A poco más de un año de la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario, el Congreso argentino da otra muestra histórica en el respeto de los derechos LGBTI con la aprobación en comisión de la Ley de Identidad de Género. Este paso formal en la legislatura nacional permite que se trate en el recinto de la Cámara de Diputados.

Al grito de “¡Sin demora, identidad ahora!” las y los activistas de la comunidad acompañaron, rodeados de periodistas, la reunión de la Comisión en un claro espíritu de conexión y rendición de cuentas entre representantes y representados.

La Diputada Vilma Ibarra, presidenta de la Comisión de Legislación General e impulsora del proyecto de ley, dijo: “Acabamos de firmar dictamen de la ley de identidad de género. La comisión de Legislación General que presido y la Comisión de Justicia trabajamos junto con las organizaciones sociales para obtener un dictamen de consenso. Ahora hay que lograr que se trate antes de finalizar el año legislativo. Más derechos, más igualdad, menos discriminación, menos violencia social. Leyes como esta mejoran la calidad de nuestra democracia.” Como refirió la diputada Ibarra, la intención del oficialismo es que la ley se trate y se logre media sanción antes del 10 de diciembre.

El proyecto de ley estipula que toda persona tiene derecho al reconocimiento de su identidad de género en sus documentos de identidad, así como en todos sus registros, al libre desarrollo de su persona conforme a su identidad de género y a ser tratada de acuerdo a la misma. Para ello no será necesaria ni la intervención judicial ni médica; bastará el pedido de la persona ante el Registro Nacional de las Personas. Este es un gran paso en la despatologización de la orientación sexual y la identidad de género, limitando el poder de las ciencias médico-forenses en la determinación de la identidad y logrando una reducción drástica de los trámites legales y burocráticos.

Esteban Paulón, presidente de la Federación Argentina LGBT, expresó por medio de un comunicado: “Estamos muy felices porque hoy ha sido un día histórico para nuestro movimiento. Hemos dado un paso gigante para que la ley de identidad de género sea realidad. Con el dictamen estamos listos para ingresas al recinto (de diputados) y comenzar a saldar una deuda de nuestra democracia con este colectivo.”

El proyecto dictaminado incluye una definición de identidad de género propia que dice: “La vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento”. Una de las características casi únicas de esta ley es la de reconocer la identidad de género autopercibida.

La ley incluirá aspectos sobre atención sanitaria para la reasignación del sexo por vía quirúrgica (conocida como “cambio de sexo”) y el acceso en forma gratuita a este servicio médico y otros relacionados.

Marcela Romero, quien preside ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina) y la REDLACTRANS exhortó a un rápido avance y sanción del proyecto de ley en Diputados y agregó: “Queremos igualdad e identidad de género para el colectivo trans y poder avanzar fuertemente en la garantía de la salud integral, que es una de nuestras principales demandas”.

En la región, las personas trans se encuentran entre las más excluidas de las excluidas; fuertemente afectadas por la epidemia del VIH, con prevalencias con valores de hiperepidemia que superan ampliamente el 30%; son especial blanco de la violencia de género e institucional por la exposición que tienen quienes realizan el trabajo sexual; y además tienen serias complicaciones de salud por las intervenciones caseras y el uso de productos no aptos para el cuerpo humano al buscar dar forma a sus cuerpos. Así también, son víctimas de un constante destrato en los servicios de salud.

Las campañas, iniciativas y legislación progresistas están poco a poco reparando una grave, histórica y sistemática violación de derechos humanos de esta población. Son grandes primeros pasos, pero aún se requiere un compromiso activo de los gobiernos para reducir a cero la impunidad en todos los hechos de violencia y crímenes de odio, acompañado de la decisión de los organismos multilaterales de la salud –como la Organización Mundial de la Salud- de retirar definitivamente de la lista de enfermedades a las cuestiones relacionadas con la identidad de género.

Existen otras normativas en la región, sin embargo, en mi opinión se han quedado cortas en lo referente al acceso a la salud y la justicia. Las personas trans no tienen recursos, en el sentido más amplio del término, para acceder a estos derechos.

CIDH, OEA, OMS, leyes y otros recientes e importantes logros para la comunidad trans y el colectivo LGTBI demuestran que algo está cambiando. Pero el tema urge, las personas trans están en peligro hoy, ahora. Como sociedad civil nos debemos también una profunda reflexión, personal e institucional, que nos permita analizar la transfobia internalizada, la falta de comprensión sobre este tema complejo y no menos importante: las limitaciones que tenemos a la hora de ponernos en los zapatos de las y los otros, trabajando más y mejor “la otredad”.

Por último, compartir la profunda felicidad de este paso promisorio que comprueba que cuando las organizaciones de la comunidad se unen, los medios acompañan y los legisladores representan, se puede mejorar la realidad, la calidad de vida y asegurar un mayor acceso a la justica y a los derechos.

Poco falta, esperemos, para que una compañera trans pueda compartir y expresar libremente su identidad de género, vivir y trabajar sin que se le vaya la vida en el intento.

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