadas, estamos empoderadas, tenemos conocimiento de nuestros derechos. La presencia en foros y reuniones nacionales, regionales e internacionales nos ha fortalecido muchísimo. Hoy tenemos nuevos elementos, nuevos criterios políticos para debatir y discutir”. Con estas palabras Elizabeth Molina, presidenta de la Red de Trabajadoras Sexuales de Ecuador y miembro de la Junta Directiva de la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe -REDTRASEX-, describe el resultado de un trabajo conjunto que lleva años de crecimiento y que se vio reflejado en este encuentro.

Durante toda esta semana, organizaciones de trabajadoras sexuales que forman parte de la REDTRASEX se reunieron en Buenos Aires para definir el Plan Estratégico Regional para los próximos cuatro años y volvieron a elegir autoridades. Elena Reynaga, secretaria general de la Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Argentina –AMMAR-, continuará siendo la Secretaria Ejecutiva de la red regional hasta 2014.

“La Asamblea ha sido bastante interesante, el debate ha sido muy fuerte. Hemos venido con nuevos elementos, nuevos conocimientos. En esta ocasión sí he visto que hemos debatido políticas”, se enorgullece Elizabeth Molina. “Sustentamos políticamente por qué Elena Reynaga tiene que quedarse cuatro años más en la Secretaría Ejecutiva, discutimos por qué estamos acá, cuáles son nuestros deberes, nuestras responsabilidades, cómo vamos a trabajar”, detalla.

Uno de los puntos sobre los que más se trabajó en este encuentro fue el relativo a los aspectos legales que, en la mayoría de los países, afectan a las poblaciones de trabajadoras sexuales. “Hay muchos artículos y códigos constitucionales que nos hacen mucho daño. En muchos países esas leyes nos vuelven muy vulnerables a la violación de nuestros derechos humanos y laborales. Incluso como mujeres, como ciudadanas de cada país, nuestros derechos son violentados. Por eso este es uno de nuestros grandes objetivos en este momento: revisar y modificar los aspectos legales que atentan contra nuestros derechos”, asegura.

. La organización en una red regional ha sido, como explica Elizabeth, fundamental para este crecimiento: “Tenemos una presencia masiva de organizaciones de trabajadoras sexuales unidas, luchando y defendiendo nuestros derechos. El trabajo a nivel nacional fortalece a la región, y el trabajo como región a su vez fortalece las estrategias hacia los diferentes países. Vamos adquiriendo cada día mayores destrezas, mejores formas de comunicación y más capacitación para hacer incidencia. Esa es una fortaleza muy grande”, concluye Elizabeth. Y un buen ejemplo a seguir.

Alejandra Ruffo

Equipo de Corresponsales Clave

Buenos Aires, Argentina – 7 de mayo de 2010.

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