Rosa Posa Guinea de la organización lésbica Aireana y Marie Betancourt, activista trans de la organización Panambí y miembro de la REDLACTRANS, nos contaron sobre las actividades que realizarán con motivo de la celebración del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, y compartieron algunas impresiones.

¿Qué actividades o acciones tienen previstas a nivel nacional o institucional por el 17 de mayo?

Rosa Posa Guinea

Rosa: Desde Aireana estamos participando de la Campaña Internacional de IDAHO (Día internacional contra la Homofobia, por sus siglas en inglés). Ya están en el aire varios spots publicitarios en contra de las supuestas terapias ‘reparadoras’ de la orientación sexual. La campaña en Latinoamérica se llama “Curas que matan” y buscamos alertar sobre estas prácticas que no son más que torturas. Además, el 17 de mayo realizaremos un conversatorio con profesionales de la psicología y de la psiquiatría, más un taller con funcionarios del Hospital Neuropsiquiátrico el 26 de mayo. Colocaremos más de 30 pasacalles alusivos a la campaña en Asunción y en Coronel Oviedo, junto con el grupo Ñepyrú. Todas estas actividades se pueden ver en la página de la organización (www.aireana.org.py). Para realizarlas contamos con el apoyo de la Coalición LGTBI Paraguay.

Marie: A nivel nacional tenemos previstas varias actividades, pero la más grande es “Curas que matan”. A nivel institucional, diremos presente portando pasacalles con mensajes alusivos y otras acciones públicas.

Como activistas por los derechos de lesbianas y trans, ¿qué reivindicaciones creen que se han conseguido en nuestro país?

Rosa: En el plano legislativo nacional no tenemos avances específicos que señalar. Sí nos consta que en el plano regional e internacional Paraguay ha apoyado todas las resoluciones de los últimos tres años sobre orientación sexual e identidad de género de la Organización de los Estados Americanos (OEA), y las declaraciones de la ONU en contra de la penalización de la homosexualidad. Contamos con una apertura interesante por parte de algunos sectores del poder ejecutivo, que pueden derivar en políticas públicas. Estamos contribuyendo poco a poco a esta construcción. Sí se puede hablar de avances en la mentalidad, gracias a la acción de las organizaciones que hace públicas sus voces.

Marie: En el Paraguay no es mucho lo que se logró. Siendo un país tan patriarcal, donde el sexismo binario predomina, es difícil avanzar. La lucha por una mejor atención en los servicios públicos de salud tiene algunos avances, pero aún falta. Seguimos trabajando por el reconocimiento de la población trans como tal, por el derecho a una calidad de vida buena más allá de la condición social, y por la incorporación de una compañera trans en entes del gobierno.

¿Qué tipo de discriminación sufren gays, lesbianas, trans, bisexuales e intersex en nuestro país?

Rosa: La información detallada sobre discriminación puede encontrarse desde 1999 hasta hoy en los informes publicados por CODEHUPY (Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay). Fundamentalmente y para ser muy breves, podemos hablar del atropello del derecho a la vida, sobre todo para con las compañeras travestis; negación de derechos humanos como la educación, salud, vivienda y trabajo a causa de la discriminación a lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersex; no acceso al derecho a la identidad y a la libre expresión de la personalidad, y el derecho a una vida libre de violencia. Es un párrafo muy corto pero hay muchas historias de personas detrás de todas estas cosas.

Marie Betancourt

Marie: La población trans sufre todo tipo de discriminación y situaciones de exclusión, desde la expulsión del entorno familiar que conlleva a la situación de calle y al trabajo sexual como fuente de ingreso; la exclusión del sistema educativo y de salud; la imposibilidad de ejercer libremente otro tipo de empleo, ya que son muy pocas las trans que lograron títulos universitarios o los obtuvieron antes de transformarse; no poder ingresar a lugares públicos, ya que las trans están estigmatizadas por el trabajo sexual; abuso de drogas, alcoholismo, delincuencia. Lamentablemente en nuestro país nunca se visibilizan las cosas buenas que hacen las trans, sólo se refuerza lo malo, se nos tacha como el lado oscuro de la sociedad, una sociedad de doble moral donde los grupos fundamentalistas tienen bastante poder. Somos víctimas de crímenes de odio, los asesinatos de compañeras son archivados y jamás investigados por la policía ni por la fiscalía; las compañeras trans recluidas en los penales reciben las condenas más duras y un trato inhumano.

¿Existe una agenda consensuada por la población LGTB en nuestro país para incidir en políticas públicas?

Rosa: No podríamos hablar de “población” LGTB porque no podemos saber cuántos son, no es todavía algo que aparezca en el censo. Si se refiere a una agenda común del movimiento LGTBI, es decir, de la pluralidad de grupos existentes en el país, efectivamente hay demandas comunes y acordadas, como son el fin de la violencia hacia lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersex, el derecho a la identidad de género, y la garantía de los derechos humanos para todas las personas. No obstante, los grupos LGTBI tienen trabajos con énfasis específicos, lo cual extiende el alcance del movimiento.

Marie: Desde mi mirada no se tiene ninguna agenda común hasta ahora para incidir políticamente. Sí existe una iniciativa de tres organizaciones para lograr el reconocimiento legal de la unión LGTB en Paraguay.

¿Qué reflexión podrían hacer para sintetizar la lucha contra la homo/lesbo/transfobia?

Rosa: La homofobia, lesbofobia, transfobia, bisexofobia, no es miedo, es odio. No es ningún trastorno como lo sería la claustrobofia. Es odio alimentado desde la educación y las instituciones reguladoras del género como son la familia, el estado, las iglesias. Podemos citar ejemplos del informe de derechos humanos publicado por CODEHUPY que estamos publicando con la Coalición LGTBI en un compilado.

Marie: La transfobia está instalada en todas partes de la sociedad, incluso al interior de nuestras poblaciones. Lo único que queda es la lucha diaria para erradicarla primero de nuestros supuestos aliados, de nuestros grupos de trabajo, que nos ven como mano de obra barata. Luego, lanzarnos a la sociedad para continuar la lucha en conjunto. No es fácil dar ejemplos ya que va más allá de las palabras o relatos. Es algo que hiere en lo más profundo del ser humano, que te lleva a una transfobia interna, a un odio hacia tu propio ser por ser diferente. Por eso, la lucha debe ser incansable e imparable.

En nuestro país aún falta mucho por lograr en materia de derechos humanos para las personas LGTB. En primer lugar, es necesario acordar una agenda común y articular esfuerzos entre los grupos para luego poder incidir en generar políticas públicas contra la discriminación y el estigma por orientación sexual e identidad de género.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.