Cuando, hace un año atrás, el Equipo de Corresponsales Clave fue capacitado en Lima, Perú, nos pedían que con nuestros artículos buscáramos alcanzar un cambio. Hoy, conmemorando otra vez el Día Mundial del Sida, sabemos que, afortunadamente, ha habido algunos avances –al menos así lo demuestran las estadísticas reflejadas por el nuevo informe de ONUSIDA-. Pero también sabemos que nuestra región sigue sufriendo las consecuencias de un abandono que no debería existir. Y que seguimos necesitando un cambio.

Hoy se conmemora el Día Mundial del Sida. ¿Es un día especial o es un día como cualquier otro? Muchos dirán, sobre todo aquellas personas afectadas por la problemática, que es un día como cualquier otro, en el que se lucha de la misma manera que se lo hace todos los días, con los mismos desafíos, con los mismos obstáculos y con las mismas esperanzas. Pero lo cierto es que no, hoy no es un día más. Las miradas de hacedores de políticas, de medios de comunicación y de donantes están especialmente fijadas en la temática. Por eso hoy, más que nunca, tenemos que hacernos oír.

A lo largo de nuestro año de trabajo nos hemos encontrado con muchas historias que exigen un cambio. Supimos que el acceso universal está lejos de ser una realidad y que Latinoamérica es una de las regiones afectadas. Sabemos que a causa del desabastecimiento de tratamientos hoy, a casi 30 años del descubrimiento de la epidemia, muchas personas siguen muriendo a causa del Sida y muchos bebés siguen naciendo con el virus –desgracias totalmente evitables-.

Supimos que las poblaciones más vulnerables a la epidemia siguen sufriendo del estigma y la discriminación, generado por la falta de educación, información y campañas adecuadas. En algunos países –como en Panamá- las leyes avalan esta discriminación y en otros –como en Guatemala y Colombia- los crímenes de odio hacia algunas poblaciones, como las trans, se dan uno tras otro y de forma totalmente impune. Gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y usuarios de drogas siguen siendo estigmatizados y discriminados por los sistemas de salud, con las consecuencias que eso conlleva. Las oportunidades, para ellos, son desiguales. Sabemos, también, que en los países de nuestra región sigue existiendo discriminación por género, que muchas mujeres son violentadas física y psicológicamente sin que nadie imponga políticas para evitarlo, teniendo en cuenta, además, que estos tipos de violencia son una causa de transmisión de VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

A lo largo de un año buscando historias y escribiendo artículos también descubrimos que la corrupción sigue siendo una moneda corriente, que en muchos países de la región los fondos que deberían utilizarse en la respuesta al VIH/SIDA desaparecen en nuestras narices y nadie sabe –o dice saber- nada acerca de ese dinero. Lo que sucede en la Provincia de Buenos Aires, en donde se registran la mitad de casos de VIH de todo el país, y en donde el Programa Provincial de Sida decide suspender el Plan Alimentario y los tratamientos no llegan; o lo que sucedió en Bolivia, donde condones comprados con recursos del Fondo Mundial fueron usados con fines políticos; son ejemplo de esto. Además, como se demostró en la nota previa a las elecciones presidenciales en Colombia, la temática del VIH/SIDA ni siquiera forma parte de la mayoría de las agendas políticas de nuestros países.

A esto debemos sumar que, a pesar de los esfuerzos y de las leyes que ya existen en algunos países, la educación sexual sigue sin ejecutarse en las escuelas de nuestra región, por lo que los adolescentes y jóvenes continúan sin recibir la información adecuada sobre prevención y tratamiento de VIH y sobre salud sexual y reproductiva en general. Si no apostamos a los jóvenes, que además representan una de las poblaciones más vulnerables a la epidemia, ¿a quién vamos a apostar?

Todo esto demuestra que sí, que hoy es un día como cualquier otro, y que todos y cada uno de los días de lucha son importantes, porque todavía queda demasiado por hacer para alcanzar una respuesta efectiva a la epidemia del Sida. Pero también demuestra que hoy es un día especial y que, más que nunca, tenemos que alzar nuestras voces, tenemos que gritar para que nos escuchen. Porque el cambio tiene que llegar.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.