“Cada vez que hacemos una denuncia sabemos que corremos el riesgo de ser asesinadas”, relata Johana Ramírez, presidenta de la organización Reinas de la Noche y referente de la Red de Latinoamericana de Personas Trans –Redlactrans–. Miedo. Eso es lo que siente todos los días y todas las noches, como consecuencia de las amenazas de muerte que viene recibiendo por seguir alzando su voz. Y por ver que pasan los meses y sus compañeras siguen siendo amenazadas, atacadas y asesinadas con total impunidad.

Impotencia. Esa es otra de las sensaciones que menciona Johana. Y no sólo ella. Tras las últimas denuncias realizadas por la Redlactrans, la Alianza Internacional ha comenzado a trabajar en conjunto con organizaciones de derechos humanos locales, aunque los procedimientos son complejos y los tiempos lentos. “Lo que duele en el alma es la impunidad”, lamenta Ana María Béjar, Jefa de Equipo para América Latina y el Caribe de la Alianza Internacional. Es que, gran parte de las denuncias de trans y trabajadoras sexuales van en contra de las mismas fuerzas del orden: militares, policías o ex militares y ex policías. “El problema es que en nuestras sociedades el estigma y la discriminación frente a las trans y a las trabajadoras sexuales es tal que sus palabras valen menos que las de los acusados”, lamenta Béjar.

En marzo, el Equipo de Corresponsales Clave publicó una entrevista con Johana. En ese momento ella denunció la desaparición de Catherine Barrios, su compañera de vivienda. A cuatro meses de su desaparición aún no hubo respuestas y, tras la publicación del artículo, las amenazas se incrementaron. Pero a pesar de todo esto, Johana no baja los brazos: “Mi propia moral, mi propio coraje como activista no me permite irme. Mi prioridad es luchar y defender los derechos humanos de mi población”. Desde aquella entrevista a estos días ha sucedido un caso emblemático: fueron detenidos dos hombres por el asesinato de una chica trans. Y con esa denuncia concreta se intentará avanzar ahora. “Generalmente estos casos quedan impunes, sin culpables, pero esta vez sí los encontraron y los culpables están en este momento presos. Entonces la denuncia es para lograr que ellos sigan en prisión y que se haga justicia. Porque mucha gente no trata los problemas de las trans como problemas que merecen ser resueltos”, sostiene Béjar.

Es que, a pesar de los avances que el país intenta concretar a nivel social, estas poblaciones son todavía muy castigadas. “Desde los niveles más altos del Gobierno siempre llevan el discurso de que se están intentando cambiar las cosas, pero no es el caso de nuestros sectores. Se habla de un proceso de paz y sí han habido cambios: el militarismo, las fuerzas armadas y la guerra se detuvieron, pero existe otro tipo de guerra, somos un país con una ola de violencia”, informa Johana.

En busca de soluciones

La población trans en Guatemala vive en riesgo. Johana cuenta que en el último año el número de integrantes de su organización ha disminuido progresivamente: más de 30 chicas trans fueron asesinadas y otras han muerto a causa de complicaciones relacionadas con el sida, ante la falta de acceso a los servicios de salud. “El que seamos trabajadoras sexuales, el que seamos personas trans, no nos quita los derechos de ser ciudadanas, pero lamentablemente no estamos siendo sujetos de derecho”, admite Johana.

La pregunta clave es cómo detener esta situación. “Los lugares donde ellas son atacadas y asesinadas son sus lugares de trabajo, lugares de trabajo sexual. Y ese es el trabajo de ellas, no pueden salir de la calle porque no tienen otro medio de vida, no tienen acceso a la educación, las echaron muy temprano de sus casas, han dejado la escuela temprano”, analiza Béjar. “Además –agrega- aunque fuera su elección de trabajo, porque no hay nada negativo en ello, ¿cuál es la responsabilidad de la sociedad al ponerlas en esa situación de vulnerabilidad?”, se pregunta.

La responsabilidad existe, por eso es momento de que tanto los organismos internacionales como el resto de la sociedad civil se involucre también en la respuesta. “Son situaciones ante las que uno se pregunta…con tantos recursos del Fondo Mundial que han recibido los países, ¿cuál es el deber moral que tienen los Mecanismos de Coordinación de País para poder garantizar que estas organizaciones reciban los recursos suficientes para lograr realmente fortalecerse? Han recibido apoyos muy puntuales, para folletos y talleres, pero no una subvención que aumente su capacidad organizacional para reducir el estigma, la violencia y mejorar el ambiente”, explica Béjar.

Johana, por su parte, se entusiasma con la idea de que estas oportunidades lleguen en un futuro cercano. “Hemos avanzado. Estamos haciendo incidencia política, nos estamos visibilizando, en algunos países más que otros. Queremos que el Fondo Mundial tome muy en cuenta las necesidades de la población trans. La ronda 10, con la propuesta regional que presentará la red, es una importante oportunidad que tendría tanto el Fondo Mundial como las personas trans, ya que sería la primera vez que en Latinoamérica se estuviera ejecutando un proyecto del Fondo Mundial dirigido, hecho, propuesto e implementado por la población trans. Sería un gran avance y un llamado de atención para otras agencias de cooperación”, considera.

Compromiso. Eso es lo que será necesario. Por parte de la sociedad civil, por parte de los organismos internacionales y por parte de los gobiernos. “Tenemos el deber de sacar a la luz esta tragedia de la que nadie habla. Nadie va a poder detener la infección del VIH si no se detienen los abusos, la violencia, la injusticia. Podemos quedarnos repartiendo condones las 24 horas, pero así no vamos a parar la cosa. Hay que tomar conciencia de todo eso y tratar de unirnos para solucionarlo”, concluye Béjar.

La realidad es que, en la medida en la que no podamos mejorar el ambiente en nuestros países para la poblaciones más vulnerables y reducir la violencia basada en el género, cualquier esfuerzo por reducir el impacto de la epidemia del sida -que golpea a las trans con un prevalencia que supera el 35 por ciento- , será en vano.

Alejandra Ruffo

Equipo de Corresponsales Clave

Antigua, Guatemala – 27 de junio de 2010.

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