Desde el año dos mil, se han notificado en Argentina más de 7 mil casos de VIH en adolescentes y jóvenes, según informaron en la presentación sobre Adolescencia, Juventud, Sexualidad y Sida, que tuvo lugar en el Simposio SIDA 2010. La falta de información y la falta de estrategias adecuadas estuvieron en el foco de las cuestiones que es necesario cambiar para evitar que estas cifras sigan creciendo.

Según los datos presentados a lo largo del debate, el VIH/SIDA afecta por igual a chicas y chicos, y la principal vía de transmisión son las relaciones sexuales sin protección. Esto deja en evidencia una necesidad urgente: hay que fortalecer el acceso a la información y a las estrategias de prevención. “Los obstáculos tienen que ver con la pobreza, la estigmatización, la exclusión, los mensajes nocivos, el acceso limitado a la salud. El Estado debe asumir una visión que garantice el acceso a la educación y a servicios de salud amigables”, aseguró Adriana Duran, de la Coordinación SIDA de la Ciudad de Buenos Aires.

Es que la falta de acceso a la información sobre salud sexual y reproductiva no sólo deja a los jóvenes en una situación de vulnerabilidad frente a la infección de VIH, sino que también aumenta la tasa de embarazos no deseados, que a su vez son causa de abortos realizados en condiciones riesgosas, la principal causa de muerte materna en Argentina.

Como parte de una solución, Jorgelina Schmidt, de la Red Nacional de Jóvenes y Adolescentes para la Salud Sexual y Reproductiva, presentó una estrategia de educación en la prevención, que tiene presencia en doce regiones de Buenos Aires. A partir de grupos de teatro, concursos de pintura y otras actividades artísticas, los jóvenes aprenden a cuidarse, hablan sobre sexualidad y sobre el ejercicio de sus derechos. “Jóvenes hablando a otros jóvenes, con los mismos códigos y sin tabúes”, describió.

También la Red de Jóvenes por la Salud demostró en su presentación la importancia de que sean ellos mismos los protagonistas de la respuesta. Evelyn Lucero y Ezequiel Carrón presentaron a la red y a sus logros: “Somos jóvenes del Conurbano Bonaerense, hacemos consejería de pares, de jóvenes a jóvenes, y tratamos de buscar alternativas que les gusten a nuestros pares, para hacerlos reír”, explicó Ezequiel. A través de obras de teatro, de talleres en escuelas y de compartir sus experiencias como jóvenes multiplicadores han logrado llegar a sus pares como un adulto no podría haberlo logrado.

Este diagnóstico nos permite pensar en qué estrategias se deben usar para la prevención del VIH en adolescentes y jóvenes. La conclusión es firme: la estrategia debe estar sostenida por una agenda donde ellos mismos presenten y ejecuten sus propuestas, para que sean los propios protagonistas de su salud sexual y reproductiva.

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