Hace instantes concluyó la 26.a reunión de la Junta de Gobierno del Fondo Mundial, en la que se tomaron una serie de decisiones importantes para el futuro inmediato que contribuirían a poner otra vez en camino a este mecanismo.

Como lo informáramos en el artículo anterior, la reunión de la Junta de Gobierno comenzó con la buena noticia de la disponibilidad de 1.600 millones de dólares americanos para programas. No obstante, hubo severas críticas de la sociedad civil internacional sobre la reforma de la secretaría.

Aún cuando había expectativas de que el resultado de la reunión fuera una decisión sobre el futuro del dinero anunciado, la realidad es que no se ha avanzado mucho en este sentido. La Delegación de las Comunidades en la Junta publicó un comunicado el día de hoy donde expresa: “Es claro que la situación financiera del Fondo Mundial ha cambiado significativamente desde la Reunión de Accra. Hay recursos disponibles para el lanzamiento de una ronda próximamente. Es importante aclarar que aún no se ha tomado una decisión sobre el modelo de financiamiento para estos recursos.” Y agrega: “Existe sin lugar a dudas una discusión sobre el modelo de financiación y se pretende modificar dicho modelo, reformulando fundamentalmente el abordaje basado en la demanda de los países. Por eso es imperativo que las comunidades tomemos acciones para frenar los cambios al modelo, y para ello necesitamos un compromiso constante y acciones concretas a lo largo del proceso.”

Algunas de las cosas que se decidieron son:

- La aceleración de la implementación de la estrategia del Fondo Mundial.
Posibilitar que una nueva decisión de financiamiento de proyectos suceda no más allá de abril de 2013.

- La Secretaría, junto con el Comité de Inversión Estratégica e Impacto de la Junta, desarrollarán un nuevo modelo de financiamiento, alineado con la estrategia.

- El Comité de Finanzas y Operaciones supervisará de cerca la revisión del pronóstico de dinero disponible para luego analizarlo en la reunión de la Junta en septiembre.

- Efectuar un análisis de la demanda estimada de los programas, que incluye la inversión necesaria en fortalecimiento de la sociedad civil.

- La cancelación de la regla del 55%, que determinaba que al menos el 55% de los recursos del Fondo Mundial debían ir a países de renta baja y con alta carga epidémica.

Además de los logros arriba mencionados, las delegaciones de la sociedad civil se hicieron oír, fuerte y claro, compartiendo las preocupaciones sobre el cierre del equipo de Sociedad Civil y los despidos masivos de los técnicos expertos en temas sensibles a nuestro sector, en especial en lo referente a Derechos Humanos.

Pero solos no lograrán revertir o minimizar los efectos negativos de la reforma de la Secretaría, y por ello han realizado un llamamiento a: 1) apoyar y financiar activamente a los activistas del sur para incidir sobre los gobiernos; 2) trabajar en conjunto, en colaboración y coordinadamente con el objetivo de fortalecer al Fondo Mundial; y 3) realizar acciones concretas. Así lo expresó el comunicado de la Delegación de las Comunidades al cierre de la reunión, saliendo a responder algunos cuestionamientos de colegas sobre su capacidad de continuar representando las necesidades y protegiendo los intereses de la sociedad civil.

Siempre hay un grado de dramatismo relacionado con el Fondo Mundial y en especial con sus reuniones. Cada evento es un “parteaguas” y parece que grandes cosas se han decidido y grandes cambios sucederán. Considero que en esta reunión se hace evidente en la superficie un tema que fluía subterráneamente y es que los donantes –en su mayoría gobiernos de países desarrollados-, por cualquier causa y bajo todo tipo de excusas, querían poner menos dinero en el Fondo Mundial. La crisis económica, los hechos de corrupción, la crisis de confianza con el liderazgo en la Secretaría, y la lista continúa.

Como consecuencia de la disponibilidad de menos dinero hubo que sacrificar un aspecto único y medular del Fondo: el de financiar la demanda de recursos adicionales expresada por los países para combatir las tres enfermedades. De un modelo centrado en la demanda en épocas de vacas gordas a un modelo basado en la oferta con lo poco que queda, solo entre “aquellos que más lo necesitan”. Y cuando aparecen nuevos recursos financieros surge la rápida tentación de crear nuevos modelos de financiamiento sin intentar siquiera volver al modelo original tan necesario y valorado.

Algo similar sucede con la reforma y restructuración de la Secretaría, ahora bajo una dura intervención. Lo primero que se corta sin compasión ni miramientos son los recursos humanos y técnicos del sector de sociedad civil y derechos humanos, eliminando otro aspecto casi único del Fondo. El poder casi absoluto reside ahora en las carteras de proyectos y sus gerentes, quienes además se ocuparán de los temas arriba mencionados (es decir, de los cargos eliminados).

¿De dónde sale un gerente de cartera para el Fondo? ¿Qué perfil y experiencia debe tener él o ella y sus jefes? Un perfil de gerente de proyectos similares a los del Banco Mundial y los regionales (como el BID) pero con experiencia en el manejo de temas políticos sensibles, con conocimiento técnico sobre las tres enfermedades, sociedad civil, comunidades y derechos humanos. Lo veo difícil y algunas áreas van sufrir desatención. Y aquí es donde el modelo comienza a cambiar: en la forma como se hacen “los negocios” (o los programas), moviéndose en forma lenta pero segura desde un fondo hacia un banco. ¿Podremos evitar juntos que esto suceda? ¿O se llevarán consigo al Fondo y sus programas?

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