En una carta a la Junta de Gobierno, fechada hoy, el Director Ejecutivo confirma su decisión de alejarse del Fondo. En la víspera del décimo aniversario del Fondo Mundial, es de destacar que Michel ha estado desde su creación, primero como parte del grupo de trabajo de transición que dio creación a este mecanismo y luego presidiendo el Panel Técnico Revisor.

Desde la dura reunión de la Junta de Gobierno en Accra, Ghana en noviembre de 2011, se extendían los rumores sobre su pronta partida, vinculada en cierta medida con los resultados de una evaluación a todo el liderazgo de la Secretaría y al Inspector General. Estos resultados eran confidenciales y solo se compartieron con los miembros de la Junta. Por otra parte, en ocasiones se hacía referencia a la muy explícita expresión de algunos donantes acerca de que habían retirado su confianza en los máximos responsables de la Secretaría. Donantes que, por su envergadura, si se retiran del Fondo Mundial este colapsaría en semanas.

“Ninguna institución es perfecta y el Fondo Mundial no es la excepción. Pero estoy inmensamente orgulloso de lo que el Fondo logró en estos diez años y estoy muy agradecido de haber jugado un papel central en esta evolución y éxito”, expresó el saliente Director Ejecutivo, y agregó: “Aunque aún tenemos un largo camino por recorrer para que los nuevos abordajes en la respuesta tengan impacto, creo que el Fondo Mundial ha cambiado permanente el paisaje del desarrollo para mejor.”

Gabriel Jaramillo

A fines del año pasado la Junta decidió nombrar a un Gerente General, una especie de “intervención” en la Secretaría del Fondo Mundial por un lapso máximo de un año que guiará la implementación del plan consolidado de transformación del Fondo. Este rol recaerá en Gabriel Jaramillo, Asesor del Secretario General de la ONU y enviado especial de Malaria. Jaramillo proviene del ámbito privado, del sector bancario (Santander y Citibank), ha desarrollado casi toda su carrera en Latinoamérica y recientemente integró el Panel Independiente de Alto Nivel que evaluó al Fondo. Este “interventor”, quien reportaría directamente al presidente de la Junta, fue, al decir de Kazatchkine, la causa de su decisión.

Debo reconocer que me da un poco de escozor pensar que el futuro y la dirección del Fondo está en manos de un banquero. Porque nadie duda que es uno de los sectores más comprometidos y responsables de la crisis financiera mundial, que arrastró al Fondo Mundial. Y no podemos dejar de pensar que es algo irónico.

Nadie duda de la enorme contribución que Michel ha realizado con el Fondo Mundial y en general en la historia de la respuesta al VIH/SIDA. Un aliado de las ciencias y de los derechos humanos, ferviente defensor del trabajo con las poblaciones en mayor riesgo y de la importancia de despenalizar y descriminalizar para avanzar en el acceso.

El Fondo Mundial está en una encrucijada: en una dirección está mejorar su eficiencia, su transparencia y la rendición de cuentas, con el consabido retorno de la confianza de los donantes y sus contribuciones. En la otra dirección está continuar y achicar sus operaciones hasta cumplir el último de sus compromisos de financiamiento para inscribirse como otra iniciativa de salud pública y desarrollo que no pudo atravesar la frontera de la teoría para establecerse con solidez en el mundo de la práctica.

Quienes dirijan ahora el rumbo de la Secretaría, incluyendo su Junta de Gobierno, son claves para el futuro del Fondo pero los principales artífices del éxito o el fracaso son los implementadores, quienes deben demostrar el valor de cada centavo que pasa por el Fondo salvando más y más vidas de quienes son más vulnerables. Para ello se necesitan cambios mucho más allá de Ginebra.

Nota del Editor: Casualmente hoy,  24 de enero, es el décimo aniversario del Fondo Mundial

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