Esta derrota parlamentaria sucede en un contexto político difícil en el Brasil, donde el gobierno soporta fuertes presiones para incrementar el gasto público sin aumentar los impuestos y enfrenta varios escándalos de corrupción que alcanzan a sus ministros.

¿Qué son los impuestos a las transacciones financieras (FTT)?

Los impuestos a las transacciones financieras o FTT por su siglas inglés, también conocido como el impuesto de Robin Hood, se basan en gravar las transacciones bancarias, cambiarias y otros tipo de operaciones financieras entre instituciones sin representar un costo para los usuarios finales. No se trataría de un impuesto recesivo que vaciaría más nuestros bolsillos, sino por el contrario es uno que aprovecharía los efectos de las especulaciones financieras exclusivamente entre bancos, no afectando a quienes en forma minorista realizan una operación, como por ejemplo el cambio de divisas.

Sobre este tema Lorena Di Giano, Miembro de la Red Argentina de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA y de la Delegación de las Comunidades del Fondo Mundial, precisa: “Las FTT representan una necesidad de avanzar con medidas concretas y efectivas ante la crisis económico-financiera de la economía norteamericana y europea, y la imposibilidad para cumplir con los objetivos de desarrollo del milenio por parte de la mayoría de los países. Apuntando a resolver graves problemas del presente, pero simultáneamente constituyendo una oportunidad de sostenimiento de recursos en el futuro”.

Recientemente, un grupo internacional de expertos del sistema de Naciones Unidas  confirmó la viabilidad económica y técnica de los FTT, recibiendo el apoyo explícito de Francia, Japón, Bélgica y España. Los expertos calculan que con solo un 0,005% de la tasa sobre el intercambio de divisas (que es solo un componente de las transacciones financieras internacionales) se podría recaudar una cantidad netamente superior a los 30.000 millones de dólares americanos anuales. Para ponerlo en perspectiva, el Fondo Mundial necesita 20.000 millones para responder a la mayoría de las necesidades de los programas de SIDA, tuberculosis y Mmlaria en los próximos 3 años.

Un gran día para un pequeño impuesto

El 22 de junio pasado se organizó en muchos países el “Día de Acción Global de la Tasa sobre transacciones financieras”, una jornada con actividades públicas para llamar la atención sobre la necesidad de las FTT en todo el mundo bajo el lema común: “Un Gran Día para un Pequeño Impuesto”. De esta actividad participaron activamente organizaciones y activistas de Brasil y Argentina.

“Las FTT proveerían entonces, en materia de financiamiento para la salud, oportunidades sumamente valiosas para generar recursos que permitan responder a las necesidades de millones de personas que no pueden esperar y cuya situación y expectativas de realización de sus derechos se ven amenazadas por la profundización de la crisis internacional”, concluye Di Giano, una ferviente promotora de la iniciativa en la Argentina y en los ámbitos regionales e internacionales.

Un revés costoso

En junio pasado, la organización Gestos de Brasil, una de las principales impulsoras mundiales de esta iniciativa, emplazó exitosamente a la Presidenta Dilma Rouseff para promover este proyecto de ley. Incluso entonces, logró el apoyo expreso de uno de los sindicatos más grande del Brasil, la CUT (Central Única de los Trabajadores), y produjo una campaña con un video viral (ver video).

Sin embargo, no fue suficiente. Creemos que dos factores podrían explicar esta derrota parlamentaria: 1) Los anticuerpos que genera en la clase política brasileña cualquier proyecto vinculado a incrementar los tributos en uno de los países con los impuestos más altos de la región, golpeado además por la crisis económica, y 2) La crisis política que enfrenta la actual administración, a la que le ha costado lograr consenso para este y otros proyectos, incluso dentro de su propia coalición partidaria.

Brasil es un país insignia en diversas cuestiones políticas y económicas, que incluyen políticas sociales y de salud pública que muchos de nuestros países siguen como ejemplo, para bien y para mal. Los activistas y ONG impulsoras de este mecanismo de movilización de recursos financieros, sostenible y predecible, no bajarán los brazos y mantendrán la presión en sus países, en particular en aquellos con economías emergentes, miembros del Grupo de los 20.

En medio céntimo de cada operación entre bancos y entidades financieras podría estar la solución para el financiamiento, no solo de la respuesta al VIH/SIDA, sino también de otros Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Sacar “nada” a los ricos que significa “todo” para los pobres.


Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.