La tuberculosis es la segunda causa de muerte por enfermedad infecciosa en las Américas después del VIH/SIDA, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Las cifras son alarmantes: en América Latina unas 270 mil personas, de las cuales 44 mil son niños, contraen tuberculosis cada año y cerca de 23 mil mueren por esta enfermedad. En el mundo, unos 200 niños mueren cada día a causa de la tuberculosis.

En el Perú la situación es aún más grave, pues existen más de 32 mil personas afectadas por tuberculosis (TBC); la mayoría de los casos se encuentran en Lima y Callao, según el Ministerio de Salud (MINSA). El presupuesto 2012 para hacer frente a la TB en Perú se ha incrementado un 44% con respecto al 2011, sumando un total de S/. 398.422.300 (unos 150 millones de dólares estadounidenses), cifra histórica para el país. El desafío ahora es mejorar la gestión para un gasto eficiente.

Este año se ha incluido un enfoque multisectorial a la respuesta a la TBC en el país, de acuerdo a las teorías de los determinantes sociales: se busca complementar el control de la enfermedad con intervenciones de protección social. Propuestas como microfinanzas, microempresas y una mejor cobertura por parte de los sistemas de aseguramiento vienen mostrando un impacto favorable, y se está evaluando un piloto en la zona de Ventanilla-Callao. Este enfoque es similar al utilizado en el objetivo 3 de VIH de la Quinta Ronda de propuestas del Fondo Mundial, en el que se buscaba garantizar la sostenibilidad económica de las familias de personas que viven con el VIH.

Otra de las acciones que se están desarrollando en el Perú es la “Ley Contra TBC”, similar a la “Ley Contra SIDA”. El proyecto lo está elaborando el Ministerio de Salud junto con las organizaciones de la sociedad civil que trabajan el tema y las personas afectadas por la TBC. Se espera que en las próximas semanas se eleve a la Comisión de Salud del Congreso de la República.

En enero pasado se realizó en Lima el Primer Taller Nacional de Revisión de Avances y Desafíos en la Respuesta Regional a la Tuberculosis y VIH/SIDA, que reunió a autoridades políticas y autoridades sanitarias regionales y nacionales de 22 de las 25 regiones del Perú. El evento fue organizado por la Asociación Benéfica PRISMA y el Ministerio de Salud, e inaugurado por el Dr. Enrique Jacoby, Viceministro de Salud.

Este taller buscó optimizar el uso de los recursos públicos en las acciones de promoción, prevención, control y tratamiento de la tuberculosis y el VIH/SIDA, además de la toma de conciencia de la importancia de cubrir las necesidades de atención integral de la población afectada. Otro de los objetivos del evento fue lograr el compromiso de los presidentes regionales y autoridades ministeriales a fin de realizar un esfuerzo denodado para combatir las dos enfermedades. Este trabajo está siendo impulsado por la ONG PRISMA con el financiamiento del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria.

En un curso del que participé recientemente (VIH: Patogénesis, Prevención y Tratamiento, organizado por la asociación IMPACTA), el Dr. Carlton Evans hizo una exposición sobre prevención de la transmisión y diagnóstico de la TBC. En su trabajo de investigación en en el Hospital Nacional Dos de Mayo del Perú, el Dr. Evans constató que la contaminación del aire que respiraban los pacientes con TBC resistente a múltiples fármacos (TBC MDR) podía reducirse con el uso de luces ultravioletas. Por lo tanto, el desarrollo de la TBC MDR está muy relacionado con la ventilación de los hogares de las personas que viven con TBC.

Una de las conclusiones de su investigación es los pacientes con TBC que vivían en covachas no transmitían la enfermedad a sus familiares, en cambio los pacientes con TBC a quienes se les brindaron casas prefabricadas modulares la transmitían con mayor facilidad. Esto se debe que las covachas, aún siendo más precarias, tienen mayor ventilación y son comunes en parajes rurales donde el aire es más frío. En cambio, las casas prefabricadas modulares están construidas más herméticamente, con poca ventilación.

El Dr Carlton Evans fue muy gráfico al señalar que “podemos abstenernos de tener relaciones sexuales sin condón para prevenir el VIH, pero jamás podremos dejar de respirar; es en el aire donde está el bacilo de Koch y así podemos adquirir la TBC.” Mejorando las condiciones de vida de las personas afectadas con la TBC se contribuye a detener la epidemia. Los donantes internacionales y las agencias de cooperación invierten grandes sumas de dinero en investigaciones, vacunas y medicamentos para tratarla, pero lo único que puede detener el avance de la tuberculosis es erradicar la pobreza.

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