“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos…”
Charles Dickens, Historia de dos ciudades (1859).

Coro de Hombres Gay de Washington DC en la ceremonia de apertura

La Sociedad Internacional de SIDA (IAS) parece no lograr descifrar el código que les permita hacer un buen uso de la ceremonia de apertura. Una interminable sucesión de discursos reiterativos y un abuso del lema “Juntos cambiando el rumbo” en todas la versiones posibles y carentes de creatividad aburrió durante más de dos horas a los delegados.

Quienes en alguna ocasión estuvimos en la “cocina” de este mega evento bianual sabemos que las negociaciones sobre la ceremonia de apertura no son un tema menor. Todos quieren estar y saltar a la “hoguera de las vanidades”, pero una vez ahí tienen poco que decir o sumar. La lista de oradores se triplicó entre la impresión del programa y el día de hoy.

Tratando de superar la resaca ocasionada por la sobredosis de retórica me parece oportuno en este artículo compartir con los lectores algunos fragmentos de aquellas personas que son de vital importancia y en consecuencia dicen cosas muy razonables:

Dr. Elly Katabira

La última vez que hubo una conferencia en Washington DC fue en 1987, tres años después en San Francisco y en 1992 la edición en Boston tuvo que ser movida a Ámsterdam a último momento. Esto fue por la imposición de las restricciones de viaje a las personas viviendo con VIH”, dijo Elly Katabira, presidente de la IAS, y agregó: “hoy estamos aquí porque la administración Obama levantó esta restricción en 2009, volvimos después de 22 años. Pero aún quedan 46 países con algún grado de restricción de entrada, estadía o residencia para personas que viven con VIH”.

El Doctor Katabira dedicó una importante parte del discurso a agradecer el liderazgo y generosidad de los Estados Unidos de Norteamérica por sus contribuciones en programas y servicios en todo el mundo. “La generosidad de América es de hecho un desafío para todos nosotros”, puntualizó.

Los jóvenes deben dejar de ser pasajeros y convertirse en conductores, los derechos a la salud sexual y reproductiva son fundamentales para cualquiera. Debemos priorizarlos para hacer una diferencia en la vida de las mujeres y de los jóvenes”, afirmó Annah Sango, joven mujer viviendo con VIH de la ICW. “Cada dos años nos encontramos en estas reuniones y repetimos las mismas cosas pero no mucho ha cambiado”, agregó la joven activista quién fue la única que reconoció el “elefante en la sala” al hacer referencia a la ausencia de las trabajadoras sexuales y usuarios de drogas en la conferencia.

Dra. Diane Havlir

La copresidenta de la Conferencia Diane Havlir tuvo un aporte “nerd” pero no por eso menos interesante: “Yo siempre digo que no podemos manejar lo que no medimos, por ello recientemente calculé el numero de virus de VIH que se producen  cada día en todo el mundo. Son 10 cuatrillones, esto es un 10 más 16 ceros. Y sólo 25000 personas participando en esta conferencia. ¿Pueden ver el desafío que enfrentamos?”.

Ahora quiero que cierren sus ojos. Escuchen mis palabras. Podemos terminar con el SIDA. Nosotros los aquí presentes oímos esta afirmación muy seguido. Usa condones y termina con el SIDA. Da dinero y termina con el SIDA. Esta vez es diferente, esta vez podemos, juntos, terminar con el SIDA” afirmó Michel Sidibé, Director Ejecutivo de ONUSIDA.

Son tiempo de transformación social . En la actualidad, con 34 millones de personas que viven con VIH y muchos más están afectados, todos ellos exigen salud, justica y dignidad. Debemos lidiar con los determinantes sociales que ponen a los individuos en riesgo: pobreza, inequidad de género, homofobia, criminalización y precariedad habitacional. Es indignante que en el 2012, con las herramientas para vencer la epidemia, aún tengamos que luchar contra los prejuicios, el estigma, la exclusión y la criminalización”, desafió a la audiencia Sidibé, quien además reconoció la crisis financiera que enfrenta la respuesta y que teme por el futuro de la solidaridad internacional.

Michel Sidibé junto a Barbara Lee, congresista de los EE.UU

Después de casi cuatro horas de ceremonia de apertura donde casi todo fue discurso no hay mucho más que resaltar, y esto es quizás grave. En el abuso de la retórica no faltaron las palabras clave y de moda, pero con poca sustancia detrás, como son: tratamiento como prevención, terminar la epidemia, la perspectiva de los derechos humanos, y la lista sigue. Glosario que se repetirá a lo largo de los próximos cinco días.

Pobre ceremonia de apertura de un país anfitrión con una riqueza y diversidad cultural envidiable. Un nuevo récord de la IAS en la duración de las ya maratónicas ceremonias de apertura. Lo poco que se ha dicho, interesante o estimulante, se diluye en el peso monótono de los discursos de los burócratas.

No parece que vayamos a cambiar el rumbo, pronto. No podía escapar a la tentación del cliché de usar el lema de la conferencia. Una oportunidad perdida para conmemorar a los grandes líderes y celebrar la vida.

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