Hace unos días, el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria cumplió su décimo aniversario atravesando una época signada por una profunda crisis. La falta de liderazgo en la Secretaría en Ginebra llevó al Fondo Mundial al centro de una tormenta casi perfecta de la que aún no ha salido. A esto se sumó el pobre liderazgo de los donantes, incapaces de cumplir con sus compromisos financieros escudados en una serie de excusas que hundieron la onceava ronda.

Lo que aún no ha flaqueado es el liderazgo del Fondo en sí mismo, que en una década sigue demostrando impacto como el mecanismo financiero multilateral en salud más grande, innovador y eficiente de la historia.

En ocasión de este aniversario hemos elegido reflejar testimonios recolectados en un video oficial denominado “diez años de resultados” y en otro de origen anónimo que refleja a los “villanos” que en los últimos diez años han socavado al Fondo. Esperamos que los lectores puedan reconocer la diferencia.

“Nosotros realmente le debemos mucho, no solo nuestra salud sino también el apoyo económico y social de programas del Fondo. Cualquiera que se preocupe por la humanidad debe estar muy orgulloso del Fondo Mundial”, afirma Milly Katana, miembro de la Junta fundadora.

“Muchas personas en África no han visto en sus vidas un reloj; conocen la mañana, conocen la tarde y la oscuridad de la noche”, declaró Andrew Natsios, Administrador de USAID en 2001 en referencia a los desafíos de la adherencia al tratamiento. Vale decir que 5 millones de personas en tratamiento en África demostraron que estaba equivocado.

“En diez años 3,3 millones de personas se encuentran en tratamiento antirretroviral; 1,3 millones de mujeres VIH positivas embarazadas han recibido un cuidado adecuado; 230 millones de mosquitero distribuidos; 8,6 personas con diagnóstico de TB fueron tratadas; y 5,6 millones de huérfanos atendidos. Son 7,7 millones de personas vivas por el Fondo Mundial. Son logros que quitan el aliento”, afirmó el músico Bono.

“La abstinencia funciona, el ser fiel funciona y los condones también. Cada uno debe tener su lugar. Los Estados Unidos urgimos a ralentizar el Fondo Mundial”, declaró Randall Tobias, el sucesor de Natsios y quien renunció luego de una investigación sobre un burdel.

“Una tragedia (la del SIDA) que no se puede superar a través de la distribución de condones, los que incluso agravan el problema”, declaró en su primera visita a África Joseph Ratzinger, líder de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

“Que yo recuerde como líder político, el Fondo Mundial ha sido la única vez que establece algo que se supone tendrá un impacto dramático y lo tiene. Debemos estar orgullosos del Fondo Mundial. Es el programa de mayor impacto resultante de la compasión humana de la historia. Pero hay mucho por hacer y es claro que podremos hacerlo”, afirmó Tony Blair, ex Primer Ministro del Reino Unido.

Esta colección sigue, por ello debemos mencionar y recordar también los silencios, como Italia, que debe 168 millones de dólares americanos y no deposita un centavo desde el 2009, aunque recientemente comprometió 12.000 millones para la licitación de las Olimpíadas 2020. También se suman a la lista España, que debe al Fondo 116 millones en viejas promesas de contribuciones, Irlanda con 21,5 millones, Holanda con 27 millones, y la lista continúa.

Los protagonistas son claros al mencionar los logros del Fondo Mundial, los que solo se ven superados en las cantidades por los tipos de las intervenciones y abordajes, habida cuenta que la masa crítica de los recursos ha sido invertida en actividades basadas en las evidencias y que respetan los derechos humanos.

Así también contamos en 150 países con Mecanismos de Coordinación de País (MCP), que han contribuido con una mayor participación e influencia de las poblaciones en mayor riesgo en los programas y políticas en los ámbitos nacionales. En otras palabras, nunca tanto “dinero y poder” ha estado en las manos adecuadas.

Esta impronta con un crecimiento sostenido se interrumpió recientemente con la falta de recursos, la cancelación de la onceava ronda de subvenciones y la crisis interna de la organización. Este “ir más despacio” es muy preocupante y tendrá serias consecuencias en la salud pública. Por ello, el décimo aniversario no solo debe servir para analizar y reflexionar sobre la primera década del Fondo sino también para renovar los compromisos y el ímpetu que erradicar las tres enfermedades requiere.

A diferencia del tango Volver, en el “que veinte años no es nada”, los primeros diez años del Fondo han costado y han logrado mucho. Los próximos serán cuesta arriba y decisivos para que en una década podamos decir que con el Fondo Mundial “veinte años han sido todo” en la respuesta al SIDA, la TB y la malaria.

“Yo me puedo imaginar un mundo sin el Fondo Mundial, pero solo cuando hayamos cumplido la meta de erradicar el VIH, la TB y la Malaria, ahí es cuando puede terminar. El Fondo ha sido el esfuerzo más importante de la posguerra porque lo que ha logrado es salvar vidas, unir países y corporaciones trayendo a la sociedad una enorme esperanza y los recursos para lidiar con epidemias muy difíciles. Es la primera organización mundial del desarrollo que salva vidas a la escala en que necesitan ser salvadas”, expresó Zackie Achmat, activista y fundador de TAC.

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