La mesa redonda se titulaba Prevención y HSH: una asignatura pendiente. Y fue acertado, ya que la población de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) es una población vulnerable a la epidemia y a la cual es difícil acceder, ya que no muchos se reconocen como parte de ella. Quizás fue por esto que, a lo largo de las presentaciones, fue el concepto de identidad el que quedó en el centro del debate y desde donde, tal vez, hay que partir a la hora de pensar en estrategias adecuadas.

Como explicó la antropóloga y Dra. en Salud Pública, Victoria Barreda, la antropología clásica sostenía un concepto de identidad mucho más fijo y esencialista que la antropología contemporánea, que comprendió que el concepto de identidad tiene en cuenta procesos mucho más complejos y móviles. De allí partió para explicar por qué, en su opinión, la sexualidad debe ser abordada con una nueva mirada. “La categoría HSH es una categoría compleja, porque son hombres que tienen prácticas sexuales con hombres y que no asumen ninguna identidad”, indicó. Frente a esto, consideró que la Salud Pública debería pensar más en prácticas sexuales que en identidades a la hora de planificar sus políticas: “Para muchos sujetos la sexualidad cobra otra forma de representación, el qué soy es algo que ni siquiera se cuestionan. Hay que saber mirar estos nuevos tiempos desde la Salud Pública, más que pensar en la identidad del sujeto hay que trabajar en los espacios de disfrute, en los lugares donde las cosas suceden”, sostuvo.

“Las siglas HSH no representan la orientación sexual ni la identidad de género de las personas”, aseguró César Cigliutti, Presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), al comenzar su presentación. A diferencia de Barreda, Cigliutti sostuvo que asumir la identidad es un paso fundamental, ya que es un modo hacer frente al estigma y a la discriminación a las que, como activista gay, fue sometido. “No nos definen las prácticas sexuales, lo que nos da identidad es la discriminación, el haber sufrido presiones sociales muy fuertes, que todavía existen”, lamentó.

Y mientras tanto…

Mejor que hablar es hacer, por eso, con el debate de trasfondo, también hubo lugar para exponer una experiencia a imitar: el servicio de consultoría nocturno que se lleva a cabo en el Hospital San Roque de Jujuy, que ha logrado –según un estudio comparativo realizado durante el proyecto- una mayor eficacia que las consultorías que se realizan en la provincia en los horarios habituales. Y, si bien el proyecto fue pensado originalmente para la población de HSH, su eficacia hizo que se extendiera a toda la comunidad.

¿A qué se debe esta eficacia? Juan Carlos Márquez, coordinador del proyecto, tiene las respuestas: “Observamos que el 65 por ciento de personas con VIH que llegaban al servicio de consultoría habitual, lo hacía con la enfermedad en estados muy avanzados. En algo estábamos fallando”, reconoció. Allí surgió la idea de implementar un servicio más amigable, en un horario no convencional para un hospital público, y en el que se respete la privacidad y la confidencialidad.

“En Jujuy la noche es propicia”, bromeó Márquez, con mucha razón. Desde que comenzó a ejecutarse el proyecto más de 1350 personas se acercaron al servicio: 52 por ciento hombres, 48 por ciento mujeres. Esto sugiere una solución para otro obstáculo: la falta de conexión entre los hombres y el sistema de salud. “Proponer un horario distinto ha hecho que se acerquen muchos más hombres, que hasta han concurrido más que las mujeres”, sostuvo Márquez.

En la ceremonia inaugural del Simposio el periodista especializado en ciencia, Adrián Paenza –quien participó de una teleconferencia- expresó una idea muy acertada: “Necesitamos pensar por fuera de la caja”. La experiencia de Jujuy es un ejemplo de esto. Respetar la identidad de cada población, como exigió Cigliutti, es importante. También lo es, como manifestó Valleja, enfocar las estrategias en los espacios y lugares de diversión. Pero, como lo demuestra el caso de Jujuy, el reto más importante es pensar estrategias innovadoras, que realmente estén enfocadas en alcanzar mejores beneficios para todas y todos, más allá de si asumen o no su identidad.

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