Guiados por una visión común de “un mundo libre de la carga del VIH/SIDA, la Tuberculosis y la Malaria con una mejor salud para todos” el Fondo Mundial se propone cumplir la misión de “atraer, gestionar y desembolsar recursos adicionales para poder contribuir significativa y sosteniblemente en la lucha contra el SIDA, la TB y la malaria en países que lo requieren, contribuyendo además a reducir la pobreza, como parte de los Objetivos de Desarrollo de Milenio (ODM).”

La meta es muy ambiciosa y propone lograr salvar 10 millones de vidas entre el 2012 y el 2016 y prevenir entre 140 y 180 millones de nuevas infecciones. En relación con el VIH/SIDA, la estrategia del Fondo se alinea con el marco de inversión de ONUSIDA y la declaración política de las Naciones Unidas de 2011. En este sentido, se apunta a que para 2016 haya 7,3 millones de personas vivas gracias al acceso sostenible a los servicios de salud y al tratamiento antirretroviral.

Los tres objetivos estratégicos son: 1) invertir más estratégicamente; 2) evolucionar en el modelo de financiamiento; y 3) apoyar activamente la implementación exitosa. La versión en español de la estrategia esta disponible en este vínculo.

La estrategia es un avance muy positivo, que envía un mensaje de esperanza muy fuerte al resto del mundo. El desarrollo de la misma fue un proceso que se inició en la Junta y luego fue sometido a una amplia consulta de todos los sectores en el reciente Foro de Asociación de la Ciudad de San Pablo, incluyendo todas las consultas virtuales. Por ello todos debemos sentirnos parte del proceso de su desarrollo y apropiarnos de la estrategia, para que se pueda cumplir.

La Junta acuerda con la aprobación de metas impresionantes y únicas en la respuesta al SIDA, pero la felicidad y la excitación duraron muy poco aquí en Accra. Hay una estrategia ambiciosa pero por ahora no hay recursos financieros para implementarla.

Simon Bland, presidente de la Junta de Gobierno, expresó que: “la estrategia es una forma de devolver la confianza sobre el Fondo Mundial; es decirle al mundo que este mecanismo es el mejor vehículo para canalizar los recursos para frenar estas tres epidemias.”

Shaun Mellors, miembro titular de la Junta por las Comunidades, expresó dentro de la Junta: “El dinero no solo hace girar al mundo sino que también hace rodar las estrategias y frenar las tres epidemias.” Y agregó: “A los donantes que se han comprometido con el Fondo nosotros les pedimos que paguen sus compromisos porque sus demoras cuestan muchas vidas. Se necesita acceso a medicamentos de calidad y debemos evitar que los acuerdos de libre comercio no reduzcan ni bloqueen este acceso. La capacidad que tengan la Secretaría, los países donantes y los implementadores para ejecutar la estrategia será crítica. Los países deben apropiarse de ella”.

Es una muy buena noticia que una estrategia progresista y ambiciosa haya sido aprobada por la Junta. La mala noticia es que por ahora no hay dinero suficiente para implementarla. Esto último debe cambiar urgentemente si queremos llegar a alguna parte, a un lugar donde más de siete millones de personas, gracias a sus tratamientos, puedan vivir con VIH en vez de enfermarse y morir.

Un aspecto táctico importante es que los donantes han acordado con la estrategia y con las metas. Esto es una clara presión sobre sus hombros para contribuir con los fondos necesarios, los ya comprometidos y los adicionales que se requieren. También es un reconocimiento de que el Fondo es el mejor canal disponible, que luego de las transformaciones acordadas y mencionadas en un artículo anterior, podrá lograrlo en una forma más eficiente.

Pronto tendremos señales de si este fue un ejercicio estratégico abstracto o es realmente una hoja de ruta y un compromiso de y para todos.

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