Ingresando a la página http://respondiendo.ning.com/ no sólo se navega en un portal de Internet. Es una opción para vincularse con experiencias de prevención del VIH en México. A un clic las organizaciones civiles que participan se prepararan y capacitan.

Sin necesidad de tomar un avión ni pagar hospedaje ni viáticos para estar en la ciudad de México, el Colectivo Sol ofrece capacitación e información para profesionalizar la labor de las organizaciones civiles. “Es cambiar paradigmas pero con una propuesta”, explica César Coria, integrante de este colectivo con 30 años de historia en la prevención del VIH y la defensa de los derechos de las personas que viven con el virus y de la diversidad sexual.

El proyecto “Respondiendo” surge como una necesidad de profesionalizar el servicio que ofrecen las organizaciones civiles en México para la respuesta al VIH. Este trabajo lo lograron gracias al financiamiento de la Alianza Internacional, USAID y el co-finaciamiento del CENSIDA.

En entrevista César Coria narró la forma en que este portal web identifica las estrategias de prevención focalizada más usadas en México. ¿Cómo surge y por qué? “El Colectivo identificó que, pese a la existencia de organizaciones civiles, había poca capacitación y conocimiento respecto de las estrategias de prevención, que si bien las aplicaban lo hacían sin conocer el nombre o sin aprovechar la experiencia de otros grupos”, explicó César.

Por esa razón primero realizaron un diagnóstico de 74 organizaciones de diferentes regiones de México. César Coria señaló que fue “respondiendo a los vacíos y las necesidades administrativas del trabajo en VIH/SIDA”. Se llevaron a cabo procesos de capacitación y de acompañamiento en el diseño de programas así como en la implementación e incluso en la transparencia y rendición de cuentas. Este último punto es uno de los talones de Aquiles en cuanto a la administración de una organización. Todo esto, explica este integrante del Colectivo Sol, con el ánimo de fortalecer lo que ya se hacía y mejorar las prácticas de los activistas.

En este primer diagnóstico detectaron que el principal problema y debilidad es que las organizaciones no cuentan con un ingreso seguro de recursos diferente al de CENSIDA: “El 76 por ciento depende únicamente de CENSIDA y de otros fondos nacionales, lo que provoca que los proyectos duren lo que dura el financiamiento; cuando éste se acaba la gente termina yéndose de las organizaciones y buscando otro trabajo.”

Si bien reconocen que en las organizaciones participan personas sensibilizadas y comprometidas con el tema, existe un importante factor de rotación que responde a la necesidad de recursos para vivir. Esto a su vez provoca que “aunque invirtieras en asistencia técnica, esta es provisoria porque terminado el proyecto las personas se van”.

“Sobre todo –explicó César Coria- existen pocos recursos a nivel nacional destinados a la profesionalización y hace pocos años este rubro no existía, lo que explica por qué las organizaciones trabajan cada una guiada por sus propias intuiciones.”

Respecto de las estrategias de prevención utilizadas por las organizaciones –foco del trabajo de Respondiendo- el diagnóstico arrojó que las acciones para la prevención del VIH se realizan en muchos casos sin tener en cuenta modelos. Entre las estrategias más frecuentes está la de “alcance” o distribución de insumos de prevención yendo al lugar donde los grupos y personas se reúnen; “asesoría y prueba” o trabajo destinado a la asesoría, preconsejería y postconsejería en la aplicación de la prueba rápida; así como la elaboración de manuales y folletos de prevención. Aunque César Coria lamenta que estos materiales y documentos son limitados pues “son contadas las organizaciones que han podido publicar un manual o solo pudieron producir folletos y materiales que al concluir el tiraje no se vuelven a replicar.”

Lo anterior demuestra que “cuesta mucho trabajo documentar las experiencias de intervenciones de las organizaciones en México”. A esta circunstancia se le agrega que existe la creencia de que se debe estar físicamente presente en los talleres y conferencias para recibir capacitación. Respondiendo busca cambiar este paradigma.

“La red virtual tiene dos propósitos: empezar a generar este intercambio del conocimiento y que este se vuelva mucho más horizontal, tanto a nivel de la organización como de la persona que esté interesada en el tema”, explicó Coria.

La ventaja de usar la tecnología es que se ahorran costos en viajes y se pueden destinar más recursos a la prevención. Incluso, César Coria reconoció que los activistas, que en el plano personal han tenido conflictos y no pueden encontrarse ni dialogar, en la red este sesgo se rompe porque las organizaciones de diferentes estados se unen con el mismo objetivo de prepararse y mejorar sus estrategias para prevenir el VIH en México.

“Si no se hace sinergia a nivel local sí puede hacerse a nivel nacional”, puntualiza César. Sabe y reconoce que hablar de un proyecto de virtualidad implica concienciar a las organizaciones sobre su papel vital en la alimentación del sitio web, donde cada organización tiene su perfil en la red así como un blog que comparte con el resto de los activistas.

En el proyecto virtual de Respondiendo existe un área de chat, foro, videos y fotos que permite darle frescura al sitio porque así se conoce el rostro de las personas cuyo trabajo es fundamental. Como señala César Coria, “aún con el abandono de asistencia técnica, el trabajo de prevención depende un 80 por ciento de las organizaciones civiles. Tan es así que el proyecto del Fondo Mundial no podrá cumplir las metas si no involucra a las organizaciones de la sociedad civil, ya que son quienes llegan adonde no lo hace ningún servicio de salud gubernamental o privado.” Un ejemplo de esto es la atención a las personas trans.

A cualquier hora, en el cibercafé, en la plaza, en la casa o en la oficina los activistas de México que forman parte de Respondiendo acceden a información valiosa, se preparan, conviven y le apuestan con más recursos técnicos a la prevención del VIH.

En la víspera del Día Internacional de lucha contra el SIDA nos parecía oportuno compartir la experiencia de una organización que lleva 30 años apostando a la información y la educación.

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