En este artículo nos centraremos en el plan consolidado de transformación, que ha surgido como una hoja de ruta para profundizar los cambios necesarios recomendados por el Panel de Alto Nivel. Como explicáramos en artículos previos la Junta conformó un Panel de Alto Nivel (HLP, por sus siglas en inglés) externo e independiente que hizo una serie de recomendaciones para mejorar la gestión, la eficiencia y el control fiduciario. El informe del HLP fue analizado en la reunión extraordinaria de la Junta en septiembre y como resultado la Secretaría del Fondo desarrolló este plan de reforma y transformación en la gestión.

El plan, que cuenta con un calendario, responsables y productos, está supervisado por el Presidente y la Vice-Presidente de la Junta.

¿En qué consiste este Plan?

1.- Transformar la asignación de recursos, la inversión, los resultados, el monitoreo y la evaluación: Esta parte del plan propone la revisión completa de los formularios y procesos de solicitud de financiamiento, alineándolos con la nueva arquitectura del Fondo de financiar las estrategias nacionales. Estas transformación incluye el proceso de solicitud de más recursos (fase dos) y la re-programación. El eje central de esto es incrementar la eficiencia, el mejor costo-beneficio de las intervenciones que se financian con recursos del Fondo y que incluyen la compra y suministro de medicamentos e insumos de forma más ventajosa. Es muy ambiciosa la medida pues propone el diseño de nuevos modelos epidemiológicos a ser desarrollados junto con los socios estratégicos del Fondo (ONUSIDA y OMS en el caso de VIH) para, en el año 2012, poder identificar mejor el impacto del financiamiento de este mecanismo en las tres enfermedades.

2.- Transformar la gestión del riesgo: Esta serie de medidas propone el desarrollo de un nuevo marco de gestión y mitigación del riesgo en las operaciones. Esto permitirá a la Junta, la Secretaría y la Oficina del Inspector General (OIG) identificar precozmente riesgos emergentes, proveer una guía orientadora segmentada por país y subvención sobre los límites de los riesgos a tomar y monitorear los cambios. Como parte de esta medida se desarrollará e incluirá un “Código de buena conducta de los implementadores”, que se firmará junto al acuerdo de subvención. Este paquete tiende a mejorar la confianza de los donantes sobre la prevención del mal uso y pérdida de los recursos, mejorando el trabajo entre la Secretaría y la OIG.

3.- Transformar la gestión de las subvenciones: Esta sección promoverá el desarrollo de procedimientos estandarizados de gestión y control de la calidad, que incluirá el desarrollo de las capacidades de los actores nacionales. Como hemos mencionado en un artículo anterior, en el informe del HLP el único equipo regional que había desarrollado –por iniciativa propia- un marco estandarizado de gestión era el de América Latina y el Caribe, un dato preocupante para el panel dado que casi el 90% de la inversión se destina a otras regiones. El abordaje por equipos de países, introducido en la reforma, se expandirá. Este enfoque alcanzará sobre todo a 38 países prioritarios, con base en el tamaño de la inversión, y se diseñarán planes nacionales de apoyo en conjunto con los socios estratégicos. Los términos de referencia de los Gerentes de Cartera serán revisados y modificados, incrementando su autonomía de decisión y mecanismos de rendición de cuentas.

4.- Transformar la organización de la Secretaría, su gestión y cultura: Personal capacitado, empleado en la Secretaría, será movido a cumplir el rol de Gerente de Cartera, en particular en 22 países que por el tamaño de sus subvenciones requieren atención de un gerente por país. La transformación incluye y comienza en el equipo de gestión más alto de la organización conformado por los directores, quienes fueron sometidos a una evaluación de 360 grados y que será analizada en esta reunión. Las delegaciones de la sociedad civil ya han puesto el ojo en la restructuración, que en sus primeros movimientos reasigna a dos oficiales de la sociedad civil a cumplir el rol de gerentes de cartera. Más allá de que los oficiales estén o no capacitados para la función, es una señal de alarma sobre una posible reducción del equipo de sociedad civil en la Secretaría.

