Un contacto con al realidad, eso es lo que genera la lectura de la investigación realizada por consultores de la organización Agua Buena en Nicaragua, que deja en evidencia los errores que se cometen a la hora de garantizar el acceso al tratamiento de las personas con VIH/SIDA. ¿El resultado? Muertes a causa de enfermedades oportunistas asociadas al VIH en un país que, gracias a la cooperación internacional, cuenta con los recursos para evitarlas.

Lídice López Tocón y Gustavo Chinchilla, consultores de Agua Nueva, y Richard Stern, Director de la organización, iniciaron este proceso de investigación sobre VIH y los diversos elementos que favorecen o no a una respuesta integral en Nicaragua. Según los datos oficiales, Nicaragua reportó 4, 742 casos de VIH hasta diciembre de 2009. Existe un equilibrio en la prevalencia por género y la población joven es la que tiene mayor incidencia. A pesar de esto y de lo mucho que se ha hablado sobre la importancia de la educación sexual, el Estado le ha asignado esta tarea a las amistades y a personas que no están lo suficientemente capacitadas, generando una educación sexual en la que permanecen los prejuicios y estereotipos que contribuyen a una mayor discriminación y a la poca percepción de riesgo.

Por otro lado, uno de los avances que mencionó el informe está relacionado con el testeo. El grupo de consultores investigó el acceso a la prueba de VIH y mostró un notorio aumento en la ejecución de éstas, pasando de 10, 700 pruebas en 2005 a 10, 9000 en 2009. Frente a este avance hay que tener en cuenta que las organizaciones de la sociedad civil realizan actividades y ferias donde la prueba es gratuita y hay que preguntarse cuál es el rol del Estado: ¿Debe sólo garantizar el acceso o también debe incluirla en las pruebas rutinarias y en los exámenes generales de salud?

Tres principales problemas

La investigación presentó ocho brechas, éstas son las tres principales:

- Diagnóstico tardío en los establecimientos de primer nivel: Debido al diagnóstico tardío, casi el 90 por ciento de personas con VIH que asisten  a los hospitales, llegan con niveles de CD4 por debajo de 100. Como consecuencia, la mayoría debe ser hospitalizada y recibir dosificación muy agresiva para recuperar su salud. Si los medicamentos no están disponibles, las personas no podrán sobrevivir.

- Limitada experiencia del ente responsable de la adquisición de medicamentos para cumplir con las compras: A pesar de que el Fondo Mundial ha desembolsado 10 millones de dólares a Nicaragua, de los cuales 300 mil son asignados para medicamentos, el Receptor Principal no ha sido capaz de cumplir con las compras en los primeros seis meses del proyecto. Como resultado, decenas de personas esperan por los medicamentos: algunas no sobreviven durante la espera, otras deben adquirirlos en el mercado privado.

- Debilidad en un plan integrador a partir de la interculturalidad: Nicaragua cuenta con regiones indígenas, miskitas y afrodescendientes que, en algunos casos, no confían en los antirretrovirales y prefieren abandonar el tratamiento u optar por la medicina natural o alternativa. Esto implica un gran reto entre la convivencia y las acciones a partir de la cosmovisión de todas las regiones. Se necesita garantizar calidad en el entrenamiento a los líderes locales para trabajar y discutir estas actitudes relacionadas al VIH

Acceso a medicamento: ¿Qué pasa con los antirretrovirales?

En Nicaragua existen serios problemas para conseguir medicamentos: los hospitales están prácticamente desabastecidos, la atención en los centros de salud pública es pésima y, si se piensa en la posibilidad de ir a una farmacia, los precios son poco accesibles para una sociedad que en su mayoría vive con menos de 2 dólares al día.

Si en los hospitales falta una pastilla para combatir la gripe o el dengue, es más que obvio señalar el difícil acceso a antirretrovirales, sobre todo a los nuevos y más efectivos conocidos, como de tercera línea. “Las empresas productoras de medicamentos como Raltegravir, Darunavir y Enfuvirtida (entre otros) aún no han registrado estos medicamentos en Nicaragua, posiblemente debido a que el reducido mercado no resulta económicamente muy atractivo”, señala la investigación.

“Es claro que las infecciones oportunistas y la falta de atención oportuna a las mismas están produciendo muertes que pueden evitarse. Es necesario que Nicaragua responda a esta situación de manera efectiva, acelerando los procesos de adquisición de medicamentos a través de los distintos mecanismos disponibles”, expresa la conclusión del informe, que deja en evidencia los desafíos que existen en Nicaragua frente a la respuesta al VIH. Porque hoy los recursos están, y aún así, las cosas se siguen haciendo mal. Y no se trata de muertes que pueden evitarse, se trata de muertes que deben evitarse.

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