El Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido, el Ministerio de Salud de Sudáfrica, la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Alianza Internacional organizaron una sesión especial dentro la Reunión de Alto Nivel. Titulado “Un diálogo sobre derechos humanos y VIH: acceso universal para las poblaciones más afectadas”, este evento reunió a una diversa representación de estos grupos proveniente de diferentes partes del mundo que dialogó con influyentes tomadores de decisiones.

La sesión estuvo presidida por el señor Stephen O´Brien, Ministro de Desarrollo Internacional del Reino Unido y la señora Bathabile Dlamini, Ministra de Desarrollo Social de Sudáfrica.

El primer expositor, Alexei Kurmanayevsky, usuario de drogas y miembro de la Red de Reducción de Daños de Rusia, reflexionó sobre el estigma y la discriminación que sufren los usuarios de drogas y sus familias y la falta de cuidado por parte del gobierno que sólo se ocupa de los usuarios desde un abordaje criminal. Recomendó a los Estados miembros que eliminen la criminalización del uso, tenencia de drogas y de los programas de reducción de daños.

El siguiente expositor, Othaman Mellouk de Marruecos y representante del Foro Mundial de Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH), centró su exposición en cómo el marco normativo ha incrementado –en forma exponencial según recientes estudios- la vulnerabilidad de los hombres que tienen sexo con hombres en África del Norte. Un HSH en estos países está expuesto 57 veces más al VIH que una personal heterosexual. Recomendó a los Estados miembros que incluyan a las poblaciones clave en los planes estratégicos y a los hombres trabajadores sexuales en sus intervenciones.

Fue el turno de la señora Penninah Mwangi de Kenia, representante de una asociación de trabajadoras sexuales. Reflexionó sobre el papel que la violencia policial juega en la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales en países africanos, quienes son constantemente detenidas en forma arbitraria. Las integrantes de la organización trabajan para recolectar el dinero para pagar la fianzas de sus colegas. Recomendó a las Naciones Unidas la promoción de intervenciones focalizadas en las poblaciones más vulnerables, el apoyo al desarrollo de las organizaciones y un incremento de los recursos financieros para estas intervenciones.

Por último, Marcela Romero, Coordinadora de la Red Latinoamericana de Personas Trans, centró su intervención en la invisibilidad de su comunidad. En relación a la reciente omisión en la declaración política dijo: “lo que no está escrito no existe, las Naciones Unidas han dicho que no debemos existir”. Así también explicó los desafíos que enfrenta la comunidad trans en los servicios de salud y en lo que denominó un “genocidio silencioso” en relación con los crímenes de odio. Recomendó a los gobiernos la concreción de estudios epidemiológicos desagregados que incluyan a las trans y la modificación o promulgación de leyes sobre identidad de género.

Michel Kazatchkine, Director Ejecutivo del Fondo Mundial, tuvo el rol de responder a las intervenciones de los representantes de las poblaciones y afirmó que sin derechos humanos no habrá jamás acceso universal. A pesar de algunos progresos en la declaración se mostró considerablemente preocupado por las omisiones y por el lenguaje contradictorio que en la misma oración reconoce a todos los acuerdos internacionales y recomendaciones de organizaciones internacionales sobre la reducción del daño seguida por un llamado al respeto de las leyes nacionales, lo que lo consideró totalmente absurdo. Caracterizó al Fondo Mundial como el vehículo más poderoso para promover el acceso a la salud y el respeto de los derechos humanos, que lleva invertido el 40% de una cartera de 20 mil millones de dólares americanos en ONG y 500 millones en intervenciones en poblaciones en mayor riesgo. El Doctor Kazatchkine urgió a los países miembros a repeler todas las normas y leyes violatorias de los derechos humanos y las intervenciones que no estén basadas en las evidencias.

Ambos ministros se hicieron eco de las intervenciones y explicaron cómo sus gobiernos se comprometen con la equidad y la justicia social. La sala estuvo completa y llamativamente había un porcentaje importante de representantes de los gobiernos quienes, a pesar de haber cerrado la declaración política, se sentaron a dialogar. Porque curiosamente, con las preguntas y comentarios de los participantes que siguieron a las presentaciones, todos salimos de la sala con la sensación de que hubo un diálogo y nos quedamos con ganas de más. Un evento poco tradicional para una reunión en las Naciones Unidas, un pecado diplomático que se debe repetir.

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