Leticia hacía 11 años que estaba en pareja y nunca le había sido infiel a su marido. Grande fue su sorpresa cuando se enteró de su diagnóstico positivo al VIH. “Hasta el día de hoy, me pongo a pensar y no lo puedo creer, siempre fui una mujer de cuidado. Jamás estuve con otra persona”, relata Leticia en una entrevista que es parte del “Estudio sobre mujeres con diagnóstico reciente”, realizado en Argentina. Ella, al igual que muchas de las 465 mujeres encuestadas y las 31 que fueron entrevistadas en profundidad, recibió el diagnóstico positivo de manera imprevista.

Uno de los resultados más contundentes de la investigación fue que el 92% de las mujeres con VIH encuestadas indicó haberse infectado a través de relaciones sexuales desprotegidas con un varón; de ellas, el 73% mantenía una relación estable, desmoronando una de las creencias que indica que las infecciones ocurren en relaciones ocasionales.

Las mujeres entrevistadas recibieron el diagnóstico de VIH después del 1º de enero de 2009, son residentes de ciudades medianas y grandes de la Argentina y se atienden en el sistema público de salud. También se entrevistó a 12 varones, parejas de las entrevistadas. El trabajo de campo fue realizado entre los meses de mayo y julio de 2011.

La pregunta inicial de la investigación fue ¿quiénes son las mujeres que hoy se están infectando con el VIH? Uno de los rasgos comunes, además de ser mujeres que creen haberse infectado por sus parejas estables, es que han sido víctimas de violencia de género. De hecho, el 47% fue alguna vez víctima de violencia por parte de una pareja. Estos datos confirman la hipótesis de la Red Bonaerense de Personas Viviendo con VIH-sida y la Red Argentina de Mujeres viviendo con VIH-sida –que formaron parte del equipo de investigación- de que la violencia conyugal es un aspecto central de la vulnerabilidad al VIH.

No es en “cualquier relación” ni en cualquier momento de la pareja que se manifiesta la vulnerabilidad, sino en estos momentos particularmente violentos. “El vínculo entre violencia, sexualidad y uso de alcohol y drogas es un aspecto para profundizar en futuras investigaciones”, se señala en la investigación dirigida por Mario Pecheny, que contó con un equipo de investigación del CENEP, CONICET, el Instituto Gino Germani (UBA) y las redes de personas viviendo con VIH antes señaladas, que hicieron todo el trabajo de campo. También participaron en la iniciativa el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, la Dirección de Sida y ETS del Ministerio de Salud, ONUSIDA, UNFPA, OPS-OMS, ONU-Mujeres y UNICEF.

La situación de vulnerabilidad social y de precariedad económica que enfrentan cotidianamente la mayoría de las mujeres viviendo con VIH se evidencia en la frecuencia con la que en sus hogares escasean los alimentos necesarios. El 28% indicó que la falta de dinero para la compra de alimentos es una preocupación permanente en sus respectivos hogares, mientras que el 49% dijo que eso les suele ocurrir, aunque no siempre. En contraposición, sólo una de cada cuatro mujeres viviendo con VIH reside en hogares donde disponen de los recursos necesarios para afrontar los gastos familiares de alimentación.

El diagnóstico

Alrededor de un tercio de las mujeres se realizó el análisis a partir de un chequeo médico de rutina o por concurrir al médico debido a otros problemas de salud no relacionados con el VIH, mientras que un 13% se hizo el análisis previamente a una cirugía o por estar internadas en un hospital o sanatorio. Un 27% se realizó el análisis porque su pareja o alguna persona con la que había tenido relaciones sexuales vivía con VIH, mientras que un 25% se lo realizó por preocupación individual luego de haber tenido relaciones sexuales sin preservativo. Asimismo, el 27% de las mujeres entrevistadas se realizó el análisis de VIH que resultó positivo en un control prenatal y/o en el parto.

En la encuesta surgió que el 57% de las mujeres no recibió consejería pre-test, mientras que tampoco recibió consejería post-test el 37,4%. Varias entrevistadas no recibieron directamente el diagnóstico, sino que el mismo fue comunicado primero a familiares (madres, hermanas) o a la pareja, con lo cual se violó su derecho a la confidencialidad: “Me dolió más porque se lo dijeron a mi mamá primero, por ahí si me lo decían a mí era distinto”, señaló Vanesa, de 23 años, quien vive en el Gran Buenos Aires.

La Dirección de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación y ONUSIDA estiman que actualmente en Argentina hay 130.000 personas viviendo con VIH de las cuales el 30% son mujeres. Esta investigación sobre diagnósticos recientes permite conocer con más detalle quiénes son las mujeres que se infectan actualmente y pensar políticas adecuadas para el tratamiento y la asistencia, como así también para la prevención.

Todos los artículos pueden ser compartidos y publicados siempre que sean citados los datos de la fuente.