Con la noticia de que habrá menos apoyo financiero en la fase dos de todos los proyectos del Fondo Mundial, que algunos países serán excluidos y no habrá Ronda 11 -al menos para gran parte de Latinoamérica-, Nicaragua se suma a la necesidad de garantizar calidad y transparencia tanto técnica como de los procesos si desea continuar recibiendo dinero para prevención y atención en VIH. Como compartimos en nuestro editorial de días pasados, no basta con que seamos elegibles por ser un país de renta baja; es necesario invertir y crear mecanismos que realmente aporten a la respuesta al VIH y que no se vuelvan una bolsa de enriquecimiento o manutención.

En los últimos artículos dimos cuenta de diferentes proyectos y actividades, algunos novedosos y otros no tanto. Si bien todos persiguen un interés por aportar al trabajo para responder a la epidemia, esto no implica que no haya diferentes versiones o cuestionamientos a los procesos.

El 4 y 5 de octubre pasado se realizó en Nicaragua el Taller de Medición del Gasto de la Respuesta Nacional en SIDA (MEGAS) para los años 2009 y 2010, convocado por la CONISIDA con el apoyo técnico y financiero de USAID|PASCA. Se inició un mapeo de la cooperación internacional en VIH/SIDA, mediante un proceso de recopilación de información entre las diferentes ONG que aportarán al estudio. Según el Dr. Mario Ortiz, encargado de la consultoría, el objetivo principal es conocer las diferentes fuentes de financiamiento de la comunidad internacional, utilizando la clasificación MEGAS (Medición del Gasto en SIDA), además de elaborar una propuesta de metodología para actualizar las diferentes fuentes de financiamiento y elegibilidad como país.

La contraparte del estudio es la Comisión Nicaragüense del SIDA (CONISIDA), explica el Dr. Ortiz, con quien se están coordinando las actividades, entre ellas: 1. identificar las diferentes instituciones y organizaciones que se encuentran ejecutando acciones en VIH/SIDA; 2. a partir de la información se espera conocer a) las diversas fuentes de financiamiento que se encuentran destinando recursos, b) a qué funciones se están destinando los recursos existentes y c) identificar potenciales fuentes de financiamiento a nivel nacional o internacional que tengan recursos destinados para financiar acciones en VIH. Esto último le facilitará al Ministerio de Salud (MINSA) gestionar recursos financieros ante potenciales fuentes de financiamiento.

Previo a este mapeo se realizó un estudio de impacto socioeconómico, que fue presentado por CONISIDA a finales de 2010. En este estudio se indica que el gasto en VIH/SIDA en Nicaragua para el año 2009 se estimó en C$ 224.044.900 córdobas. Por cada mil córdobas que se invierten en VIH a nivel nacional, el 48,85% lo aporta el Estado; el 46,90% las agencias internacionales y el 4,25% el sector privado. Al relacionar el gasto en VIH con el Producto Bruto Interno (PBI) se estima que el 1,79% del PBI fue destinado a financiar acciones de prevención, promoción e investigación, pero principalmente atención y tratamiento para las personas que viven con VIH.

Para 2009, a nivel nacional, el gasto estuvo dirigido principalmente al financiamiento de acciones de prevención en un 43,82%; las acciones de atención y tratamiento recibieron un 25,02%; y recursos humanos un 20,40%.

Los hallazgos del estudio revelan que el gasto en salud per cápita en los hogares por problemas relacionados con el VIH/SIDA en 2009 es superior al valor encontrado por otros estudios a nivel nacional. El gasto en medicamentos constituye el rubro con mayor peso. Y en las personas con infección por VIH avanzada el gasto en salud per cápita se incrementa hasta seis veces más. Según las proyecciones del impacto de la epidemia de VIH/SIDA, para 2011-2015 se esperan casi 10 mil casos nuevos de VIH y 325 defunciones. Del total de casos, 8.625 (83%) serán casos nuevos y 298 (92%) personas fallecerán, todas entre población empleada.

Los datos presentados en el estudio brindan un panorama cuantitativo de la epidemia en Nicaragua. Sin embargo el estigma, los temores y anhelos que viven las personas e instituciones ante la decisión del Fondo Mundial y ante los esfuerzos de la respuesta al VIH no son perceptibles.

En cuanto al mapeo realizado en 2009, de un total de 22 organizaciones que estaban previstas para recopilar información de gasto en VIH, se logró información de 14 (63.6%). Esperemos que para este nuevo proceso las organizaciones envíen la información necesaria para obtener una visión integral de la situación socioeconómica del país en la respuesta a la epidemia, pero además que esta información sea utilizada para un trabajo en alianza donde se reconozca el aporte significativo de las organizaciones no gubernamentales, las cuales mantienen un papel protagónico en la respuesta al VIH en Nicaragua.

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