En el mes de marzo pasado la Junta de Gobierno del Fondo Mundial estableció el Panel de Revisión de Alto Nivel (HLP, por sus siglas en inglés) sobre los controles fiduciarios y los mecanismos de supervisión. Esto ocurrió en respuesta a los informes sobre mal manejo y corrupción con recursos del Fondo Mundial publicados por la Oficina del Inspector General (OIG) recogidos por Corresponsales Clave. La conformación del panel fue acordada dentro de la Junta para reunir recomendaciones independientes con el fin de mejorar la gestión y control del Fondo, y a la vez responder a las preocupaciones de una parte de la comunidad de los donantes, algunos de los cuales habían congelado sus contribuciones.

El HLP analizó una muestra representativa de subvenciones de 40 países y visitó 13 de ellos. También revisó todas las políticas y directrices del Fondo Mundial. El informe publicado hoy será analizado en una reunión de la Junta extraordinaria el 26 de septiembre. El documento tiene 150 páginas y en este primer artículo nos centraremos en los hallazgos. En una segunda edición focalizaremos en el análisis detallado que el HLP realizó de las estructuras. En la última edición analizaremos las recomendaciones. El informe completo se encuentra sólo en inglés, en este vínculo.

¿Qué dice el informe final?

El Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria es el mecanismo más grande e importante de los que algunos analistas han dado en llamar “los Nuevos Multilaterales”: programas creados desde el año 2000 con estructuras de gobierno inclusivas, pensados para alcanzar metas específicas de la Declaración del Milenio a partir del aporte financiero de donantes para inversiones a nivel de país.

El Panel se siente alentado por el hecho de que las reformas llevadas a cabo por el Fondo Mundial y sus socios son respuestas a la necesidad de mayor transparencia e identificación del riesgo. Sin embargo, importantes áreas dentro de las prácticas del Fondo Mundial requieren una mejora, pero el Panel no ha encontrado ningún problema que no tenga solución.

Los dos co-presidentes del Panel, el ex Secretario de Salud de los EE.UU Michael Leavitt y el ex Presidente de Botsuana Festus Mogae se refirieron al informe en recientes declaraciones a Associated Press como “optimista y aleccionador”. Y agregaron: “El informe deja claro que el Fondo Mundial debe pasar ahora de ser una organización que responde a las emergencias a una que puede sostener una respuesta. Este documento contribuye a delinear una hoja de ruta para alcanzar dicho cambio.”

El principal planteo del informe es mudarse de un modelo de emergencia a un modelo sustentable, con un mayor control fiduciario[1]. La forma de trabajar y operar en las primeras rondas y en los diez años de corta existencia del Fondo Mundial respondía a un abordaje de colocar en forma urgente el dinero en los países, comprar y distribuir más tratamientos y como resultado salvar más vidas. El centro de las críticas ha sido la pobre implementación y el escaso valor añadido de la apropiación nacional, que se ha traducido en una casi nula coordinación, control y sinergia. Una vez más, los MCP en el ojo de la tormenta.

Los cambios necesarios se agrupan en tres áreas principales: austeridad, transparencia e innovación.

Austeridad:

Según el panel, los MCP de algunos países solicitaron y recibieron más dinero del que podían implementar eficientemente, lo que distorsionó los presupuestos de salud y generó incentivos en los gobiernos receptores para quitar sus propios recursos nacionales de las tres enfermedades.

La crisis económica que todavía golpea a las principales economías industriales ha terminado con esa era. Los días felices de los presupuestos siempre crecientes para la salud global quedaron atrás, a medida que los gobiernos se enfocan hacia adentro para responder a las preocupaciones nacionales, incluyendo el desempleo y la reducción de la deuda. El Fondo Mundial ya no puede contar con apelar a figuras políticas clave en los grandes países donantes para incrementar las contribuciones de sus naciones como una cuestión de orgullo o en nombre de la “solidaridad”. Los problemas económicos son muy graves, y mientras los gobiernos dan marcha atrás en sus gastos en todos los ámbitos, la ayuda internacional es parte del recorte.

Por necesidad, el Fondo Mundial está entrando en una era de consolidación, no de expansión. La Junta deberá reevaluar la Ronda 11 y tomar medidas severas, inmediatamente, para hacer frente a la nueva realidad financiera.

Transparencia:

Un creciente énfasis en los resultados pone la carga mucho más en las organizaciones internacionales para que refinen la metodología para dar seguimiento a los resultados como medida crítica del desempeño. Números imprecisos o erróneos o problemas en la atribución tendrán efectos negativos en la capacidad del Fondo Mundial de garantizar a los donantes que las contribuciones que hacen a la institución valen la pena.

