Culturalmente, el hombre es considerado la cabeza del hogar, es el encargado de brindar alimento, dinero, protección, estabilidad, etc. En pocas palabras, es la “base del hogar”, dejando de lado las cualidades de la mujer a la que se asignan roles secundarios o “no tan importantes”.

En El Salvador existe una cultura tan machista que la mujer no tiene siquiera el valor de negociar el uso de métodos de barrera con su esposo, ya que “debe hacer lo que el hombre dice”. Esto provoca muchas consecuencias negativas para ellas, como embarazos no planificados o adquirir una infección de transmisión sexual (ITS), entre las que se cuenta el VIH.

¿Pero qué hace que en nuestra sociedad la mujer se vea tan limitada? Los patrones culturales, la desinformación, la doble vida y el miedo son algunos factores que han provocado que las mujeres se vean fuertemente afectadas en los últimos años por el VIH/sida. Sumado a esto, las políticas y campañas de prevención están específicamente dirigidas a los hombres en tanto se los concibe como la base del hogar.

Actualmente, en El Salvador no existen campañas de prevención de ITS o VIH específicamente dirigidas al sector femenino. ¿Qué hace falta para que el Ministerio de Salud desarrolle campañas de prevención focalizadas en mujeres? ¿Cuántas mujeres tienen que infectarse a diario para ser tomadas en cuenta dentro de las campañas de prevención?

Desde 1984, cuando se detectó el primer caso de VIH en El Salvador, se han acumulado 17.206 casos de VIH y 8.786 de sida, de los cuales 9.724 son mujeres. Curiosamente, las amas de casa se vieron fuertemente afectadas por el VIH/sida, siendo el sector con mayor índice de infecciones en el país: entre 2008 y 2010 sumaron un total de 1.244 casos, con un promedio anual de 414 casos (fuente: SUMEVE 2008-2010, base histórica 1984-2010, Ministerio de Salud).

Es necesario que el Ministerio de Salud, conjuntamente con la sociedad civil, desarrolle y ejecute campañas de prevención dirigidas a mujeres, con información sobre los métodos de barrera y el uso correcto del preservativo. Esto es especialmente urgente en las zonas rurales, donde el nivel de escolaridad es muy bajo. Las mujeres deben tener el conocimiento para exigir sus derechos y vivir su sexualidad de una manera responsable y saludable.

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