“Queremos matrimonio, queremos igualdad”. Ese era el hit de la tarde antes de que los músicos entren en escena. Lo cantaron hombres y mujeres, adultos y jóvenes, homosexuales y heterosexuales, padres, madres e hijos. Lo hicieron frente al Congreso, exigiéndole al Senado la aprobación de la Ley de Matrimonio entre personas del mismo sexo, que ya cuenta con media sanción en Diputados. Y lo hacían en una fecha especial, conmemorando el Día Internacional del Orgullo Gay.

César Cigliutti, Presidente de Comunidad Homosexual Argentina (CHA), explicaba sorprendido que la convocatoria comenzó a través de Internet, en parte para conmemorar la fecha de lucha de la comunidad homosexual y en parte para exigir la sanción de la Ley de Matrimonio. “Esperamos, por el bien de la democracia, que se apruebe la ley. Estamos hablando de una realidad que ya existe y que va a seguir existiendo. Más allá de que les guste o no les guste, son nuestras parejas y son nuestros hijos”, sostuvo Cigliutti. “Los sentimientos de odio, de discriminación, no le hace bien al alma de nadie, siempre es mejor la diversidad y el respeto, para que todas las personas seamos lo más felices que podamos”, concluyó.

La sociedad civil también estuvo presente para apoyar esta causa: “En un país en crecimiento, los derechos de todos los habitantes tienen que ser iguales. Esa es la clave. Va mucho más allá de la ley del matrimonio, es una cuestión de derechos”, aseguró Kurt Frieder, Director Ejecutivo de Fundación Huésped. Elena Reynaga, Secretaria Ejecutiva de la Red de Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe (RedTraSex) coincidió: “Fundamentalmente es una cuestión de derechos. Esta manifestación representa un pedido de libertad, de igualdad de derechos para todas y todos, un pedido de ser felices”.

Claro que muchas cabezas todavía tienen que abrirse. Porque mientras una gran parte de la sociedad se unió para manifestarse por la igualdad de derechos, otra, impulsada por distintas corrientes religiosas, había realizado otra marcha semanas atrás repudiando las uniones de personas del mismo sexo. “Ante tantos mensajes de odio, que pensábamos que ya estaban superados, hay que dar una respuesta clara a favor de otra construcción social, otra mirada, más inclusiva y respetuosa de la gente”, reclamó María Luisa Peralta, representante de la organización Lesmadres. Ellas, parejas de lesbianas que asistieron a la marcha acompañadas por sus hijas e hijos, demostraron lo que muchos no quieren ver: que esta realidad ya existe.

Fito Páez, Vicentico, Kevin Johansen y otros artistas respaldaron la causa con su música y sus mensajes. Graciela Vázquez, la madre de Natalia Gaitán -la joven que fue asesinada por el padrastro de su pareja a causa de su orientación sexual- recordó que todavía hay muchas barreras culturales por superar. “Soy optimista”, gritó ella. Y eso es lo que reinó en la Plaza de los Dos Congresos: un clima de optimismo. Porque, aunque todavía haya muchos obstáculos que vencer, se han conseguido muchos logros. Porque hoy se está más cerca que ayer. Porque hoy las comunidades GLBT pueden manifestarse, y -pese a quien le pese- pueden hacerlo con sus padres, sus parejas y sus hijos. Y sobre todo porque cada vez más personas entienden de qué se trata: más allá de una ley, se trata de una cuestión de igualdad, más allá de una ley, se trata de amor.

Alejandra Ruffo

Equipo de Corresponsales Clave

Buenos Aires, Argentina – 29 de junio de 2010

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