El lazo rojo, símbolo que representa universalmente a la respuesta al VIH/SIDA, estaba rodeado de velas, las luces con las cuales se recuerda cada año a los que ya no están. En medio de la conmoción, una voz expresó con tristeza y bronca: “Lo peor de todo es que pasaron 22 años y sigue muriendo gente en los hospitales”.  Emoción, un poco de enojo pero también mucha esperanza, así cerró el VIII Encuentro de Personas viviendo con VIH/SIDA, que se desarrolló en Tigre, provincia de Buenos Aires, y en el cual activistas de todo el país compartieron tres días de diálogo y propuestas.

Muchos actores clave en la respuesta nacional al VIH/SIDA formaron parte del encuentro, aunque no todos generaron las mimas impresiones. Una de las participaciones más esperadas era la de la Jefa del Programa Provincial de Sida, Sonia Quiruelas. “Nosotros esperábamos que, en el marco de este encuentro, trajera algunas de las novedades que estamos esperando, pero fue un discurso tan malo y con tan poca contundencia que quedamos más deprimidos de lo que estábamos”, lamentó Marcela Alsina, Coordinadora de la Red Bonaerense de Personas viviendo con VIH/SIDA. Es que, a pesar de las acciones realizadas en las últimas semanas para relanzar el Plan Alimentario y de las numerosas marchas y denuncias que se hicieron exigiendo una respuesta provincial efectiva; las soluciones no llegan. “Al Programa Provincial de Sida no le interesa el 50 por ciento de la epidemia”, sostuvo Marcela.

Por eso, ante la falta de respuesta provincial, la estrategia ahora es apuntar a una respuesta nacional. Y allí es donde otras participaciones sí hicieron la diferencia: Hugo Yasky, Secretario General de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), Claudio Morgado, titular del INADI y representantes del Ministerio de Desarrollo Social, cooperativas de trabajo y de sindicatos, como CTERA, Suteba y UTE; apoyaron la respuesta y ayudaron a dejar en claro algo fundamental: que las redes no están solas. “Indudablemente creemos que podemos avanzar mucho más a nivel nacional que a nivel provincial”, aseguró Marcela al destacar esos apoyos. “Se están afianzando las alianzas. Ahora vamos a apuntar por una política nacional, no queremos desgastarnos más en las políticas provinciales, a pesar de saber que ahí está el agujero negro”, agregó.

Obstáculos definidos, desafíos planteados

Falta de visibilidad de la epidemia, de recursos económicos y, en muchas zonas, de recursos humanos. Falta de apoyo a nivel educativo a través de una educación sexual integral para todas y todos, necesidad de hacer respetar los derechos laborales y el acceso a la salud de las personas viviendo con VIH. Los obstáculos están definidos y fueron enumerados uno a uno en las conclusiones del evento, que también fue el momento de proponer las metas y desafíos por lo cuales trabajar.

Los asistentes al taller reconocieron que la epidemia perdió protagonismo, tanto en la agenda de los medios de comunicación como de la sociedad en general. “Tenemos que avanzar en una agenda común y en una estrategia que una a todas las redes”, expresó uno de los grupos al presentar sus conclusiones. A eso se sumaron la urgencia de la incorporación de las personas con VIH al mercado laboral, la garantía de los programas alimentarios y la importancia de asegurar la implementación de una educación sexual integral (que ya es ley en el país).

“Si no hay una política de VIH/SIDA en la provincia de Buenos Aires, si hay un programa que no está jerarquizado, que no tiene presupuesto; difícilmente pueda cambiar algo. Tienen que modificarse tantas cosas en esta estructura que, realmente, ya no sabemos cómo romperla”, lamentó Marcela. Sus conclusiones fueron tajantes: “Es una estructura tan grande, tan poderosa, que no tenemos la fuerza para doblarla. Sentimos que estamos desgastados tratando de que el Programa Provincial nos escuche, mientras se amontona gente que muere en los hospitales por causa y responsabilidad de la Provincia. Tenemos que rediseñar nuevas estrategias y nuevos aliados porque solas, las redes, no podemos”.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.