El 27 de junio en San Pablo, horas antes de la inauguración del Foro de Asociación del Fondo Mundial, más de 40 activistas se reunieron para discutir estrategias para apoyar los esfuerzos de movilización de recursos para el Fondo.

La Red de Activistas del Fondo Mundial junto con Amigos del Fondo Mundial Latinoamérica y el Caribe organizaron una reunión de todo el día para discutir estrategias y mensajes para apoyar al Fondo Mundial. Uno de los temas en los que los organizadores y los participantes pusieron énfasis –a propósito de la elección de Brasil como sede de la reunión- fue en el rol que los países de renta media alta con economías emergentes podrían y debería jugar en el Fondo.

La reunión comenzó con presentaciones de la Secretaría del Fondo Mundial. Lelio Mármora, Jefe del Equipo de América Latina y el Caribe, centró su presentación en aspectos estratégicos luego de ofrecer algunos datos de la cartera regional. “Es importante que nuestra región ponga el énfasis en utilizar mejor el dinero. La región no ha tenido problemas notorios de corrupción pero aún estamos lejos de ser eficientes”, explicó Mármora. Y se preguntó: “¿es el mejor uso de los recursos del Fondo Mundial pagar un porcentaje tan alto de los salarios en los programas, con la compra de camionetas? ¿Es esto sustentable?”. Es claro que debe ser el rol de la sociedad civil monitorear cómo se usa el dinero. A su vez, una forma de apoyar al Fondo Mundial es promover una transición para que los gobiernos asuman la inversión en los recursos humanos, infraestructura y gastos de tratamientos de primera línea.

Christophe Benn, Director de Relaciones Externas y Asocio del Fondo Mundial, hizo un resumen sobre la situación de los recursos disponibles del Fondo y el mecanismo de reaprovisionamiento (para más información visitar este vinculo). “Existe un cambio en la situación del financiamiento global; los tradicionales donantes del Fondo Mundial –países desarrollados del G8- enfrentan serias dificultades para cumplir o incrementar sus compromisos financieros como resultado de la crisis mundial. Y hay un grupo de países con economías emergentes de crecimiento rápido que deben sumarse a este esfuerzo global”, explicó Christophe Benn. Y agregó: “nuestro equipo está haciendo grandes esfuerzos para traer nuevos países donantes a la mesa y esperamos que, de la región, Brasil sea uno de ellos”.

Hace unas semanas, la Secretaría del Fondo Mundial participó de un evento del Parlamento brasileño y está trabajando con algunos legisladores y el gobierno con el propósito de lograr una ley que comprometa a este país con una donación más sustanciosa. México es otro país de la región que el Fondo Mundial tiene entre sus prioridades. Dos países que junto a la Argentina integran el G20. La conclusión es que el futuro del financiamiento global para salud y desarrollo tendrá más oportunidades en el ámbito del G20. Sin embargo, existen evidencias de una resistencia de estos mismos países del grupo a discutir en sus reuniones temas de salud. Esto, sin lugar a dudas, es una oportunidad para la sociedad civil de influenciar a nuestros gobiernos para, al menos, ampliar la agenda.

Luego de las presentaciones los participantes trabajaron en grupos. Por afinidad lingüística, los representantes de Latinoamérica y España compartieron grupo. Un tema dominante en la discusión fue la eficiencia y la eficacia, y cómo cuidar el valor del dinero puede enviar un mensaje positivo a los donantes. Existe una genuina preocupación sobre la disposición de los gobiernos de economías emergentes de la región para incursionar en el rol de donantes. Esto, acompañado de las reservas que la sociedad civil pondría al existir tantas brechas por financiar localmente. Por ello existió un fuerte consenso de que cualquier intento debe ser dialogado con y apoyado por la sociedad civil. Esta debe ser una oportunidad para que en estos países se discuta un incremento en la inversión nacional, que podría reducir la dependencia del Fondo y, eventualmente, algún tipo de contribución al Fondo Mundial.

Es importante resaltar que además de la inequidad social y económica que persiste en los países de renta media –y que los gobiernos están asumiendo más del 90% de la respuesta a las tres enfermedades con presupuesto nacional- prevalece una cuestión cultural: más allá del crecimiento de nuestras economías somos países en vías de desarrollo con mentalidad de receptores de fondos. El mayor de los desafíos tal vez sea cambiar este rol y empujar a nuestros gobiernos a jugar un papel diferente –y en cierto modo más influyente- en la salud global.

