Una vez más y en forma consecutiva el ministro de salud de Guyana, Leslie Ramsammy, está ausente de la reunión de la Junta de Gobierno del Fondo Mundial. Ramsammy es el miembro titular de la Junta de Gobierno por América Latina y el Caribe (LAC). Como reportamos en la reunión extraordinaria de septiembre, tanto el miembro titular como el suplente estuvieron ausentes en una reunión crucial de la Junta. Esta vez dio el faltazo, nuevamente, su titular.

¿Qué está pasando con la delegación de LAC? ¿Será que a los gobiernos de la región no les interesan más las reuniones de la Junta?

El Fondo Mundial es un asocio público y privado expresado en su Junta de Gobierno, donde tienen tanto poder de voto el bloque de los donantes como los implementadores. Es importante acordarse del Fondo Mundial no solo cuando hay un llamado a propuestas; es necesaria una vinculación estratégica regional a largo plazo.

Para todas sus reuniones el Fondo Mundial provee y paga los gastos de tres personas por delegación para participar en las reuniones y además ofrece 80.000 dólares estadounidenses al año para el funcionamiento de la delegación. Estos recursos son para que las delegaciones puedan comunicarse o traer a las reuniones hasta siete personas más (además de los tres ya invitados).

En la reunión de septiembre y ahora en Accra se están discutiendo cuestiones que tendrán serias implicaciones para nuestra región, tanto en la Ronda 11 como en las Rondas 10, 9 y 8, con particular impacto en la fase de renovaciones. Sin la presencia de una delegación completa y fuerte que desarrolle los procesos de consulta previos a las reuniones dentro de su repartición, que venga con un mandato regional más allá del nacional, seguiremos perdiendo.

Muchos donantes tienen la voluntad de sacarnos de la cartera del Fondo Mundial y progresivamente reducir los fondos aprobados. Ya hemos perdido una parte de la batalla y si no hay gente que dé pelea las consecuencias serán peores.

Es hora que se discuta dentro de la región la participación de América Latina y el Caribe en este y otros espacios mundiales de toma de decisiones. La sociedad civil, los otros gobiernos (que no participan) y los MCP deben apropiarse de estos procesos, participar y exigir una mínima rendición de cuentas. La sociedad civil puede exigir formar parte de estos espacios como representante de su sector dentro de la delegación gubernamental, para mayor transparencia.

No es la intención de este artículo ni del autor realizar un juicio de valor sobre el desempeño de ninguna delegación; esto corresponde a los actores latinoamericanos y caribeños.

Esperemos que las próximas reuniones regionales y mecanismos como el GCTH y PANCAP sean los espacios donde se discuta cómo mejorar la presente situación.

Si nada mejora ni cambia, habrá otra rotación entre sub-regiones y títulos, nuevas personas tomarán el lugar vacío y, sin mediar un proceso de rendición de cuentas, lo harán con su propia agenda. Todos tenemos algún grado de responsabilidad, tanto los presentes como los ausentes.

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