En la sede de ATTTA, la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros las chicas comparten el mate esperando al resto de las compañeras que acudirán a la aprobación de la Ley de Identidad de Género. Conversan, se ríen y se arreglan para lucir guapas. El look del día es la remera fucsia con la leyenda “Ley de Identidad de Género, Ya”. Están por hacer historia en la Argentina y en América Latina.

Un mate por las amigas que lucharon como ellas y que ahora no están físicamente pero que fueron fundamentales para concretar su derecho a la identidad. Esa mañana de fiesta Claudia Pía Baudracco está con ellas. Su sonrisa y su cabello negro se asoman en los pines que llevan puestos como insignias de lucha. “La que formó esta organización fue Claudía Pía. Ella fue quien nos empoderó sobre nuestros derechos, para que ahora estemos trabajando en un proyecto del Fondo Mundial y sentadas en la mesa del Mecanismo Coordinador de País. Ella nos enseñó a hacer incidencia política”, cuenta Patricia Rasmussen, integrante de ATTTA.

Para algunos porteños es una mañana cualquiera e ignoran lo que se discute en el Senado. Para ellas es una fecha que marcará un antes y un después; es la posibilidad de ser nombradas como desean, sin cuestionamientos, sin discriminación y sin rechazo. Podrán presentarse a un trabajo con el nombre que prefieren, sin que los papeles contradigan su identidad elegida.

Patricia pone yerba mate, después azúcar y agua caliente. Prepara la bebida, da un sorbo y recuerda el origen de la ley: “Desde el primer encuentro trans de Argentina, nos reunimos con varios diputados y con la Federación Argentina LGBT para lograr que una ley nos habilitara a usar nuestro nombre elegido y no el que nuestros padres nos asignaron al nacer.” Es una mañana para festejar. Hacen bromas, se cuentan chistes y vibran de emoción por lo que está por ser Ley. Salen del edificio sosteniendo orgullosas las banderas color fucsia y azul. Avanzan hacia las puertas del Congreso.

Esperan el tiempo legislativo. Posan para las fotos del recuerdo. Extienden las banderas de ATTTA y se dan tiempo para insistir en la importancia de la Ley. Como lo hacer Ornella: “Al comenzar la construcción de nuestra identidad empezamos a sufrir condenas; primero, al no tener información los padres, en general no sabes cómo enfrentarlos y decir que quieres ser una transexual y no lo que ellos dieron a luz; luego sigue la condena de la sociedad y de la educación.”

La esperanza está puesta en que la ley sea aprobada después del intenso trabajo de organizaciones civiles y población travesti, transgénero y transexual. Frente al Congreso argentino el fucsia tiene la intensidad de su alegría y de sus demandas. Por fin, como dice Ornella, “Dejaremos de ser las olvidadas de la democracia. Seremos ciudadanas de primera y dejaremos ser ciudadanas de tercera, como lo venimos siendo. Al tener acceso a la identidad tendremos acceso a todos los derechos, como trabajo digno, educación, vivienda y hasta a morirnos dignamente a una edad como cualquier persona,no a los 30 o 40 años como sucede ahora.”

Dentro del Senado están estudiando primero la Ley de Muerte Digna. En la calle ondean las banderas y las mantas con el arco iris. Entre el grupo de chicas trans, Gian, Santiago y sus amigos caminan orgullosos con sus camisas azules. Emocionados y pacientes esperan la aprobación de la Ley. Gian Rosales, como presidente del Grupo de Varones Trans de ATTTA, describe puntualmente los alcances de la Ley, que permitirá que se otorgue el DNI (documento nacional de identidad) sin necesidad de realizar un tratamiento hormonal, cirugías o peritaje psicológico.

Él resalta la importancia del acceso a la salud que establece la Ley: ahora, quienes quieran realizarse una cirugía de reasignación sexual lo podrán hacer con cobertura estatal, así como los tratamientos hormonales que implica la construcción de la identidad, ya sea de hombres o mujeres trans. Con esto se garantiza el derecho a la salud en hospitales públicos o privados.

Gian recuerda experiencias personales y del colectivo y explica que “Un tratamiento hormonal sin asesoría médica es demasiado problemático porque puede haber sangrados, hay chicos que se intentan sacar las mamas ellos solos y eso puede llevar a la muerte. Justamente por eso se necesita un médico.” Por eso es necesaria esta ley que él califica como “la mejor ley del mundo porque no se incluye ningún tratamiento psicológico ni peritajes. Esta ley no la estamos haciendo solo para nosotros en Argentina. Creemos que esta ley abrirá las puertas para otros países; intentaremos que esto se amplíe y que esté en todas partes del mundo.”

Santiago tiene 18 años y viajó desde Córdoba para presenciar el gran día. Con paciencia espera el momento en que la ley sea votada. Lo que adentro del congreso está por discutirse le permitirá transformar su vida. Sus documentos no representan su identidad y más que palabras o papeles para él y otros chicos trans se trata del origen de la marginación: “Al no tener un amparo legal es cuando empieza todo el problema de no poder insertarte en la sociedad, por eso es importante esta ley que dará mejores posibilidades para una mejor vida”, explica.

En el Senado votan a favor la Ley de Muerte Digna. Cada vez falta menos para que llegue el momento de discutir la Ley de Identidad de Género para que, como dice Santiago, la persona que lo desee pueda “gozar con el nombre que desea estar”. Cumbia, cuarteto, tecno y pop ambientan la fiesta afuera del Congreso.

Ese día hombres y mujeres trans esperan sin ansiedades, son pacientes. Han esperado por horas, días, años, vidas, y por fin llega: los senadores votan 55 a favor, ninguno en contra y una abstención. Euforia, fiesta, alegría, felicidad y emoción se acumulan en unos instantes. El “¡Ya!” que gritaban en sus remeras se cumplió. La Ley que las y los tenía reunidos en la mañana compartiendo el mate ya es una realidad. En la Argentina ya hay una Ley de Identidad de Género.

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