En la 22da Reunión de la Junta de Gobierno del Fondo Mundial se presentó el informe de la Oficina del Inspector General (OIG), con un particular énfasis en los más recientes casos de fraude y robo de recursos e insumos del Fondo Mundial.

“Nuestro compromiso es que los medicamentos vayan a los pacientes y no a los ladrones”, resumió John Parsons, Inspector General del Fondo Mundial en su presentación. La Directora Adjunta del Fondo Mundial, Dra. Debrework Zewdie afirmó que el Fondo Mundial está comprometido con la tolerancia cero al fraude.

La OIG ha concluido una serie de investigaciones en cuatro países: Camboya, Camerún, Zambia y Haití, y un proceso idéntico en otros quince. Un número similar de países serán investigados el año próximo. En la mayoría de los países se encontraron faltantes de dinero e insumos que no han podido ser justificados por un valor superior a los 37 millones de dólares, con un veintena de casos judiciales relacionados y siete personas detenidas.

Los hallazgos de la OIG dispararon tensiones con la secretaría del Fondo Mundial. La publicación y circulación de la información fuera de contexto ha tenido un impacto negativo en algunos países, organizaciones, personas y en los esfuerzos del Fondo Mundial por movilizar recursos. Algunas respuestas rápidas por parte de la secretaría fueron criticadas como una sobre-reacción. Por ejemplo, el Fondo Mundial congeló todas las capacitaciones en todas las carteras y solicitó una planificación detallada de los eventos previstos para 2011, incluyendo los nombres de los participantes. Esto ha sido rechazado por ONGs, receptores principales y comunidades, por entender que bloquea seriamente la implementación. En estos días se están llevando a cabo reuniones paralelas entre las ONGs y el departamento de operaciones del Fondo Mundial, que resultarían en medidas menos extremas que se comunicarán al terreno pronto.

¿Cómo se roban el dinero del Fondo Mundial?

Para resumir las formas más habituales de mal uso de los recursos podríamos describirlas como:

- Robo: desaparece dinero, medicamentos o insumos de las cuentas o depósitos bajo la responsabilidad de un RP.

- Fraude: la presentación de documentos, recibos, formularios y comprobantes falsos o modificados para rendir más dinero que el utilizado.

- Colusión: acordar entre dos personas físicas o jurídicas actos de fraude.

- Lavado de dinero: enviar dinero fuera del país a través de una empresa criminal para recibir moneda nacional luego del pago de comisiones.

-Falsificación: La distribución de medicamentos e insumos falsificados.

El Fondo Mundial y la Oficina del Inspector General tienen diferentes mecanismos para iniciar una investigación, que van desde una denuncia anónima hasta la elección de un país al azar. Las investigaciones se disparan y avanzan hasta recobrar el dinero o los insumos perdidos y llevar ante la justicia a los responsables. En los países se trabaja en cooperación con los MCP, RP, sub-receptores, socios técnicos y la justicia. La mayor parte del proceso de auditoría e investigación sucede bajo secreto y, dada la masiva cantidad de reportes, documentos y pruebas, lleva muchos meses terminar el proceso hasta producir un informe. Esto genera demoras, y las dificultades de apelar adecuadamente han sido también fuertemente objetadas.

Otros temas incluidos en el informe:

En esta sesión se criticó en particular la situación de inmunidad del PNUD como RP, que impide a la OIG acceder a la información necesaria cuando investiga un caso. Algunas delegaciones solicitaron que esto concluya (ver artículo). También fue cuestionada la poca capacidad de los Agentes Locales del Fondo (ALF) para activar alarmas tempranas. Parte del problema en relación con los ALF es que la auditoría no se encontraría dentro de sus términos de referencia. A su vez, los hallazgos demuestran una relativa debilidad de los MCP para supervisar a sus receptores principales.

Muchas delegaciones hicieron referencia a la importancia y valor de tener un mecanismo como la OIG ya que esto otorga al Fondo Mundial un nivel de transparencia y rendición de cuentas que ninguna otra organización multilateral tiene actualmente. Algunas de la reformas estructurales que tendrán lugar en la Secretaría, como es el caso de los equipos de abordaje de país, contribuiría a reducir la recurrencia de estos episodios en el futuro.

Reducir la corrupción y el robo depende de respuestas más sistémicas y no reactiva, en la certeza de que no hay iniciativa que esté libre de estos desafíos. Hay consenso que estas investigaciones, hallazgos y medidas, a veces traumáticas, son necesarias para prevenir y reducir el robo y el fraude.

Para concluir, hay que hay reforzar dos mensajes claros:

Todo aquel que intente usar los recursos del Fondo Mundial para otro propósito que no sea el acordado en el programa, tarde o temprano deberá enfrentar una investigación y eventualmente a la justicia.

Robar dinero, medicamentos e insumos del Fondo Mundial es un hecho criminal porque están destinados a personas que los necesitan para seguir con vida.

Todos, en especial la sociedad civil y las comunidades, deben ser los ojos y los oídos del Fondo Mundial y de la OIG, y denunciar cualquier sospecha de mal uso de los recursos y los insumos. De esta manera no corren el riesgo de convertirse en cómplices.

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