La escalada de los presupuestos anuales en un momento hizo posible que los gobiernos donantes entregaran dinero a distintas instituciones que trabajaban en áreas similares sin una adecuada preocupación por potenciales duplicidades.

Los sistemas de control fiduciario que los creadores del Fondo Mundial creyeron suficientes no funcionaron tan bien como se esperaba. La Junta del Fondo Mundial, los donantes y los receptores deben reconocer una culpabilidad mutua, nacida de un intento noble: dado que optaron por enfocarse en programar rápidamente y aumentar la cobertura en lugar de la transparencia y la supervisión en los primeros años, el Fondo Mundial tenía mecanismos de transparencia, estándares y expectativas inadecuados, situación que hoy ya no es aceptable.

Michael Leavitt

Innovación:

El Fondo Mundial también debe adaptarse a cambios fundamentales en la tecnología y comprensión científica de las tres enfermedades. El Fondo, como un todo, tendrá que dar cuenta de estas tendencias y más en su conducción y planificación en los próximos años. El Fondo Mundial debe ser mucho más asertivo acerca de dónde y cómo se utiliza su dinero. Debería darle una mirada más global a la carga de la enfermedad y determinar mejor quién necesita más del dinero.

Algunos acontecimientos de los dos últimos años han mostrado las limitaciones del enfoque del Fondo Mundial para su cartera. Por ejemplo, se habrían tomado muy pocas decisiones operativas basadas en el riego, existió una falsa sensación de seguridad, las capacidades en muchos países son desiguales y los mecanismos para detectar y prevenir el fraude han sido inadecuados.

Primeras repercusiones:

El presidente de la Junta de Gobierno del Fondo, Simon Bland refiere: “El informe del panel provee una gran oportunidad para afilar el foco del Fondo Mundial y ponerlo en forma para el futuro”. Y agrega: “Hemos solicitado al Panel que nos dé un mirada externa, dura y honesta sobre esta institución. Y esto es exactamente lo que obtuvimos. Los hallazgos del panel jugarán un rol central en acelerar las reformas.”

Festus Mogae

Al momento de escribir este artículo y a pocas horas de su publicación, las delegaciones de la sociedad civil en la Junta de Gobierno, luego de la primera lectura, mantuvieron una serie de teleconferencias. Se trata de ejercicios preparatorios para la reunión extraordinaria del 26 de septiembre y para acompañar las reacciones de los medios de comunicación y del público en los países.

Hasta ahora los medios de habla hispana que cubrieron el tema son El PaísEl Mundo. En momentos de una grave crisis en los denominados “países desarrollados” las decisiones de profundizar los recortes por parte de los gobiernos no deben ser nuestra sola preocupación, sino también la presión de la ciudadanía que paga los impuestos, aplastada por la recesión, el desempleo y los impuestazos, fuente de donde surgen gran parte de los recursos para el desarrollo internacional.

Ya sabemos algunos los efectos de la austeridad: menos vidas salvadas. Es difícil saber ahora cuáles serán las repercusiones de los contenidos de este informe. Lo único que podemos esperar y exigir es  la autocrítica de todos los actores involucrados en el Fondo en todos los niveles, y que esta garantice una profunda reforma. Fallar en este desafío tendrá consecuencias catastróficas.  No perdamos el optimismo. Si hemos sido capaces de crear esta compleja ingeniería salvavidas con un paradigma de “democracia sanitaria”, también podremos sacarla adelante.

En la próxima edición:

Compartiremos la segunda parte del informe que incluye un análisis pormenorizado de las estructuras y procesos del Fondo Mundial en forma de capas. Estas son: los Receptores Principales, los Mecanismos Coordinadores de País, el Proceso de solicitud de recursos, la Junta de Gobierno, la Secretaría del Fondo, los Agentes Locales del Fondo, las Auditorias externas y por último el manejo del riesgo y la Oficina del Inspector General.

Es quizás en esta sección donde los lectores que participan o padecen algunas de estas estructuras y procesos del Fondo se sentirán más identificados. Las mejoras en estas capas y estructuras y el cumplimiento de muchas de las recomendaciones es lo que la comunidad de los donantes como Alemania, Dinamarca y la Unión Europea estará vigilando con cuidado.

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Así lo hicieron:



[1] Control fiduciario hace referencia a la responsabilidad compartida de los integrantes de una organización a la hora de rendir cuentas sobre el uso de los recursos.

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