Luego de una extensa jornada de trabajo, discusión e intercambio de experiencias y visiones, llegó el momento de trabajar en grupos que ahondarían y definirían los ejes, recomendaciones y metas que, en suma, se constituirían en uno de los grandes aportes y resultados de esta consulta. Pese a la complejidad que suponía integrar grupos de trabajo tan grandes y heterogéneos, el equipo facilitador condujo las jornadas de manera fluida y eficiente. Se definieron seis  grandes ejes, los cuales fueron cumplimentados con una serie de recomendaciones y metas, a continuación, un detalle de los resultados:

Liderazgo y compromiso social

Entre las recomendaciones principales de este documento destaca el fortalecimiento de liderazgos existentes así como identificar activamente nuevos liderazgos, es decir, invertir en su formación.

En los debates, a nadie resultó ajeno el término “crisis de liderazgo” el cual no sólo señala el limitado número de nuevos actores, sino la manera de hacer las cosas. Existe un fuerte consenso sobre la necesidad de tener “personas nuevas haciendo las cosas diferentes”. Aunque tal vez no es evidente cómo.

Sostenibilidad

A veces, cuando hablamos de sostenibilidad la percibimos sólo como la capacidad económica para permanecer y funcionar. Sin embargo, dentro de este componente se la entendió en un sentido más integral, como la sostenibilidad social, política y financiera. En relación con el financiamiento, un tema central y recurrente fue el Fondo Mundial para el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, y la importancia de seguir promoviendo el financiamiento “de lo correcto”, la inversión focalizada en las poblaciones más afectadas o en mayor riesgo a partir de un criterio basado en la evidencia.

En esta discusión no estuvieron ausentes los sistemas de salud. Se señaló la necesidad de continuar fortaleciéndolos de manera integral para hacer más eficiente la inversión en el sector. En el mismo sentido se incluyó la necesidad de continuar la negociación sobre la propiedad intelectual de patentes de medicamentos para disminuir sus costos.

Lo arriba mencionado supone sostener los esfuerzos del trabajo político internacional y aprovechar, por ejemplo, la oportunidad coyuntural que supone la participación de El Salvador, Brasil y México en la Junta de Gobierno de ONUSIDA, lo que permitiría la incidencia y el cabildeo estratégico para posicionar a la región.

Atención

En materia de atención se abordó la urgencia de extender la cobertura para el diagnóstico temprano y oportuno de la infección por VIH, e identificar las brechas para ofrecer una atención integral de calidad. También se hizo un llamamiento para avanzar en el tratamiento pediátrico.

Como metas, se propuso que al menos el 80% de las personas con indicación de tratamiento antirretroviral tenga acceso al mismo. La mayoría de las personas con VIH desconocen su estado, por lo tanto se recomendó mejorar el posicionamiento de la prueba voluntaria. En particular, la necesidad de llegar con un diagnóstico y tratamiento precoz a la poblaciones de más difícil acceso, con servicios más amigables y accesibles como hospitales de día, centros comunitarios y redes sociales de apoyo.

Prevención

Aquí se destacó la necesidad de implementar estrategias basadas en la evidencia y que además han demostrado ser efectivas. También se incluyó la necesidad de involucrar a las comunidades de manera activa dentro de los procesos, promoviendo su protagonismo.

Se retomó la Declaración Ministerial de la Conferencia Mundial de México 2008 –Educar para la Prevención- y se propuso la generación de estrategias, presupuestos y cronogramas por país, pues supone una herramienta invaluable para llevar la respuesta a nuevos niveles que no se ha utilizado en casi tres años.

Como metas  se planteó la necesidad de estudios de caracterización de las poblaciones vulnerables y articular acciones a partir de ello. Especialmente, involucrar a los sectores e instituciones gubernamentales que fomentan con sus acciones el estigma, la discriminación y la violencia institucional.

Estigma y discriminación

Como alternativas para asumir efectivamente los retos generados por el estigma y la discriminación,  se propuso la creación y fortalecimiento de observatorios nacionales y regionales específicos para VIH-SIDA y poblaciones vulnerables, con miras a garantizar el acceso a la justicia. También se consideró la identificación de brechas y obstáculos legales que promueven el estigma y la discriminación, dificultando así el ejercicio y promoción de los Derechos Humanos.

Como una de las herramientas pocos conocidas aún se mencionó el índice de Estigma y Discriminación impulsado desde el 2008.  Se propuso revisarlo, adaptarlo y socializarlo de mejor manera para que esté en armonía con las demandas y retos de las poblaciones en mayor riesgo.

También se recomendó especialmente realizar una mejor documentación de casos comunes de violación de Derechos Humanos y crímenes de odio, así como la sistematización y generación de modelos de litigio paradigmáticos para la defensa y promoción de los DD.HH de las personas afectadas y las poblaciones vulnerables.

Equidad y género

En materia de equidad y género, se recomendó un mapeo regional para el 2012, que identifique las brechas sociales, políticas, legales y financieras que dificultan la implementación de la Agenda de Mujeres y Niñas del ONUSIDA.

También se recomendó fortalecer los sistemas nacionales de información, para que desagreguen información de manera más específica, por ejemplo, edad, etnia, condición socioeconómica, educación, orientación sexual e identidad de género.

También se recomendó, para el 2014, impulsar de manera regional modificaciones a los marcos legales como medio para la consecución de la equidad de género en el marco de los Derechos Humanos. Como complemento para este logro, se recomendó el desarrollo de campañas de sensibilización permanentes.

Se recomendó además retomar la declaración Ministerial de México 2008, para incluir activamente el enfoque de género en la currícula escolar a todo nivel –formal e informal- según la declaración mencionada y las directrices de UNESCO.

Pese a que las recomendaciones y metas acordadas arriba se presentaron en forma plenaria con cierto grado de consenso,  al momento de consolidar este documento algunos participantes identificaron vacíos y necesidades de mayor profundización. Para ello se conformó un grupo de trabajo que recolectará y procesará los aportes recibidos con posterioridad para desarrollar un informe final que se socializará en la región a partir del 3 de abril.

Tal vez el mejor ejemplo de esto fue la constante mención a “las poblaciones más vulnerables” y la necesidad de darles visibilidad a cada una, dado que llegaron a las conclusiones finales en forma de “bolsones” que las agrupan todas pero no visibilizan particularmente a ninguna. En una región con un epidemia de SIDA fuertemente concentrada en algunas poblaciones es paradójico que sucedan estas cosas. Por eso hay expectativas de que el informe final sea mejorado de forma que todos y cada uno se apropie, se identifique y pase de la retórica a la acción.

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