Una de las propuestas que más expectativas generó  en la Conferencia Mundial de Viena fue la impulsada desde  ONUSIDA, llamada Tratamiento 2.0, que es una plataforma de tratamiento de VIH bastante sencilla, pero que administrada con pericia podría reducir significativamente  el número de muertes vinculadas a la infección por VIH, así como las nuevas infecciones.

El tratamiento 2.0 es un nuevo esquema de abordaje que facilita la manera en que se está suministrando el tratamiento del VIH e incluye una combinación de esfuerzos que impactaría positivamente en la reducción de la inversión en tratamientos, en la carga que enfrentan los sistemas sanitarios y particularmente en la calidad de vida de las personas que viven con VIH. Frente a los modelos actuales –y si las proyecciones son acertadas- la aplicación generalizada de este enfoque evitaría hasta diez millones de defunciones para el 2025. También contribuiría significativamente en la reducción de nuevas infecciones por VIH, si los países asumieran acertadamente el suministro de antirretrovirales a todas las personas que lo necesitan.

Sin embargo, para que este enfoque sea efectivo, es necesario garantizar los cinco elementos que lo sustentan:

Crear mejores fármacos y diagnósticos: ONUSIDA reivindica la innovación de fármacos mejores y más inteligentes con poca toxicidad, y formas de diagnóstico más fáciles de utilizar. Para monitorear el tratamiento se necesita instrumental complejo y técnicos de laboratorios especializados. Una herramienta de diagnóstico simple podría ayudar a reducir la carga de los sistemas sanitarios. Una plataforma de tratamiento tan simplificada podría sufragar los costes y ampliar el acceso al mismo.

El tratamiento como prevención: la terapia antirretrovírica reduce el nivel del virus en el organismo. Las pruebas demuestran que cuando las personas seropositivas rebajan su carga viral, también disminuye la probabilidad de que transmitan el VIH. Se calcula que si todos aquellos que necesitan tratamiento tuvieran acceso a él, tal y como indican las directrices de tratamiento actuales, el número de nuevas infecciones por el VIH se podría reducir en más de un tercio cada año.

Optimizar la cobertura del tratamiento también tendrá otros beneficios para la prevención, como pueden ser tasas más bajas de tuberculosis y malaria entre las personas seropositivas.

Impedir que el precio siga siendo un obstáculo: a pesar de que el precio de los medicamentos se ha reducido drásticamente en los últimos diez años, los costes de los programas de terapia antirretrovírica siguen aumentando. Los medicamentos podrían ser más asequibles, pero las mayores ganancias se podrían conseguir reduciendo los costes de los servicios de tratamiento que no tienen que ver con los fármacos, como los de hospitalización, monitorización y los que sufraga el propio paciente. Actualmente estos costes duplican el precio de los medicamentos en sí mismos. Además, el tratamiento 2.0 espera reducir a la mitad el coste que supone evitar las muertes relacionadas con el sida.

Mejorar el acceso a las pruebas del VIH y su vínculo con la atención: una vez que una persona conoce su estado serológico con respecto al VIH, puede empezar el tratamiento cuando su recuento de células CD4 está en torno a 350, en lugar de esperar a encontrarse mal. Comenzar a recibir tratamiento en el momento oportuno incrementa la eficacia de los regímenes de medicamentos y la esperanza de vida.

Fortalecer la movilización comunitaria: la participación de estas organizaciones en la gestión de los programas de tratamiento puede mejorar el acceso al mismo y los índices de observancia. Incentivar la demanda también puede contribuir a reducir los costes de la difusión a gran escala, así como la carga de los sistemas de atención sanitaria.

En las localidades argentinas de Palpalá, Provincia de Jujuy, y Venado Tuerto, Provincia de Santa Fe, se aplica en la actualidad el enfoque 2.0 con evidentes resultados y hasta la fecha se han involucrado actores clave como los hospitales regionales, las municipalidades y varias instancias que participan en la respuesta.

En un momento histórico como el actual, en la que nos aquejan crisis de recursos, de liderazgos y de creatividad, propuestas como estas refrescan la escena y suponen una oportunidad para impactar positivamente en la respuesta.

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