La sociedad civil juega un rol muy importante en la respuesta al VIH en El Salvador. Tanto es así, que a través de la movilización de las personas que viven con VIH se logró el acceso a los tratamientos antirretrovirales (TARV) y también el respeto de sus derechos humanos. Quién se imaginaría que un grupo de cinco personas que en el año de 1998 decidió llamarse “Grupo Atlacatl” llegaría a convertirse en la primera organización de personas que viven con VIH con enfoque en derechos humanos en El Salvador, y que con el pasar de los años -13 para ser exactos- sería un importante referente en la temática, tanto a nivel nacional como regional.

Muchos han sido los logros obtenidos a lo largo de esos 13 años, pero el 7 de mayo de 2010 marcaría un precedente a nivel mundial. Bajo el decreto legislativo Nº 345 se estableció el día 12 de mayo de cada año como “Día Nacional de la Solidaridad hacia las Personas con VIH”.

A pesar de que no existe un fuerte apoyo desde la presidencia de la República y que el mismo Ministerio de Salud no se preocupa en mejorar las políticas públicas de atención a las personas que viven con VIH –el programa nacional de ITS/VIH-SIDA está prácticamente desaparecido–, la Asamblea Legislativa, con el total apoyo de los partidos políticos, ha tomado la batuta y está respaldando las acciones de la sociedad civil, que pide a gritos un mayor involucramiento de las autoridades pertinentes y que no se invisibilicen las necesidades de las personas con VIH.

El 12 de mayo pasado se llevó a cabo la conmemoración del primer día nacional de la solidaridad hacia las personas con VIH en un acto realizado en la Asamblea Legislativa, que reiteró así su apoyo y destacó la labor impulsada por la Asociación Atlacatl Vivo Positivo. Las condiciones climáticas eran ideales y uno a uno empezaron a llegar los asistentes al evento: organizaciones de la sociedad civil que trabajan en VIH, grupos de poblaciones clave, y diputados y diputadas que han apoyado incondicionalmente los esfuerzos de la sociedad civil.

“Esta conmemoración refleja la lucha constante en contra de la discriminación hacia las personas con VIH, que tienen iguales derechos y deberes que cualquier ciudadano y debe tratárseles como tales”, comentó David Reyes, diputado por el partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), quien fue uno de los legisladores en darle impulso de ley a esta propuesta. Al ser consultado por los motivos que lo impulsaron a darle iniciativa de ley, el diputado dijo: “Quiero reconocer el trabajo que ha venido realizando la Asociación Atlacatl, encabezada por Odir Miranda, a quien reconozco su trabajo de activismo, influyendo hasta llegar a la Asamblea Legislativa y tener las puertas abiertas.” Y agregó Reyes: “Es una lucha muy similar a la de llevan a cabo las personas con discapacidad por lograr el respeto de sus derechos humanos. Debemos tomar en cuenta aquellas medidas no solamente legislativas sino políticas a favor de las personas con VIH, para que tengan una atención integral y completa de su salud, y sobre todo, sin ningún tipo de discriminación”.

El presidente de la Asamblea Legislativa, Lic. Sigfrido Reyes, comentó que “El primer paso para la sociedad es reconocer que hay un problema; yo creo que la sociedad salvadoreña ya dio ese paso de reconocimiento que nos lleva a la solidaridad con las personas que viven con VIH. Ahora debe traducirse en acciones concretas, en apoyo con medicamentos, en mejorar las condiciones en las cuales son atendidos en la red de salud pública”. Y finalizó: “Otro elemento importante es denunciar cualquier tipo de discriminación que puedan sufrir las personas con VIH.”

¿Qué más se debe hacer para que el ejecutivo reaccione y tome una postura concreta en la temática? ¿Deben aumentar las cifras de nuevos casos para llamar la atención de las autoridades encargadas de velar por la integridad de las personas con VIH? ¿Cómo es posible que se hable de inclusión cuando lo que predomina es la exclusión? El VIH no se toma su tiempo, el VIH no excluye. Y mientras la sociedad civil rema contra la corriente, otros simplemente se quedan detrás de sus escritorios haciendo lo que mejor saben hacer: nada.

Más de 1.200 globos blancos inflados con helio fueron lanzados al cielo, cada uno con una carta conteniendo un mensaje que recordaba a una persona fallecida a consecuencia del sida. Fue una actividad cargada de sentimentalismo, pero también una actividad para reiterar el compromiso por defender los derechos humanos de las personas con VIH: “Un compromiso verdadero, un verdadero liderazgo”.

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