Con el propósito de poner fin a un año de incertidumbre y preocupación, el Fondo Mundial está tomando los primeros pasos decisivos hacia su transformación. Gabriel Jaramillo, Administrador General del Fondo Mundial, acaba de anunciar los cambios en la estructura de la Secretaría del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.

En una carta fechada hoy, Jaramillo señala que los cambios apuntan a mejorar aún más aquello que el Fondo mejor sabe hacer: salvar vidas. Y agrega: “Nuestra misión fundamental es invertir los recursos del mundo para salvar vidas a través de la gestión impecable de las subvenciones. Todo lo que hacemos debe servir a este único propósito.”

De esta manera, el Administrador General presenta en público un primer gran paso en la transformación, al tiempo que muchos altos directivos de la Secretaría del Fondo han dejado sus puestos en los últimos días.

“Junto con el equipo de gestión hemos acordado los cambios importantes en nuestra estructura organizativa y los procesos de gestión. La nueva estructura nos permitirá ser más sensibles, más ágiles, más eficaces y ayudará a simplificar los procesos administrativos y de gestión financiera. Los cambios estructurales también nos permitirán volver a conectarnos con nuestra misión principal, que es la obtención de resultados en la lucha contra las tres enfermedades, y colaborar con socios de forma regular y efectiva. Esto permitirá que podamos seguir la evolución constante en el terreno, tomando como base las mejores prácticas de otras organizaciones”, señaló Jaramillo.

Quizás uno de los cambios más significativos es la creación de tres unidades especializadas de gestión de subvenciones que se han establecido para concentrarse en los países de la región del África con más alto impacto y con una alta carga de morbilidad. En conjunto, estos países representan más del 70% de la carga mundial de VIH/SIDA, tuberculosis y malaria y en ellos se invierten alrededor de dos tercios de los recursos del Fondo Mundial. A su vez, otras dos unidades se ocuparán del resto de los países y programas, en particular aquellos de América Latina, El Caribe, Europa del Este y Asia (el 30% restante de la cartera).

Para ver la nueva estructura de la Secretaría del Fondo Mundial puede visitar este vínculo.

Un poco de análisis sobre esta transformación

La primera preocupación que surge en muchos colegas –y que uno comparte- es la compresión del resto de la cartera no africana en dos unidades. Quienes trabajamos en el tema con organizaciones internacionales para el desarrollo sabemos que muchas veces en las reestructuraciones las regiones y países menos prioritarios son movidos a un equipo o unidad que podríamos denominar “resto del mundo”.

En pocas organizaciones ha funcionado este abordaje. ¿Por qué? Porque la realidad de Latinoamérica y el Caribe (LAC), aunque para muchos se asemeje a parte de Asia o Europa del Este, es muy diferente. Las operaciones del Fondo Mundial habitualmente quedan en el centro de disputas con oficiales de alto rango de nuestros gobiernos y agencias multilaterales, por lo que siempre es necesario tener un liderazgo regional específico para apoyar estos procesos.

Existe quizás el riesgo de que un Gerente de Cartera tenga bajo su cuidado algunos países de LAC y otros de Asia, por lo que su experiencia y experticia quedará limitada en alguna de las dos regiones. Por ahora en la estructura subsisten referencias a regiones y equipos de país.

El departamento de Asocios fue disuelto y algunos de los oficiales de Sociedad Civil serán redistribuidos en las unidades o su función en este sector será integrada transversalmente a las unidades operativas. ¿Qué grado de influencia, independencia y especificidad tendrán estas personas en el futuro? Las organizaciones y redes de la sociedad civil pronto acusarán recibo de este cambio.

Bajo el nuevo organigrama no sólo habrá algunas personas y funciones nuevas sino que también habrá cuatro comités de gestión, a saber: Comité Ejecutivo, Comité de Gestión de Subvenciones, Comité de Recursos Financieros y un Comité centrado en analizar las tres enfermedades.

Existirán tres departamentos con responsables conocidos en la vida del Fondo Mundial: Movilización de Recursos y Relación con los Donantes será dirigido por Christoph Benn; Gestión de las Subvenciones estará liderado por Mark Edington; y por último el departamento de Estrategias, Inversión e Impacto lo dirigirá Debrework Zewdie (quien además será la Viceadministradora General). Es aquí donde, en lo que a nombres se refiere, no ha habido grandes cambios ni transformaciones.

Es importante mencionar que la Oficina del Inspector General continúa operando en forma independiente, informando y dependiendo directamente de la Junta de Gobierno.

Hay que destacar que esta transformación y nueva estructura está muy alineada con las recomendaciones del Panel Externo de Alto Nivel (HLP) que el año pasado evaluó en forma externa al Fondo Mundial.

Es un poco temprano para recolectar reacciones e impresiones entre los colegas en la Secretaría y en el terreno sobre estos cambios. La Junta, especialmente los donantes y muchos sectores relacionados con el Fondo, han pedido cambios sustanciales. El Administrador General los ha implementado rápidamente.

Esta nueva estructura aparece como más centrada en la gestión y movilización de recursos que la anterior, y muchos equipos más técnicos han quedado redundantes. Algunas organizaciones y grupos de la sociedad civil y las comunidades han manifestado preocupación por una transición del Fondo hacia un modelo más similar a un banco. Mientras escribo este artículo algunos donantes rezagados vuelven al ruedo con dinero, expresando su voto de confianza en el trabajo y propuestas del Administrador General.

Cambia, todo cambia…

¿Esta nueva estructura es la correcta y sacará al Fondo de la crisis? No lo sabemos aún. Lo único que sabemos es que ya no hay mucho margen para prueba y error. El Fondo Mundial debe urgentemente incrementar su eficacia y eficiencia haciendo rendir cada dólar que distribuye en programas.

Pero el éxito de esta y de cualquier estructura estará íntimamente relacionado con el trabajo de los implementadores. Ahí es donde sucederá el tan esperado impacto positivo sobre las tres enfermedades. Todos los que tenemos algún grado de relación con la vida del Fondo y sus programas podemos contribuir a que funcione. La Junta de Gobierno tendrá una reunión extraordinaria en forma de retiro para analizar y definir las formas de apoyar esta nueva estructura.

Para concluir los dejo con una última reflexión de Jaramillo: “El papel fundamental que desempeñan las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado en la gobernanza del Fondo Mundial, la implementación de los subsidios y la incidencia política para el cambio está firmemente arraigado en esta nueva estructura. Al actuar con rapidez y con el apoyo de todos los socios, el Fondo Mundial está frente al desafío de la transformación en la forma de hacer su trabajo.”

El nuevo organigrama:

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