Hace un mes y medio se anunció la crisis del Centro Nacional de Referencia para el Sida (CNRS) y hasta el momento la situación sigue sin modificarse. Diversos científicos, miembros de la sociedad civil y el gobierno enviaron apoyos y reconocimientos a esta organización, pero como señalan sus directivos, “con esto no basta”. “Hasta el momento no hemos firmado nada que nos garantice la continuidad del Centro”, explicó el Dr. Horacio Salomón, director ejecutivo.

Instalaciones del CNRS

El CNRS viene desarrollando su tarea de investigación y laboratorio hace 25 años de manera silenciosa pero altamente valiosa. Gracias a esta institución se pudo caracterizar el virus a nivel molecular en el país. También se logró determinar que la epidemia era concentrada en determinadas poblaciones. Se validaron cientos de reactores de forma gratuita para Salud Pública. Se estudió la relación de VIH con la tuberculosis y con otras infecciones de transmisión sexual. Diariamente en sus laboratorios certificados con normas ISO se analizan muestras de todo el país. Fueron pioneros en la introducción de tecnología: implementaron en forma temprana los test de resistencia, la carga viral, la PCR para el diagnóstico pediátrico. Sólo para nombrar algunos ejemplos que grafican la importancia de esta institución.

¿Qué es lo que están necesitando para continuar? Que las autoridades de la Universidad de Buenos Aires (UBA), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y el Ministerio de Salud se pongan de acuerdo y decidan apoyar de forma firme y continuada al CNRS. Y lo que es el objetivo mayor: que se cree un Instituto Nacional de Sida.

“Hasta el momento tenemos el compromiso verbal del rector de la UBA Rubén Hallú, quien nos dijo que el CNRS va a pasar a las esferas de la Universidad –actualmente funciona en la Facultad de Medicina- y que al menos 6 de las 12 personas que corren riesgo de perder su trabajo serían absorbidas”, explicó Salomón.

El organismo que brilla por su ausencia es el CONICET. Según Salomón, la Sociedad de Sida llamó ocho veces para pedir una entrevista con Marta Rovira, la presidenta del CONICET, sin resultado hasta el momento: “No puede ser que siempre esté ocupada, yo creo que ya saben que se van con este planteo de pedirles que intervengan”, explicó. Cabe destacar que varios de los científicos que trabajan en CNRS son becarios del CONICET.

En el Ministerio de Salud les ofrecieron un subsidio. “Visitamos al Ministro de Salud Juan Luis Manzur junto con Pedro Cahn de Fundación Huésped para explicarle la situación del Centro. Si bien comprendió la importancia que tiene esta institución, sólo nos ofreció un subsidio y no lo que nosotros buscamos, que es una continuidad institucional”, señaló Salomón.

Según explicó el Dr. Manuel Gómez Carrillo, vicedirector del CNRS, una de las cuestiones que perderían ante la imposibilidad de darle continuidad laboral a 12 de sus científicos es la posibilidad de estar en contacto con los pacientes, y sólo podrían seguir haciendo investigación básica. “Si no podemos atender pacientes, seguir las rutinas que necesitan, perdemos la posibilidad de hacer este tipo de investigaciones con perfil humano”, explicó Carrillo.

De hecho logaron excelentes resultados articulando su trabajo con organizaciones de la sociedad civil: “Trabajamos con la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), con Nexo y con Intercambios. A partir de este trabajo se logró caracterizar la epidemia en Argentina, llamándola concentrada en grupos poblacionales”, señaló Salomón.

Nexo y CNRS realizaron en conjunto más de 8000 pruebas de VIH en forma gratuita. Un promedio de 13% de estas personas tuvieron resultados positivos y, nuevamente, el CNRS, sin cargo y sin trámites, les facilitó su primera carga viral y CD4. “A partir de este trabajo se visibilizó en congresos, publicaciones nacionales e internacionales la situación de la epidemia en los grupos de hombres gays y transexuales. Para nosotros sería un “desastre” logístico no contar con el CNRS ya que a lo largo de estos años hemos coordinado muchos esfuerzos, muchos convenios y consensos en el trabajo conjunto y realmente no sabemos si sería posible lograr este nivel de articulación con otra institución”, destacó Rubén Marone de Nexo.

Dr. Manuel Gómez Carrillo

Algo similar señaló Diana Rossi, coordinadora del Área de Investigación de Intercambios, que trabaja con usuarios de drogas: “Nuestra relación con el CNRS se inicia a fines de los ‘90 y desarrollamos proyectos que estudiaron la proporción de infecciones de VIH y de otras infecciones de transmisión sexual y sanguínea entre usuarios de drogas inyectables y no inyectables. Esos estudios son una información clave para pensar políticas preventivas y asistenciales en relación con los usuarios de drogas. Somos testigos del excelente nivel y el alto grado de compromiso de los profesionales del CNRS, quienes desarrollan una invalorable tarea de investigación, de capacitación de recursos humanos y de prestación de servicios a las personas que viven con VIH/SIDA”.

Elena Reynaga, presidenta de AMMAR, dijo que “con el CNRS hicimos varios testeos y un estudio importante de prevalencia de VIH en las trabajadoras sexuales. Siempre decimos que es fundamental que existan equipos como el del CNRS, porque al trabajar con ellos fuimos respetadas de igual a igual. Muchas veces cuando se realizan estudios sobre poblaciones “vulnerables”, las personas son vistas como mano de obra para entrar a los barrios y llenar encuestas. En este caso con el CNRS hicimos juntos el armado y el diseño del estudio. Sentimos que en todo momento se respetó nuestra voz”. Y concluyó: “Es un orgullo para todo el país y el hecho de que se garantice su continuidad debe ser una bandera que tenemos que alzar todos y todas”.

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