“Existen muchas barreras para el acceso a tratamiento y el gran desafío sigue siendo el tema de derechos humanos. Hay mucho por hacer y todo es urgentes e importante”. De esta manera Javier Hourcade Bellocq, Representante Regional de la Alianza en América Latina y el Caribe, resumía la presentación sobre poblaciones con vulnerabilidad incrementada, que se desarrolló en la segunda jornada del simposio SIDA 2010.

“Gracias al trabajo entre pares se pudo bajar la prevalencia del VIH en las mujeres trabajadoras del sexo”, aseguró Jorgelina Sosa, Secretaria General de AMMAR Capital. Ella describió el trabajo que la organización argentina de trabajadoras sexuales realizó con sus pares para fomentar el acceso a los sistemas de salud. Desde trabajar con hospitales para garantizar turnos accesibles para las mujeres trabajadoras sexuales hasta fomentar el boca a boca para impulsar la consejería; desde debatir la importancia de cuidarse hasta trabajar en estigma y discriminación. También la negociación del uso del preservativo, ya que, como explica Jorgelina, “muchas de las mujeres que adquieren VIH no lo han adquirido por el trabajo sino a través de sus parejas”. Todo esto forma parte del trabajo que AMMAR ha realizado en Argentina y que ha logrado reducir en dos dígitos la prevalencia del VIH en trabajadores sexuales.

Otra experiencia que se describió en el panel fue la realizada con jóvenes y adolescentes en situación de encierro, por el cual se han realizado actividades sobre salud sexual y reproductiva y prevención de VIH con un enfoque en derechos humanos. El resultado de esta experiencia habla por sí mismo: 250 jóvenes y adolescentes fueron capacitados y se estableció una consejería de pares.

“Argentina fue el primer país del mundo que tipificó a la población trans para un estudio”, informó con orgullo Pía Dromaco, de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA), ya que tras un trabajo comunitario y un gran esfuerzo, la organización consiguió que la población deje de ser incluida en la categoría epidemiológica de Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH). Este no fue el único logro, también trabajaron por el acceso a los tratamientos con hormonas y lograron ser atendidas en centros diferenciados.

Más allá de estos casos exitosos, en la presentación también se reflexionó acerca de la vulnerabilidad y los factores que la generan. “La vulnerabilidad se encuentra vinculada a un sinnúmero de cosas, tiene que ver con la falta de trabajo, la pobreza, la falta de recursos, el uso de drogas, los procesos económicos y las crisis políticas. Tiene que ver con género, el barrio, los obstáculos a la hora de pensar en las intervenciones; hablar de vulnerabilidad es hablar de un concepto muy amplio”, manifestó Paula Golzman, de la Asociación Civil Intercambios.

Lo interesante para resaltar es que, a pesar de este contexto, las poblaciones han sido generadoras de propuestas para lograr una mejor calidad de vida en sus comunidades. Esto demuestra que la participación y empoderamiento generan un gran impacto, promoviendo el desarrollo de intervenciones exitosas, políticas de prevención eficaces y una garantía de acceso al tratamiento a partir del trabajo comunitario.

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