Las recomendaciones más específicas del grupo de trabajo han sido:

Deuda por salud (D2H): Ha habido intentos fallidos en la región de aplicar la iniciativa de condonación de parte de la deuda externa por financiamiento doméstico en programas del Fondo Mundial (como han sido los ejemplos de Ecuador y Perú). Se recomienda revisar los antecedentes de intentos previos y qué posibilidades tienen otros países de la región de explorar este mecanismo. El Fondo Mundial puede proveer la información que permitirá identificar a un grupo potencial de países (acreedores y deudores de préstamos legítimos) para iniciar los procesos de incidencia política.

Movilizar más activistas en temas de movilización de recursos: El centro de las discusiones de todos los actores del Fondo en países implementadores ha sido sobre la ejecución, la gestión y los Mecanismos de Coordinación de País (MCP). La sociedad civil ha estado muy silenciosa en cuestiones de co-financiamiento y sostenibilidad, y los esfuerzos se concentraron en su mayoría en manos de ONG y activistas de países desarrollados. El Fondo Mundial está agotando sus recursos y para cambiar esta tendencia negativa debe haber una movilización urgente de todos los sectores y regiones. También se puso énfasis en incrementar el rol de veeduría social sobre el uso eficiente de los recursos.

Desarrollar una estrategia: No existe, más allá de intentos aislados, una estrategia multisectorial para movilizar contribuciones de países con economías emergentes. Urge analizar y definir cuáles son los pasos a seguir. Si la iniciativa parlamentaria de Brasil tiene una resolución positiva, podría convertirse en un caso emblemático a seguir. También es necesario definir cuál es la expectativa (cuantitativa) de las potenciales contribuciones. Es difícil imaginar donaciones sustanciales en el corto plazo, pero sin lugar a dudas cualquier contribución tendrá un efecto positivo en la actitud y el comportamiento de los donantes tradicionales.

La reunión fue muy provechosa como ejercicio de lluvia de ideas y una forma de “reclutar” más personas interesadas en apoyar esta causa, más específica que las habituales. La realidad es que hoy el Fondo Mundial no tiene dinero más allá de la Ronda 11, la cual por otra parte cuenta con recursos limitados y los solicitantes pasarán un proceso de priorización.

La medida del éxito, el síntoma de que estamos revirtiendo una curva negativa en el financiamiento, sería financiar completamente las Rondas 11 y 12 antes de fines del 2013. Sobre todo si queremos acercarnos a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que no es otra cosa que evitar muertes por enfermedades prevenibles y tratables.

Si creemos que el Fondo Mundial es un mecanismo útil aunque mejorable, debemos incidir para que siga estando en la agenda de quienes tienen recursos financieros o sentarnos a verlo desaparecer. Así también, la región y algunos países dentro de ella deben moverse de un rol pasivo y observador y encontrar formas de marcar la agenda. A partir del proceso de la reciente Reunión de Alto Nivel sobre Acceso Universal tenemos sobradas pruebas del poder y la potencia que Latinoamérica tiene cuando conforma un frente progresista de afinidad.

Por otro lado, debemos ser más cuidadosos con el discurso de que “sólo recibimos y no damos porque somos países con grandes inequidades y deudas internas”. Siguiendo esta lógica, los Estados Unidos de Norteamérica, principal donante mundial para las tres enfermedades, debería suspender sus contribuciones al Fondo Mundial (siendo su mayor donante), cerrar USAID y la Iniciativa Presidencial sobre el SIDA (PEPFAR) hasta tanto, claro, resuelva la situación de acceso universal para todos los estadounidenses y los problemas económicos y de inclusión social de la diversidad de su ciudadanía. Entonces si estaríamos en graves problemas.

La solidaridad internacional no debe ser una cosa tan ajena, aplicable a unos pocos estados caritativos y que sólo parece ampliarse ante grandes catástrofes naturales, si no ¿de qué asocio estamos hablando? ¿Esta no es una catástrofe reversible? No hay que ser matemático para comprender que la cosa sólo se resuelve con una ecuación de tres elementos: 1) los países donantes tradicionales deben cumplir e incrementar sus compromisos financieros; 2) nuevos donantes deben sumarse a este emprendimiento que incluye a algunas economías emergentes; y 3) todos debemos hacer un uso más responsable y cuidadoso de los recursos.

No debemos darnos por vencidos. Debemos sostener la presión para que se paguen e incrementen los compromisos y se sumen nuevos jugadores, que todos acompañen la retórica con más recursos.

“R12 fully funded in this replenishment cycle”

“Don’t give up, top up, pay up”


Puedes seguir las novedades del Foro de Asociados a través de nuestra cuenta en Twitter CorresponsalVIH o mediante el hashtag #pf2011.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.