5.- Transformar la gobernabilidad: En esta reunión de la Junta entrarán en funciones nuevos comités que conformarán una estructura más eficiente en el cuerpo directivo, clave para el futuro del Fondo. Los tres nuevos comités son los de Auditoría y Ética, Desempeño Financiero y Operativo y el de Inversión Estratégica e Impacto. Estos, más allá de sus pomposos títulos, buscan una más eficiente participación de los miembros de la Junta, ya sean estos donantes o implementadores.

6.- Transformar la movilización de recursos: El modelo de reaprovisionamiento de recursos financieros del Fondo será revisado, proveyendo a los donantes con nuevas formas de contribuir más allá de los ciclos trianuales. El mundo y el Fondo Mundial enfrentan la peor crisis financiera de la historia contemporánea, sin embargo parece que los países logran un consenso más rápido a la hora de intentar salvar bancos y países miembros de la Comunidad Europea que a la hora de hacer esfuerzos extra para responder a la demanda mundial de salud expresada, entre otras vías, a través del Fondo Mundial.

¿Y entonces?

El Plan Consolidado de Transformación es integral y complejo, pero busca responder en formar urgente a los principales hallazgos del Panel y las decisiones de la Junta en septiembre. En otras palabras, busca restaurar la confianza de los donantes en el Fondo Mundial y cómo esta asociación gestiona el dinero recaudado por sus contribuciones. Hay donantes particularmente difíciles de contentar, pero es la máxima responsabilidad de la Junta y de la Secretaría el demostrar que cada centavo ha sido invertido en salud y de la forma más eficiente.

Las preguntas que muchos se hacen, dentro y fuera de la ciudad de Accra, son: ¿Serán estas medidas suficientes para restaurar la confianza y salir de la crisis? ¿Sigue existiendo confianza en que la Secretaría del Fondo podrá aplicar el plan y la nueva estrategia dentro de los parámetros marcados?

Dos preguntas muy sensibles y difíciles, que deberán en algún grado ser respondidas en esta reunión. Uno podría decir que la confianza de los donantes pesa mucho, y es obvio, dado que el Fondo es una herramienta financiera que canaliza miles de millones de dólares americanos al año en programas en nuestros países.

Y dada la aguda crisis en los países cooperantes, los fuertes ajustes, altos índices de desempleo y endeudamiento, ya no se trata de tranquilizar a un técnico que representa al gobierno donante, sino darle la seguridad a quienes pagan sus impuestos, en una situación económica dura e inestable, para que sientan también confianza. Estos donantes individuales de las nuevas democracias directas, ciudadanos contribuyentes de impuestos, leen los diarios y ven las noticias que transparentan a diario los desafíos de la gestión eficiente de los organizamos multilaterales, entre ellos el Fondo Mundial.

Este es un lado de la moneda; del otro estamos los países, sus gobiernos, sus Mecanismos Coordinadores de País (MCP) y organizaciones que implementamos los programas que debemos ser más eficientes y eficaces con los recursos recibidos y, por qué no, paulatinamente menos dependientes. Estar más alerta y ser muy sensibles a cualquier mal uso de los recursos.

La crisis global, más allá del dinero, es una crisis de confianza en el sistema, en sus gobiernos y en sus instituciones. Y también –lo que es muy comprensible- es una crisis de la llamada “solidaridad internacional”. No es una profecía, hoy ya es una realidad.

El Fondo Mundial tiene en la actualidad mucho menos dinero del que necesita para financiar sus programas. Esto tiene que ver con su mecanismo de movilización de recursos, pero también con la habilidad o disponibilidad que algunos donantes han tenido, recientemente, de honrar sus promesas financieras. ¿Qué esta en juego? Mucho, casi todo: la Ronda 11, el futuro y el presente del Fondo, es decir todas las rondas previas en ejecución. Debemos empezar a hacer las cosas en forma diferente, pero no sólo en Ginebra. Todos podemos ser parte de la solución.

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