La violencia de género, que afecta a mujeres y niñas de todo el mundo, fue uno de los temas centrales que se trató en la plenaria de la tercera jornada de la XVIII Conferencia Internacional de Sida. Everjoice Win, líder de Derechos de la Mujer para ActionAid, fue la encargada de alzar la voz: “Debemos cambiar la creencia de que la cultura y la religión pueden avalar el reclutamiento de mujeres y la violación de sus derechos”, manifestó.

Con el auditorio en silencio y un canto de mujer que le puso música al momento, se presentó una lista de estadísticas, recopiladas de distintas regiones y países del mundo. Una de cada tres mujeres fue golpeada, forzada a tener sexo o abusada al menos una vez en su vida. El 70 por ciento de las mujeres víctimas de asesinato, fue asesinada por sus pareja masculina. En Kenya y en Zambia, una vez por semana se reporta un caso de asesinato de una mujer por parte de su pareja o un miembro masculino de su familia. En Bolivia, el 17 por ciento de las mujeres aseguró haber sido víctima de violencia psicológica en el último año. En Egipto, el 35 por ciento de las mujeres reconocieron haber sido golpeadas en algún momento de su matrimonio. Estas son sólo algunas de las cifras expuestas. “Quizás muchos ya conocían estas cifras por separado, pero tenerlas todas juntas impacta”, aseguró Win.

Pero es importante recordar que esos números reflejan historias y reflejan una realidad que casi nunca se muestra. “La evidencia que tenemos muchas veces es ignorada”, lamentó Win y reconoció que la mayoría de las veces, la instancia en la que sus esfuerzos se pierden, es al momento de hablar de recursos y fondos.

“Debemos tener una respuesta más sofisticada e integral. Debemos integrar la respuesta a la violencia contra las mujeres”, expresó Win y sugirió trabajar fuertemente en redes, con otras organizaciones y con las bases para poder alcanzar una respuesta eficiente. Además, exigió a los gobiernos y a los donantes mayores recursos para hacer frente tanto a la violencia de género como al VIH.

“Nuestros derechos son violados todos los días”, recordó Win antes de cerrar, entre aplausos, su presentación. Mujeres que no pueden elegir con quién tener sexo, mujeres que no están en condiciones de negociar el uso de un preservativo. Mujeres a las que solamente se las ve como madres, hijas, esposas y nada más. Pero, como dijo Win –y aunque parezca absurdo reconocerlo, “las mujeres somos personas y somos, ante todo, seres humanos”.

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