Una de las cosas que crecen en forma directamente proporcional al número de ediciones de la Conferencia Internacional es la cantidad de marchas y protestas. Este fenómeno no es necesariamente el indicador de un retroceso en la respuesta al SIDA, sino tal vez un síntoma positivo que refleja la compleja diversidad de agendas y necesidades.

En el segundo día de la conferencia ya hemos sumado un número importante de demostraciones, a saber:

Las promesas incumplidas matan: Multitudinaria marcha coincidente con la ceremonia de apertura que denunció la retractación de los compromisos de financiamiento al SIDA por parte de los gobiernos de los países desarrollados.

El impuesto de Robin Hood: Una iniciativa impulsada por ONGs y activistas europeos para que los países fijen un impuesto a las transacciones monetarias, decisión política que podría generar miles de millones al año para programas de desarrollo gravando un porcentaje ínfimo a todas las operaciones bancarias, sin afectar los bolsillos de los contribuyentes comunes.

Habitacional: Un movimiento de activistas de diferentes regiones que urgen a los donantes a considerar todos los factores que influyen en la calidad de vida de las personas viviendo con VIH, en particular la pobreza, la seguridad alimentaria y el derecho a un techo propio.

El trabajo sexual es trabajo: Organizaciones de trabajadores sexuales del todo el mundo han manifestado en diferentes espacios a favor del reconocimiento de su derecho laboral, que conlleva mejores condiciones de trabajo y una reducción de la violencia y la vulnerabilidad.

Derechos Humanos: La sociedad civil involucrada en la organización de la conferencia llamó esta noche a una multitudinaria demostración en el Centro de Viena, acompañada de un recital de Annie Lennox. En este caso el formato fue cercano a la celebración, regado de generoso merchandising y una muy bien coordinada organización.

Mantener al Fondo Mundial: Muchas organizaciones que trabajan en países con epidemias concentradas y realizan intervenciones en poblaciones en mayor riesgo piden a los donantes que no reduzcan el acceso a recursos del Fondo Mundial a países con estos perfiles de epidemia, más allá de su nivel de ingreso nacional.

La Declaración de Viena: Impulsada por la Sociedad Internacional de SIDA entre otros actores, desde hace unos meses se vienen recolectando firmas para esta declaración que llama a los tomadores de decisión (en particular a los gobiernos y agencias de cooperación) a basarse en las evidencias y asegurar intervenciones que protejan los derechos humanos de los usuarios de drogas.

La lista es extensa y continua, pero esta muestra basta para sustentar el argumento de que tal vez estamos frente a una sobresaturación de las demandas, los pedidos y las agendas. Y este artículo no es un llamado a postergar o invisibilizar ninguna de ellas, sino tal vez a reflexionar sobre la utilidad y el impacto que estas estrategias puedan tener.

En el Centro de Prensa hay que abrirse paso entre folletos, carteles y comunicados sobre esta diversidad de necesidades. Una cosa es segura: los medios internacionales no podrán reflejar todas ellas. Muchas quedarán fuera de la cobertura y algo similar puede suceder en la cabeza de los tomadores de decisión más sensibles y progresistas. Y si la gente que está afuera de la conferencia no se entera de estas demandas, probablemente estaremos tratando de convertir a los ya conversos.

Cuando uno pide tantas cosas al mismo tiempo, le otorga a su interlocutor el poder de decidir, según su criterio, cuál de todos los pedidos es el más impostergable. Por ello, tal vez sea hora de hacer una evaluación en profundidad sobre el éxito de estas estrategias. No necesariamente por la forma sino por el exceso.

Tenemos presente que si en el pasado muchos colegas no se hubieran movilizado y hasta encadenado, seguramente la ciencia, el acceso a los tratamientos, los programas de prevención, los recursos y la protección de algunos derechos se habrían demorado aún más, con un mayor costo en vidas. Quizá estemos al borde del agotamiento de algunas de nuestras tácticas habituales, y sea hora de sacar un mejor provecho de otras formas de acción en el terreno de la incidencia y el diálogo político. Un poco más de coordinación y preparación también sería beneficioso. Porque, al parecer, hablar al “poder” más claro que fuerte podría dar mejores resultados.

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