2011, un año que se va dejando nuevos desafíos en la respuesta al VIH/SIDA en el Paraguay. Es inminente que el Fondo Mundial irá desapareciendo de a poco, ya lo ha demostrado con las últimas acciones que se tomaron ante la crisis financiera por la cual atraviesa. ¿Cómo se prepara Paraguay para hacer frente a esta nueva realidad?

Paraguay fue uno de los países favorecidos con la aprobación de la segunda fase de la Ronda 8 pero aun así con un futuro incierto. ¿Tenemos asegurado cuánto? ¿Unos meses? ¿Un año? ¿Cuánto tiempo más nos queda? Nadie lo sabe. Lo cierto es que si hoy el Fondo Mundial decidiera retirar sus recursos financieros del Paraguay más del 50% de los beneficiarios quedarían abandonados a su suerte.

Las organizaciones de la sociedad civil, en articulación con el Programa Nacional de control de VIH/SIDA (PRONASIDA) y ONUSIDA, construyeron una estrategia nacional que apenas ha sido tenida en cuenta por el Estado y las políticas públicas no apuntan a la sostenibilidad nacional en materia de VIH/SIDA. No existe un plan desde el Estado para afrontar esta realidad. Es preocupante que en casi 5 años de cooperación del Fondo Mundial a través de las rondas 6, 8 y 9 hoy hayan aumentado los casos de VIH en el país, que la franja etaria de nuevas infecciones haya descendido hasta los más jóvenes y que cada vez más mujeres contraigan el virus.

Aproximadamente unas 10.436 personas fueron diagnosticadas con VIH en el Paraguay desde el año 1985 hasta el 2010. Del total de infectados ya fallecieron unas 1.641 personas, sin contar el último reporte oficial del 2011. Para que el país pueda dar una buena respuesta a la epidemia se necesitan 70 mil millones de guaraníes al año, unos 16 millones y medio de dólares que no están incluidos totalmente en el presupuesto estatal. Actualmente el presupuesto es de 31 mil millones de guaraníes, poco más de 7 millones de dólares. Hoy en Paraguay se da cobertura de salud gratuita a todas de las personas viviendo con VIH o SIDA, un gran logro que no sabemos hasta cuándo será sostenible.

La sociedad civil tiene el gran desafío de generar estrategias que comprometan al Estado a garantizar el tratamiento y cobertura a las personas que viven con VIH o SIDA, trabajar en un plan de educación acorde a las realidades del país, promover campañas de toma de conciencia, disminuir los índices de estigma y discriminación, seguir en búsqueda de cooperaciones internacionales y captar recursos que permitan llegar a nuestras poblaciones objetivo, apuntalando el trabajo del Estado.

Es un gran desafío, pero con una mirada positiva y comparándonos con otros países de la región hasta podríamos decir que somos privilegiados por tener la oportunidad de prepararnos para los austeros tiempos por venir. ¡Manos a la obra!

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