Por Vladimir Encarnación Jáquez.

Soy de la opinión de que la respuesta al VIH/sida en cada país debe descansar sobre los hombros del Estado o Nación representados en el gobierno de turno. Sin embargo, los programas destinados a prevenir las infecciones por VIH y tratar a las personas que viven con el virus siguen siendo ejecutados casi exclusivamente con financiamiento externo.

El financiamiento externo no es eterno, y por eso no me canso de decir que los programas, proyectos e iniciativas desarrolladas para tales fines deben fundamentarse en procesos que contribuyan al logro de la sostenibilidad mediante la vinculación del gobierno y la sociedad civil, de lo contrario, estamos condenados al fracaso y las personas que viven con el virus, y todos los que diariamente se infectan, condenados a un futuro incierto.

A pesar de los esfuerzos realizados, el mundo atraviesa por una etapa crítica en la lucha contra el VIH/sida, según el informe “Oportunidades en tiempos de crisis”, una publicación conjunta de UNICEF, ONUSIDA, UNESCO, UNFPA, OIT, OMS y el Banco Mundial, 2500 jóvenes se infectan diariamente con el VIH. El mismo informe señala cuáles son los factores que aumentan el peligro de infección, enfatizando en la necesidad de fortalecer los servicios de prevención y desalentar las prácticas sociales perjudiciales. Queda claro entonces que para disminuir estas cifras es necesario priorizar los esfuerzos destinados a la prevención, ¿pero qué efectos tendría esto en los programas de tratamiento?

Los involucrados en la respuesta nacional al VIH/sida en la República Dominicana, cuyo financiamiento depende, casi en su totalidad, del Fondo Mundial, se hacen la misma pregunta.

Santos Rosario, Director Ejecutivo del Centro de Orientación e Investigación Integral (COIN), una organización sub beneficiaria del Fondo Mundial, considera que este es un tema importante. “Actualmente el financiamiento del Fondo prioriza los programas de tratamiento y abastecimiento de antiretrovirarles (ARV) lo que representa una amenaza para la continuidad de las acciones de prevención. Anteriormente nuestros proyectos cubrían seis localidades rurales y urbanas del país, y ahora, debido al esquema de la propuesta del país, solo estamos incidiendo en tres”, afirmó en una entrevista exclusiva para Corresponsales Clave.

La sociedad civil jugó un papel protagónico en el diseño de la propuesta financiada por el Fondo Mundial, pero al parecer -según explica Rosario- cometieron un error de planificación que se evidencia en una disminución de las acciones de prevención en cantidad y cobertura.

“Los programas de tratamiento y abastecimiento de ARV deben ser asumidos por el Estado dominicano, y aprovechar el financiamiento externo para fortalecer los programas de prevención y evitar más infecciones, de lo contrario ¿qué pasará con las personas que viven con VIH cuyos medicamentos dependen del financiamiento externo cuando este cese, sobre todo ahora que nuestro país está situado en renta media?”, agregó Rosario.

En efecto, focalizar en una de las dos áreas podría debilitar seriamente la otra, pero sin duda el Estado dominicano tiene un rol que jugar y debe jugarlo. Pero mientras lo hace seguiremos dilucidando la duda, cual Hamlet: prevención o tratamiento. ¿Qué opinas tú?

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