Dejar de ser sujetos pasivos para convertirse en sujetos activos, cambiar el paradigma, involucrarse políticamente, ser parte de la solución. Las propuestas afloraban como slogans en la mesa redonda en la que se discute el rol de la Sociedad Civil en la respuesta al VIH, un rol que, según se expresó a lo largo de las presentaciones, depende del trabajo integrado no sólo de las redes y organizaciones, sino también del Estado.

“¿Invisibilizadas por quién? ¿Por qué? ¿Para qué?”. Estas preguntas se hacía Graciela Touzé, Directora de la Asociación Civil Intercambios, a la hora de comenzar su presentación. Es que, como ella explicó, estas poblaciones –presuntamente invisibilizadas- muchas veces están visibles, muy visibles: en los medios de comunicación, en la televisión, en el cine. “Son los malos de la película”, criticó y aclaró que justamente son las que “cotidianamente enfrentan situaciones de discriminación, rechazo y violencia”.

Pero también hay otra realidad: mucha de esas poblaciones han logrado organizarse y, en algunos casos, ya comenzaron a verse los primeros avances. Una solución está clara: la organización y el activismo son herramientas fundamentales para romper con esa invisibilización. “Estas poblaciones vienen llevando a cabo acciones por sí mismas, implementando estrategias que son de las más efectivas”, sostuvo Touzé. Desde una mirada estatal, Claudio Bloch,Directordel Programa Nacional de Sida, coincidió con ella: “Son personas que tienen un conocimiento privilegiado sobre su sufrimiento y su propia vida. Y mientras antes miraban lo que los científicos hacían, ahora son parte efectiva de la respuesta a la epidemia”, aseguró.

Pero este avance demostrado por algunas poblaciones, como las trabajadoras sexuales y las trans, todavía no fue alcanzado por otras, que aún padecen la falta de apoyo de los sistemas de salud. “El estigma y los estereotipos no se producen y mantienen por arte de magia, sino que por prácticas de conjuntos sociales, a partir de la desigualdad en las relaciones de poder”, opinó Touzé, que apuntó a la politización como primera herramienta a la cual acudir para revertir esta situación. “Hablar de Sociedad Civil y poblaciones invisibilizadas es hablar de un desafío planteado de politización” sostuvo. Claudio Bloch, como voz representante del Estado, estuvo de acuerdo: “Se consigue muy poco intentando modelar actitudes y comportamientos sin involucrar a los sujetos a los que se pretende ayudar”.

¿Y entonces?

Los activistas presentes en la sala no se quedaron callados: reclamaron más apoyo para las pequeñas redes y organizaciones de las provincias, rever la ley de patentes, el acceso a la educación que permita reducir la brecha y más cantidad de consultorías (y con más ofertas de horarios).

Cumplir estas metas es una responsabilidad compartida. Graciela Touzé consideró que es importante tener en cuenta que lo público no es un monopolio del Estado y por eso la formación social en esencial: “Lo público es una relación entre el Estado y la sociedad”, definió. Claudio Bloch coincidió y citó un lema que, en la boca de activistas de diferentes poblaciones, dio la vuelta al mundo: “No somos parte del problema, somos parte de la solución”. Involucramiento, capacitación, sistemas de salud más amigables, organización. Desafíos que sólo podrán alcanzarse con el compromiso de la sociedad civil y el compromiso del Estado.

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