Por Vladimir Encarnación Jáquez.

El proceso de Cairo es sumamente importante para las juventudes de la región y del mundo en general, por esta razón es necesario garantizar su participación efectiva de principio a fin. Hasta la fecha dos reuniones importantes han sido realizadas en la región: la primera en Jamaica, del 12 al 13 de abril, para los países del Caribe de habla inglesa, francesa y alemana, y la segunda del 9 al 10 de mayo en Uruguay para los países de habla hispana. En ambos eventos se procuró contar con la participación activa y protagónica de jóvenes, no solo por un asunto de representación, sino por entender que sus voces son determinantes para el éxito de este proceso.

Reunión en Uruguay (imagen gentileza de UNFPA Uruguay)

Precisamente con esta intención nace la “Alianza de Juventudes Latinoamericanas y Caribeñas Rumbo a Cairo+20”. Esta alianza, que se define como un grupo de trabajo integrado por redes, organizaciones y líderes juveniles de la región de América Latina y el Caribe interesados en la plena implementación de la Plataforma de Acción del Cairo, así como los muchos otros compromisos internacionales que suponen la garantía de la protección de los derechos de las juventudes, constituye un espacio idóneo para contribuir significativamente al posicionamiento de una agenda integral desde la mirada diversa de las juventudes de nuestra región.

Para Jovana Ríos, joven activista y miembro de la Asociación Panameña para el Planeamiento de la Familia, la Alianza de Juventudes “es una verdadera muestra de participación juvenil donde quienes toman las decisiones son personas jóvenes empoderadas que creen en las alianzas intergeneracionales para alcanzar las metas que beneficien su desarrollo como personas jóvenes y de otras poblaciones históricamente excluidas.”

Desde este espacio de articulación juvenil se pretende aprovechar la plataforma de Cairo y todo el proceso que incluye la generación de espacios de consulta y preparación de la conferencia, para promover la reflexión sobre los modelos de desarrollo implementados en nuestra región y construir modelos basados en las necesidades y realidades de la población mediante la plena participación social y política de las juventudes, en especial de las mujeres jóvenes.

Sin duda Cairo representa una oportunidad de oro para las juventudes y las organizaciones de mujeres, especialmente de mujeres jóvenes, indígenas y afrodescendientes. El reto de la sociedad civil es priorizar temas en las agendas tan diversas que defienden y promueven cada uno de los grupos poblacionales interesados en la revisión y/o adecuación a los nuevos tiempos del Plan de Acción de la CIPD. Otro reto es la articulación y el establecimiento de alianzas estratégicas.

Es evidente que los contextos locales y globales han cambiado y los enfoques y respuestas que demandan nuestras sociedades son cada vez más diversos. En esa dirección debe darse la participación y la generación de propuestas para incidir en este importante proceso que en su momento marcó el punto de partida para iniciativas, proyectos y programas que sentaron las bases para una visión de desarrollo fundamentada en las personas.

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