En las últimas semanas existió un revuelo a raíz de dos artículos de AP (Associated Press) que fueron levantados por otros medios de comunicación internacionales. Este artículo, como el publicado la semana pasada, tratan de ofrecer un poco de claridad tanto sobre los hechos como sobre los pasos que el Fondo Mundial viene tomando sobre el tema de corrupción y fraude en sus subvenciones.

Algunos donantes del Fondo Mundial, preocupados por estas noticias alarmistas en los medios, han dicho que deben asegurarse de los procedimientos de la organización contra el fraude antes de confirmar sus contribuciones. En este sentido, el Director Ejecutivo del Fondo Mundial Dr. Michel Kazatchkine, afirmó en un reciente comunicado: “Respeto completamente estas preocupaciones y les aseguro que trabajaremos con cada uno para ofrecerles las garantías de nuestros sistemas para proteger los recursos; como así también, nuestros procedimientos para ocuparnos del fraude son confiables y sólidos”. Y reforzó esta idea explicando: “Trabajaremos con cada donante, y cualquier otro actor, para asegurar que nuestros sistemas son buenos para responder a la corrupción”

En una serie de documentos que el Fondo ha circulado en medio de esta crisis se explican algunos aspectos importantes y reveladores que detallamos a continuación:

Oficina del Inspector General (OIG): La OIG ha realizado auditorías en 33 de los 145 países donde existen programas del Fondo. El total de fondos malversados sobre los que no se pueden justificar gastos asciende a 34 millones de dólares americanos. Esto representa nada más que el 0,3% de la cartera total del Fondo, de 13 mil millones de dólares, y la Secretaría se encuentra realizando gestiones administrativas y legales para recuperar este dinero.

Sistemas de control financiero: Algunos de los artículos publicados hicieron referencia a debilidades en los sistemas de control interno del Fondo. En este sentido, refieren la existencia de sistemas rigurosos. Y agregan que todos los recursos invertidos en las subvenciones son verificados anualmente y trimestralmente por una agencia independiente. Todos los informes de avance de las subvenciones están publicados en línea.

Mejoras en la gestión de las subvenciones: Los hallazgos de la OIG incluyen algunas áreas donde se han concentrado los hechos de corrupción, por ejemplo: capacitaciones, talleres y compra de medicamentos e insumos. En este sentido, se están tomando medidas de control extra, además de la profunda reforma que ha comenzado en la Secretaría del Fondo Mundial. Algunos de estos cambios y mejoras operativas serán imperceptibles fuera de Ginebra; otros generarán un estrés extra en los receptores principales y MCPs. Un ejemplo: hay una fecha límite para presentar el plan detallado de capacitaciones del año que incluirá el nombre de los participantes.

En un reciente artículo publicado en el Huffington Post, Bobby Shriver, fundador de la iniciativa RED, afirmó: “Cuando creamos RED queríamos que el Fondo Mundial administrara el dinero porque sabíamos que estaba estructurado para encontrar a los chicos malos más temprano que tarde. Las demás organizaciones internacionales no tienen estas herramientas tan agresivas. Los demás encuentran a los chicos malos muy tarde en el juego.” Y agregó: “también sabíamos que harían públicos sus descubrimientos para poner presión sobre los otros malos de la película. Fue exactamente lo que pasó y nos pone contentísimos.”

Alemania, Suecia y Dinamarca no parecen tan felices como estos donantes del sector privado y por ello congelaron sus contribuciones. Existe también preocupación en los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá. O quizás una excusa perfecta para no cumplir con lo pactado.

El Fondo Mundial es una de las pocas iniciativas globales con estos niveles de transparencia y rendición de cuentas. Será por ello que los funcionarios gubernamentales no están acostumbrados a navegar públicamente estas aguas.

La tolerancia cero a la corrupción es un valor, pero a la vez pensar en cero corrupción es un poco ingenuo. No solo sabemos que los dictadores que aún gobiernan ciertos países en desarrollo, como Egipto, acumulan ahorros que superan los 40 mil millones de dólares en sus cuentas personales. Sabemos también que en los países del “norte” la crisis financiera y crediticia fue un claro ejemplo de corrupción y fraude, y que muchos de los esfuerzos para resolverla están plagados de estos males. Más allá de la determinación y los valores, lo importante son las políticas y los sistemas que se ponen a funcionar.

Muchos creemos que si las agencias de cooperación bilaterales y multilaterales y los bancos internacionales hubieran adoptado medidas similares, no solo habrían perdido cantidades menores de dinero producto de la corrupción, sino que también habrían mitigado el crecimiento de varias generaciones de gobernantes y funcionarios hambrientos de estos dineros desviados. Y sentimos que el Fondo Mundial pueda convertirse en un “chivo expiatorio”.

Como afirmó Michel Kazatchkine: “En resumidas cuentas, la inmensa mayoría de los recursos aportados por el Fondo Mundial está produciendo enormes avances en la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, y está salvando millones de vidas gracias a la ardua labor que miles de trabajadores sanitarios esforzados y honestos realizan en todo el mundo.”

Al cierre de este artículo el Fondo Mundial publicó el siguiente comunicado de prensa, baje la versión en español aquí.

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