“El SIDA no es sólo una enfermedad; es un asunto de derechos humanos”
Nelson Mandela.

En el segundo día del Foro de Asociación del Fondo Mundial para el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria en San Pablo, Brasil, los participantes siguieron desarrollando sus recomendaciones mediante trabajo en grupos.

El grupo sobre derechos humanos continuó su trabajo analizando los aspectos relacionados en siete áreas diferentes:

Operaciones del Fondo Mundial: analizó los cambios en la forma de trabajo del Fondo, cómo la gente accede a los recursos, cómo se pueden lograr mejores propuestas basadas en los derechos con una adecuada revisión del Panel Técnico.

Monitoreo y Supervisión: se trabajó sobre los mecanismos que hoy tiene el Fondo para el control, supervisión y monitoreo, que son fundamentalmente contables y en algunos casos programáticos. Sin embargo, no se realiza ningún análisis del riesgo de cómo un programa o intervención puede vulnerar los derechos humanos.

Respuestas a los Casos: en esta área se analizó cómo el Fondo Mundial ha respondido a los casos de violaciones de derechos humanos y qué medidas correctivas se han tomado, como así también qué cosas se podrían hacer mejor en el futuro.

Programática: aquí se analizó cómo se incluyen intervenciones de derechos humanos en las propuestas del Fondo Mundial y si las guías, formatos y estructuras que tienen las subvenciones hoy realmente facilitan la inclusión de este tipo de trabajo.

Participación: se discutió cómo en los contextos más discriminatorios y en los países que más violan los derechos humanos existen grandes barreras para la participación de las poblaciones clave para las epidemias, en particular la del SIDA.

Fortalecimiento de capacidades: esta sección abordó un análisis sobre las capacidades que tienen y deberían tener las diferentes partes de la arquitectura del Fondo Mundial, desde la Secretaría hasta los Mecanismos de Coordinación de País (MCP), de forma de asegurar la aplicación de una política integral de derechos humanos.

Financiar lo correcto: aquí la atención estuvo puesta en la cartera actual del Fondo, analizando si éste financia lo correcto con una perspectiva de derechos humanos, que incluye estudiar cualquier tipo de intervención que directa o indirectamente vulnere los derechos.

A través del trabajo en grupos y las plenarias se llegó a una serie de recomendaciones iniciales que el jueves se trabajarán en mayor detalle. Hay en las recomendaciones algunas ideas innovadoras que plantean, por ejemplo, incrementar el acceso a los recursos en el ámbito comunitario para todas aquellas poblaciones discriminadas, excluidas y sujetas a violaciones a los derechos humanos; y la creación de un comité internacional independiente de veeduría y monitoreo sobre derechos humanos de los programas del Fondo, que trabajaría con comités similares en el ámbito nacional. Además, existe un fuerte consenso acerca de que el Fondo Mundial debe ser más prescriptivo con los solicitantes de recursos en términos de respeto a los derechos humanos. Es decir, el Fondo deberá producir guías claras que incluyan medidas para documentar, corregir y rectificar cualquier actividad o intervención apoyada por recursos del Fondo y que resulte en una violación de derechos.

Una reflexión

Muchos en la reunión estamos convencidos de que se deben interrumpir las actividades o intervenciones que directa o indirectamente vulneran derechos, lo que no es lo mismo que suspender toda una subvención y dejar personas sin tratamiento ni condones. Deben desarrollarse procesos y mecanismos para prevenir y corregir estas actividades, incluyendo el reemplazo de un receptor o subreceptor.

Así como el Fondo abraza la “tolerancia cero” a la corrupción debería hacer lo mismo con la violación de los derechos humanos, pero en la actualidad no existe este mecanismo. En la Secretaría, el Agente Local del Fondo o la Oficina del Inspector General la lente se ha puesto en el control administrativo-contable, que en el mejor de los casos alcanza los ámbitos programáticos. Esto no es malo, pero la misma responsabilidad fiduciaria debería alcanzar a cuestiones de protección de los derechos humanos. La reputación del Fondo está tan en riesgo con un hecho de corrupción como cuando financia programas discriminatorios.

El principio –que abrazamos- de la apropiación local (que se refleja en que el MCP desarrolla por completo un programa para el que solicita fondos) no debe ser un justificativo para que el dinero del Fondo Mundial se use para testeo compulsivo, libretas sanitarias, centros de detención y recuperación obligatorios y otras tantas prácticas que violan los derechos humanos.

A la hora de investigar fraude y corrupción todos los países del mundo adhieren a las mismas reglas básicas de auditorías, rendición de cuentas y transparencia, algo parecido a no distraer el dinero en otra cosa que no haya sido acordada con el Fondo Mundial. Y aquí no entran en juego cuestiones de soberanía; robar y malversar fondos son fechorías similares en todos los países, más allá de su cultura, valores y creencias. Pero estos estándares parecen no poder aplicarse en otros temas igualmente sensibles, como son los derechos humanos.

Si estamos todos de acuerdo en que el Fondo Mundial no debería financiar a un país, un programa o un receptor que se robe el dinero, la misma lógica debe aplicarse para quienes violan derechos. Si la discriminación, la violencia y la exclusión están tan arraigadas en un país, al final del día nadie los obliga a pedir dinero al Fondo y someterse en el futuro a estándares de derechos humanos. Si un estado o un gobierno consideran que es su derecho acceder a los fondos, antes deberán empezar a pensar en los derechos de los suyos y de los otros. Cuanto menos, no perpetrar violaciones con estos recursos.

Sería una interesante paradoja que el “poder del dinero” sirviera de este modo para mejorar la calidad de vida y devolver ciudadanía a las poblaciones en mayor riesgo. Pero no soñemos demasiado; todas estas ideas deben todavía pasar la barrera de la aprobación de la Junta de Gobierno del Fondo Mundial, donde sabemos que convive una multiplicidad de intereses. Quizás sea posible.

Puedes seguir la cobertura del evento a través de nuestra cuenta de Twitter en CorresponsalVIH o mediante el hashtag #pf2011.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.