Del 17 al 20 de noviembre de 2010 se llevó a cabo en la ciudad de Aguascalientes el VII Congreso Nacional de Investigación en Sexología, organizado por la Universidad La Concordia y el Instituto Mexicano de Sexología, AC (IMESEX). Durante este evento se presentaron talleres, conferencias y trabajos de investigación, entre los cuales destacan las razones y motivaciones de hombres y mujeres mexicanos para tener relaciones sexuales.

IMESEX presentó en conferencia de prensa los resultados de varios estudios. En el primero participaron 700 personas -igual número de hombres y mujeres- de todos los estados de la República. Las razones expresadas por ambos sexos fueron: amor, gusto, placer, deseo, curiosidad, atracción, por “cumplir”, por calentura, por experimentar, por necesidad, por satisfacción, por alcohol/drogas, por diversión, por complacer, por venganza, para desestresarse, por presión social, para reproducirse y por soledad.

También hubo razones que solamente las mujeres dieron: por solidaridad, para compenetrar, por adquirir experiencia, porque las obligaron, por no saber decir que no, para manipular, por entrega, porque se casaron y por confirmar el amor de la pareja. Sólo los hombres manifestaron como razones: por ser macho, por descubrimiento, por amistad, por morbo, por someter a la persona, por compasión, por complicidad y por olvido sentimental.

Sin embargo, el uso del condón en adolescentes es muy limitado, y generalmente se utiliza para evitar embarazos no deseados. Casi nunca las y los adolescentes piensan en evitar infecciones de transmisión sexual, entre ellas el VIH/SIDA, de acuerdo con lo comentado por la Dra. Paulina Millán Álvarez, del IMESEX.

Otro estudio presentado por el IMESEX fue el de sexualidad femenina, en el que participaron 820 mujeres de todo el país. Según este estudio, el 74,3% de las encuestadas indicó que ha utilizado alguna vez un anticonceptivo; sin embargo, el 83,8% de ellas no lleva un condón en la bolsa o mochila, ni lo tiene cerca por si lo necesita. Solamente un 21,7% utiliza condón en todas sus relaciones sexuales, y un 40% de la muestra ha presentado alguna ITS. Entre las limitantes para una vida sexual plena, pocas mujeres mencionaron el miedo a adquirir una ITS como el VIH.

De estos estudios podemos obtener conclusiones muy importantes, sobre todo en lo que se refiere a características culturales subyacentes a estadísticas. A pesar de que existen varias coincidencias entre hombres y mujeres en el tema de la sexualidad, se visualiza aún una constante en los mexicanos: el machismo y la dificultad de hablar de temas sexuales, ya sea con la pareja o con los miembros de la familia.

El machismo y las características emocionales que se atribuyen a las mujeres producen que ellas carguen con una dificultad mayor para hablar y ejercer su sexualidad en plenitud. Incluso muchas veces se las exime de la responsabilidad del cuidado, a no ser que se refiera a la anticoncepción, con el pretexto de que el hombre es quien debe proteger a la mujer y no la mujer protegerse a sí misma. Si lo hace, se le cataloga de fácil, infiel y promiscua.

El tema del VIH/SIDA es un ejemplo claro de lo anterior. Los vaivenes en la relación hombre/mujer en la infección por VIH/SIDA hablan de la condición de vulnerabilidad en la que se encuentran las mujeres, al estar sujetas a la voluntad y presión que ejerce el hombre en las relaciones.

De acuerdo con el informe “El VIH/Sida en México 2010” del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH (CENSIDA), publicado en diciembre de 2010, desde el inicio de la epidemia en nuestro país hasta el 30 de septiembre de 2010, en el Registro Nacional de Casos de SIDA se han contabilizado 143.281 casos acumulados de SIDA, de los cuales el 82,2% son hombres y el 17,8% son mujeres, es decir, que por cada 4,6 hombres viviendo con VIH, hay 1 mujer viviendo con VIH. La evolución de la razón hombre/mujer se ha reducido a lo largo de la epidemia del SIDA en México. Dicha razón disminuyó de 10,8 en 1985 a 3,7 en 2008, para aumentar a 3,9 en 2009 y 4,2 en 2010, respectivamente. De esta manera, el proceso de feminización de los casos de SIDA se ha detenido y revertido.

Sin embargo, este regreso en las proporciones de hombres y mujeres no se debe a que las mujeres se protejan más, ni a un cambio cultural, sino a que la infección está creciendo más aceleradamente entre los varones. El informe de CENSIDA apunta que “La epidemia del SIDA en hombres adultos (mayores de de 15 años) está fundamentalmente asociada a la transmisión sexual, ya sea en hombres homosexuales, bisexuales o heterosexuales. Los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) siguen siendo el 50% de los casos en donde se conoce la categoría de transmisión”.

La reducción del estigma y la homofobia hacia los HSH ayudará a reducir las nuevas infecciones por VIH. De la misma forma, las acciones para reducir el machismo en nuestra sociedad tendrán un eco en reducir las nuevas infecciones por VIH en mujeres y, al final de cuentas, en la población en general, puesto que el machismo se basa en la sujeción de unas y unos a la voluntad del más fuerte.

De ahí la importancia de empoderar a la mujer y a otros grupos vulnerables en el libre y responsable ejercicio de su sexualidad; en las estrategias de negociación del condón con la pareja; en evitar la doble moral y promover el auto-cuidado; y en casos más extremos, cuando el machismo sea inquebrantable, promover nuevas estrategias, como la aplicación del microbicida CAPRISA, presentado en la Conferencia Internacional de SIDA Viena 2010.

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