El ultimo día de la conferencia viajé con un colega en el metro de regreso del centro de convenciones y compartimos la frustración sobre el retroceso que había significado esta conferencia para la Latinoamérica. La conferencia de México 2008, fue la oportunidad para poner el énfasis en la región más olvidada del mundo en lo que se refiere a la cooperación.

En la edición anterior miles de delegados comunitarios y profesionales de la salud y sociales de America Latina invadieron los pasillos del Centro Banamex en el DF con algo en común, la lengua de Cervantes. La primera y hasta ahora única conferencia en nuestra parte del mundo, sirvió de manera moderada para que juntos aprendiéramos y compartiéramos, pero por sobre todas las cosas, se pudo cumplir con la asignatura pendiente de poner la región otra vez en el mapa y en algunas agendas. Duró poco.

¿Cuál es el sentido y el impacto sostenible de ubicar la conferencia en una parte del planeta, si después se la invisibilizará? Dos años han pasado y cualquier ganancia relativa pareció perderse. Se estima que en Viena los participantes de la región de la Sociedad Civil fueron menos de 200, el numero de profesionales no debe haber sido mayor, porque no se oía mucho de nuestra lengua en ningún pasillo o fila de la conferencia. Hubo algunos colegas que deambulaban mas por los pasillos que por la sesiones debido a la vergonzosa ausencia total de traducción al español.

En todo caso, ¿Cuál es el sentido de organizar la conferencia en un país desarrollado? Distante y cómodamente lejos de donde el SIDA y la pobreza matan duro y sin tregua.

En ninguna de las declaraciones ministeriales firmadas en México se avanzó un solo centímetro y nada de todo lo urgentemente solicitado allí en múltiples y diversos documentos se cumplió. También, estos días, se siente la nostalgia de la embriagante sensación que teníamos hace dos años cuando creíamos que todas las expresiones de demanda de buena calidad serían financiadas, por ejemplo por medio del Fondo Mundial para el SIDA, la TB y la Malaria. Algo ingenuos creímos las palabras de la comunidad de los donantes sobre que lograríamos el Acceso Universal, o un versión muy parecida a el, sería posible, si no en el 2010, en el 2012. Hoy enfrentamos, con temor a decirlo en voz alta, el duelo entre lo que queríamos que fuera y lo que probablemente será, nada más que pura retórica.

No todas las responsabilidades corresponden a los países “de arriba del mapa”, nosotros mientras tanto dormimos un buena siesta, seguimos haciendo más de los mismo. En muchos casos, nos peleamos por estar en los Mecanismos Coordinadores de País, nos peleamos entre nosotros dentro de ellos, todos contra todos. Y en lugar de cuidar los recursos subvencionados, entiéndase programas éticamente prolijos de buen desempeño, nos quejamos afirmando que el modelo (léase los MCPs) estuvo siempre genéticamente fallido. Para aquellos que han dicho por ejemplo que: “el Fondo Mundial ha dividido a la Sociedad Civil” deben quedarse tranquilos, porque al paso que vamos, tras su prematura extinción estaremos otras vez “todos unidos”. Hemos inspirado a los financiadores para que el primer pretexto para justificar el incumplimiento sus compromisos superficiales sea la preocupación por la eficacia y la eficiencia de este mecanismo. Lamentablemente nos parecemos en los argumentos y cuestionamientos.

Muchos países de Latinoamérica fueron financiados para el VIH/SIDA por primera vez en esta década, por intermedio del Fondo, y no hay en vista ninguna opción que pueda remplazar a este. Si la tendencia actual no cambia, la única posibilidad que tendrán muchos de responder al SIDA será por recursos financieros domésticos. Entonces, la cantidad de recursos disponibles no serán solo un desafío, sino también el mantenimiento de espacios de decisión multisectoriales. Así, ya no padeceremos más a los MCPs.

De regreso a mi viaje en metro, el colega me explicaba como era importante venir a estos eventos, aunque no pudiera participar ni comprender mucho de lo que se presentaba. Lo importante para el era poder estar, ser visto y demostrar que el estaba “vigente”. Por suerte había llegado a la estación en la que tenía que bajarme, porque acaba de descubrir que hablamos diferentes idiomas, y de seguro no nos podríamos entender. ¿Será el sólo así o habrá muchos que piensas de esta forma y no lo confiesan? Me baje del vagón, no si antes repara en su maleta, la de la conferencia, llena de botones de diversos colores, consignas y formas, que como condecoraciones en un uniforme, dejaban en evidencia su “superioridad”, la que se define como permanencia y vigencia internacional.

“No…, permanecer y transcurrir, no es perdurar, no es existir, ni honrar la vida.
 Hay tantas maneras de no ser.
 Tanta conciencia sin saber
 adormecida.”. (Honrar la vida de Eladia Blázquez)


Concluimos aquí la cobertura de la 18va Conferencia Internacional por parte del equipo de corresponsales claves (con 35 artículos), esperamos que ustedes hayan encontrado útil y disfrutado nuestros artículos como nosotros el hacerlos. Esta cobertura en tiempo fue posible por el trabajo casi sin descanso de Alejandra y Andoni (en Viena), Cecilia y Alex (desde la región). Continuaremos compartiendo con ustedes más historia de nuestras comunidades y cubriendo los eventos clave para informar nuestro trabajo y nuestras decisiones.

Equipo de Corresponsales en el Centro de Prensa

Algunas de las imágenes son gentileza de ©IAS/Marcus Rose/Workers’ Photos

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