Dañado, viciado y erróneo. Estos fueron algunos de los adjetivos que miembros de las organizaciones de la sociedad civil de México han manifestado con relación al proceso de asignación de recursos de la convocatoria pública lanzada por el CENSIDA para el fortalecimiento de la respuesta en prevención de la sociedad civil ante el VIH/SIDA e ITS 2011.

De acuerdo con representantes de diversas organizaciones, las irregularidades se presentaron en el proceso mismo, pero también en el mecanismo de evaluación y en los criterios de aplicación de los recursos públicos.

Un proceso poco claro y transparente, en el cual se permitió la aplicación de organizaciones con fincación de responsabilidades, y cuyos proyectos (0209 y 0260) resultaron financiados, causó gran descontento en México. Por tratarse de un procedimiento en línea con un software nuevo, muchas organizaciones duplicaran folios y se rebasó la cantidad estipulada de 300 aplicaciones acordada previamente. Además, se dio una prórroga de 24 horas para seguir ingresando los proyectos. Todo esto generó desconfianza respecto a la convocatoria 2011.

Los líderes entrevistados por Corresponsales Clave también señalaron lo oscuro del mecanismo de evaluación, que este año no ha sido aclarado por el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/SIDA en México (CENSIDA). No se ha dado a conocer la lista de los evaluadores y, como nos comentó el representante de una organización que ofrece cursos en derechos humanos, tampoco se ha anunciado la calificación que los evaluadores asignaron a los proyectos presentados ni los comentarios que formularon (de todas formas esto no era una garantía pues existen organizaciones que en convocatorias anteriores recibieron comentarios que evidenciaban que los proyectos no habían sido leídos con atención).

Los criterios de aplicación de los recursos también fueron cuestionados: esta convocatoria no permitió la compra de pruebas de detección, cuando es una estrategia considerada fundamental para la atención oportuna y la prevención de VIH. En opinión de los entrevistados, pareciera que existe un veto o penalización sobre algunas organizaciones, mientras que algunos proyectos cuyos objetivos y estrategias no son claras, fueron financiados.

Ante esta situación, los vocales del Consejo Nacional para la Prevención y el Control del SIDA (CONASIDA) solicitaron al Secretario de Salud, Dr. José Ángel Córdova Villalobos, información sobre los resultados del dictamen de cada proyecto registrado en la convocatoria, con la finalidad de tener claridad sobre los criterios de selección; el nombre y perfil de las personas que conformaron el Equipo Asesor de Revisores de Proyectos (EARP), para garantizar las competencias y objetividad de las personas que dictaminan; y los mecanismos, etapas, y procesos de evaluación, así como la existencia de manuales o guías para los dictaminadores.

Asimismo, solicitaron aclaración sobre los proyectos aprobados a organizaciones con fincación de responsabilidades, y sobre los proyectos 0342 y 0061, que no cumplen con los lineamientos de la categoría 3. Cabe mencionar que de los vocales firmantes de esta solicitud, tres cuentan con proyecto financiado a través de la convocatoria 2011 de CENSIDA, como nos lo comentó Gerardo Cabrera, de la Red Mexicana de Personas  que viven con VIH/SIDA.

El descontento se ha manifestado también por parte de organizaciones con gran trayectoria y experiencia: “Este año mejoramos nuestro proyecto con relación a los que en años pasados ya habían sido financiados, y extrañamente ahora no estamos en la lista de proyectos financiados”, señalaron los líderes de una organización que trabaja temas de sexualidad con jóvenes y sus familias.

Toda esta controversia ha preocupado a los líderes de las organizaciones de la sociedad civil, sobre todo teniendo en cuenta la presencia del Fondo Mundial en México, ya que podría generar desconfianza sobre los procesos de aplicación del Fondo y la posible inhibición de la participación de la sociedad civil en los procesos del Fondo Mundial. Incluso existe descontento por el hecho de que organizaciones que reciben recursos del Fondo también los podrían estar recibiendo por parte de la convocatoria de CENSIDA.

Martín Luna de CAPPSIDA fue autocrítico al reflexionar sobre la pasividad que han mostrado las organizaciones mexicanas, y las llamó a organizarse para actuar, para vigilar los procesos. “Deberíamos trabajar de manera conjunta y avanzar en que se corrijan las fallas del proceso para que sea más claro y transparente. Debemos seguir en una línea de colaboración y respeto al trabajo y la independencia de la sociedad civil y generar procesos que fortalezcan la respuesta en prevención desde la sociedad civil, para generar un impacto que disminuya la incidencia de nuevos casos”, comentó.

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