Según la Ley Nº 3940/09, el Estado tiene la obligación de promover la información adecuada para la prevención del VIH, acceso a tratamiento integral y garantía de los derechos humanos, sin discriminación, a toda la población.

Por otra parte, quienes participan de una relación sexual son responsables de sus actos, excepto que hayan sido violentados. Es decir, debemos mirar la corresponsabilidad de las personas al asumir cualquier tipo de riesgo.

Hay quienes dicen que se debe exigir un carnet a todas las personas que tienen VIH; otros, que las personas que viven con VIH deben gritar a los cuatros vientos su estado serológico o que se deberían dar a conocer sus nombres. Sin embargo, ni una ni otra es la solución.

Debemos partir de la premisa de que todas las personas tienen derecho a la confidencialidad y que todos somos vulnerables a adquirir el VIH. Por ello debemos cuidarnos y protegernos ante cualquier situación de riesgo. La información para la prevención y el autocuidado es muy importante tanto para las personas que ya viven con VIH como para quienes aún no adquirieron el virus.

En un país como Paraguay, donde ni siquiera se puede hablar de sexualidad a adolescentes y jóvenes (y menos todavía sobre VIH), se hace muy difícil abordar la problemática del virus y sus consecuencias en la vida de las personas.

Esta ola de denuncias de transmisión voluntaria del VIH a parejas revela la necesidad de que el Estado paraguayo implemente una política de educación integral de la sexualidad con fines de prevención dirigida a toda la comunidad. Pero no debemos olvidar que es también nuestro deber exigir el acceso a la información.

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