Demostración en Roma

“Berlusconi mentiroso, ¡Fondos para el Fondo Mundial!”. Esta frase, escrita en una bandera sostenida por numerosos activistas, le daba la bienvenida a cada asistente que ingresaba al Parco della Musica, sede de la 6ta Conferencia en Patogénesis, Tratamiento y Prevención del VIH de la Sociedad Internacional de Sida (IAS, por sus siglas en inglés). A su lado, algunos carteles detallaban mejor la situación: “Italia no cumplió su promesa de desembolsar 260 millones de euros al Fondo Mundial”. A lo largo de la sesión de apertura, el tema recursos fue parte de los discursos de cada uno de los oradores y el representante de la comunidad de personas viviendo con VIH en Italia, Filippo Von Schloesser, dejó bien clara esta cooperación inexistente: “El resultado de la relación del gobierno italiano con el Fondo Mundial es de cero euros desde 2009. Bienvenidos a Italia”.
Es que, a pesar de las expectativas que generan determinadas investigaciones y sus resultados -como el gel vaginal CAPRISA 004, los estudios sobre el uso del tratamiento como prevención y la estrategia científica global para las investigaciones en la cura de la enfermedad- algunas trabas hacen ruido y las preocupaciones están latentes. Stefano Vella, co- organizador local de IAS 2011, opinó que el entusiasmo que generan estos avances se ve atenuado por la realidad de muchos países en desarrollo que aún necesitan programas eficientes de prevención y tratamiento. “El Fondo Mundial y otras iniciativas mundiales están luchando contra los recortes de los donantes. Esta conferencia tiene que ser una oportunidad para comprometer a los gobiernos en la lucha contra el VIH/SIDA en los países en vías de desarrollo y para alcanzar los Objetivos de Desarollo del Milenio”, sostuvo.
El acceso universal y la importancia de las drogas genéricas fue otro tema puntual que se trató en la sesión de apertura. “Me comprometo a hacer todo lo que esté a mi alcance para mejorar el acceso al cuidado y tratamiento. Espero que esta conferencia sea una oportunidad para discutir los tratados de libre comercio de la Unión Europea, que son una amenaza para el acceso a drogas genéricas”, afirmó Elly Katabira, Presidente de la IAS. “Si estos acuerdos siguen en marcha serían realmente malas noticias, por eso espero que nuestros pedidos de acceso a todas las drogas, inclusive a las genéricas, sean escuchados y que no haya más leyes regulatorias que limiten el acceso en ningún otro lugar”, agregó.
La intervención de Fillipo Von Schloesser fue aplaudida de pie por todos los asistentes. Es que, como representante de las personas viviendo con VIH en esta sesión inaugural, salió con los tapones de punta: “Vivo con VIH hace 25 años y sobreviví porque nací de este lado del mundo. No estaría hablándoles hoy si hubiera nacido en otros países donde el acceso al ciudado y al tratamiento recién se está volviendo una realidad”, aseguró. Además de mencionar la inexistencia de recursos del gobierno italiano para con el Fondo Mundial, Von Schloesser destacó el abandono de Programa Nacional de Investigación en VIH, la falta de legislaciones contra la homofobia o contra el estigma y la discriminación hacia las personas viviendo con VIH, y el fracaso en la “guerra contra las drogas”, por la que se continúa penalizando a los consumidores en lugar de trabajar con una política de reducción de daños. Además, exigió que de una vez por todas desde el Vaticano dejen de confundir un método de prevención de enfermedades de transmisión sexual con cuestiones religiosas y morales: “Esperamos que la declaración papal abra el diálogo sobre el uso del preservativo. El Vaticano está muy cerca… pero está tan lejos de las mujeres y los hombres contemporáneos”, concluyó.
De este modo comenzaba la 6ta conferencia de la IAS, uno de los eventos científicos internacionales más importantes sobre VIH/SIDA. Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA, fue el último orador de la noche y sus palabras son un buen cierre para trasmitir el clima que se respiró en la sesión de apertura: “Hoy, 6.6 millones de personas de países de bajos y medios ingresos están en tratamiento. ¿Pero qué pasa con los 9 millones que todavía están esperando tratamiento para poder sobrevivir? ¿Les tenemos que decir que se van a morir? Esto es moralemente incorrecto. Y socialmente inaceptable”. Bienvenidos a Roma.

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