A la fecha se han presentado en Panamá los informes I y II de avance hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que describen las políticas, programas y acciones desarrollados por el gobierno nacional para alcanzar los ODM en el periodo 2004-2010. Para la elaboración de estos informes se realizaron diversos procesos de consulta entre los representantes estatales, el Sistema de las Naciones Unidas, la sociedad civil y el sector privado, pero los cambios no se ven reflejados: lamentablemente es más de lo mismo.

Recientemente, Kim Bolduc, representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), afirmó que: “Seguimos teniendo por delante un arduo trabajo en alianza con el gobierno, la sociedad panameña y la comunidad internacional, para hacer que Panamá pueda lograr el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015″, a pesar de que el país ha conseguido grandes avances en el desarrollo humano.

Detengámonos en el Objetivo 6: “Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades”, y una de sus metas, la 6A: “Haber detenido y comenzado a reducir, para el año 2015, la propagación del VIH/SIDA”.

En Panamá esta meta está lejos de alcanzarse, ya que los casos de VIH siguen en aumento, con una epidemia generalizada y con tendencia a la alza en las poblaciones más vulnerables. A partir de esta evidencia la pregunta inmediata es ¿por qué no disminuyen los casos? ¿Acaso las estrategias de prevención no son acordes a la realidad del país? Una respuesta posible es que no hay trabajo articulado entre los actores para hacer frente al VIH. Otra, que persiste el mito de que se trata solamente de un problema de salud.

Al leer los diferentes informes de avance nos queda el sinsabor de los documentos elaborados desde un escritorio, con énfasis en lo cuantitativo y, lo que es peor, desconociendo la realidad existente. Pareciera que sólo se informa para “quedar bien” ante los compromisos asumidos aunque los resultados no acompañen.

Es indiscutible que se ha dado una mayor participación a todos los sectores para evaluar los avances en las metas, pero éstos se presentan, se plasman y se consensúan en el papel, ya que en la realidad nada ha cambiado.

Pensemos ahora en la Meta 6B: “Lograr, para el año 2010, el acceso universal al tratamiento del VIH/SIDA de todas las personas que lo necesiten”.

Paulina Franceschi, Coordinadora del Informe de Desarrollo Humano del PNUD (gentileza PNUD)

Paulina Franceschi (gentileza PNUD)

Paulina Franceschi, Coordinadora del Atlas de Desarrollo Humano y Objetivos de Desarrollo del Milenio preparado por PNUD que  detalla los avances del país en el cumplimiento de los ODM, afirma que “Vemos una tendencia favorable hacia la eliminación de la pobreza, la equidad de género, de oportunidades educativas y el acceso a la enseñanza universal primaria”. Sin embargo, “no es tan fácil que el país logre los objetivos relacionados a salud. La tendencia que se observa ahí es mucho más irregular, por así decirlo, y la meta la tenemos un poco lejos todavía.”

Si no existe una buena articulación entre los sistemas de salud que deben garantizar el acceso universal, si no se da un involucramiento de todos los sectores y la voluntad política es aún débil, el sueño de alcanzar la Meta 2 nunca se hará realidad. Mientras la Seguridad Social (CSS) y el Ministerio de Salud –actores principales pero no únicos en la respuesta a la epidemia- sigan midiendo fuerzas, alimentando una alta burocracia, con una lucha de poder constante y sin descentralización de los servicios, las personas afectadas por el VIH/SIDA seguirán viviendo la misma realidad: desabastecimiento de medicamentos y de reactivos, y baja calidad de atención integral.

De esta forma, el sistema de salud en Panamá llegará al punto de colapsar porque las estrategias utilizadas no son las más adecuadas. No podemos hablar de acceso universal o de atención integral si los medicamentos necesarios para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas no llegan a las zonas rurales y de difícil acceso. No alcanza con tener la infraestructura si no se puede garantizar que sea operativa y eficiente al momento de dar una atención integral.

El testimonio de Juana Pérez, panameña que vive con VIH desde hace 8 años, es elocuente: “Para el gobierno todo está bien, no hay problema alguno. Sin embargo, en un año sufrí durante dos meses el desabastecimiento de medicamentos y no pude realizarme la prueba de resistencia para saber si el esquema que utilizo sigue siendo efectivo, ya que he presentado algunos problemas de salud. Entonces mi médico aún no sabe si tendré que cambiar de esquema de tratamiento. Yo, como persona afectada, no hablaría de acceso universal en Panamá.”

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