José Izazola

La sesión fue bastante pobre y una vez más fallamos en utilizar esta importante oportunidad para reflexionar sobre el trabajo de las organizaciones, los gobiernos y las agencias, así como avanzar en algunos temas comunes. Con la posibilidad, además, de tener un público que no es de la región. Fue más de lo mismo y lo de siempre: hablando entre conocidos que dicen lo mismo.

El Doctor José Izazola, Jefe del Programa Nacional de SIDA de México, habló sobre el financiamiento y resaltó que la mayoría de nuestros países financian su respuesta nacional, con la excepción quizás de algunos países del Caribe y Centroamérica. Tres cuartas partes de la inversión se dirige a la atención y el tratamiento antirretroviral (TARV), mientras la prevención solo se lleva un 16%.

Al analizar la composición del gasto en prevención, encontramos que el 14% se realiza en medios de comunicación masiva, un 15% en transmisión vertical, un 17% en materiales promocionales, 9% en seguridad de tamizajes y 2% en condones. “Evidentemente hay mucho que hacer aquí”, aseguró. [Nota del editor: Es grave descubrir que el principal gasto en prevención se va en materiales promocionales como lapiceros, playeras y tazas con mensajes, sobre todo si se lo compara con el gasto de transmisión vertical y con el irrisorio porcentaje de compra de condones].

Toda la información presentada con datos sobre el gasto versus la prevalencia demuestra que Latinoamérica no invierte en lo que tiene que invertir.

Lídice López-Tocón

Lidice López-Tocón de Observatorio Latino habló sobre los desafíos de la sociedad civil. Y en este sentido se preguntó “¿Qué queremos como sociedad civil y adónde vamos en los próximos años?” Hace 15 años era muy sencillo identificar una agenda común: la de la emergencia sanitaria. En el medio ha habido grandes avances: el reconocimiento de la identidad de género y la despatologización de la transexualidad, el incremento de la participación de los jóvenes en la respuesta, el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo, avances en la propiedad intelectual, movilización de recursos, etc.

“Sin embargo, en los últimos meses se escucha que los activistas no son los de antes, que están distraídos y no se movilizan. Debemos tomarnos un respiro, conversar y plantear una agenda que no sea reactiva. No nos hemos tomado un tiempo para hacer un análisis reflexivo. Algo debemos haber aprendido en todos esto años”, afirmó López-Tocón.

Elena Reynaga, Secretaria Ejecutiva de la Red de Mujeres Trabajadoras Sexuales de Latinoamérica y el Caribe (RedTraSex) y copresidenta de esta sesión, alertó sobre el hecho de que la sociedad civil abandonó la política, que ha dejado de estar en las cámaras legislativas y en los ministerios para transformarse en expertos en monitoreo y evaluación de proyectos del Fondo Mundial.

Y se dirigió a los jefes de programa allí presentes diciéndoles que “la sociedad civil es su aliada, en muchos casos tiene más poder para cambiar las cosas que los técnicos de los ministerios. No se debe olvidar que los funcionarios y servidores públicos reciben un sueldo pagado por los impuestos de los ciudadanos, los fondos son públicos y las instrucciones son dadas por un gobierno que ha votado el pueblo”.

Elena Reynaga

Concluidas las presentaciones que incluyeron al Responsable de VIH de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y al Director Regional de ONUSIDA Latinoamérica, comenzaron las “preguntas y respuestas”.

Una docena de colegas se formaron detrás de los micrófonos y a su turno realizaron sus “comentarios” (nunca una pregunta). Cada uno listaba los temas de sus propias agendas en intervenciones casi tan largas como las de los panelistas.

A su vez, algunos de los panelistas, en lugar de responder, completaron sus ya largas presentaciones. Todo fue una clara demostración de la ausencia total de capacidad para escuchar e interactuar. No hay diálogo, solo monólogos sectoriales y corporativos.

Cada representante y líder viene y va a las reuniones, consultas y conferencias predicando su “biblia” y no se mueve de los preceptos que esta contiene. No hay espacio para conversar y para construir algo parecido a una agenda común.

Deberes por derechos

Una mención aparte requiere la Jefa del Programa Nacional de SIDA de El Salvador, quien al momento de las preguntas, comentó que “a los países les cuesta mucho mantener los programas de tratamiento de ARV, son muy costosos y las personas que viven con VIH deberían al menos comprometerse con la adherencia”. Incluso recibió un moderado aplauso. Este fue el cierre perfecto para demostrar el estado de situación.

Un funcionario de gobierno tiene el atrevimiento de sugerir que las personas que viven con VIH deben comprometerse a ser adherentes y a cambio de ello los gobiernos seguirían haciendo el esfuerzo de pagar sus tratamientos. Y con tristeza debo reportar que nadie reaccionó, nadie dijo nada ni protestó. Y todos los colegas que pasaron después frente al micrófono, muy concentrados en sus mantras sectarios, omitieron hacer referencia a este comentario de la representante del Gobierno salvadoreño. O quizás estaban de acuerdo.

Dr. César Núñez

Parece ser que algo cambió en el campo de los derechos humanos. En estos días, aparentemente, para lograr o garantizar un derecho hay que dar algo a cambio, tener alguna obligación. Como resultado de ello, tenemos por lo menos cuatro leyes de SIDA o de salud en avanzado estado de gestación, que van desde la criminalización hasta la definición de la obligación de las personas que viven con VIH a tomar sus pastillas y usar condón sin pausa. Con los porcentajes exorbitantes que se gastan en material promocional, habrá obligación también de usar las playeras, lapiceros y tazas.

Para su información: Los derechos son todas aquellas libertades, facultades, instituciones o reivindicaciones relativas a las personas, por el solo hecho de su condición humana. Los derechos no se canjean por obligaciones o deberes. Los Estados y los Gobiernos deben promoverlos, respetarlos y garantizarlos sin pedir nada a cambio.

Es cierto que falta una agenda común, reflexión y coordinación. Pero para llegar a un espacio e intentar trabajar juntos hace falta tener la legitimidad que te ofrece pertenecer a una organización de base, comunitaria o a una red que reúne a organizaciones. Y mucho más importante es la obligación de rendir cuentas a un colectivo o circunscripción.

Panelistas de la sesión

Tú puedes tener muchas buenas y bien intencionadas ideas de cómo mejorar el mundo, pero son solo tuyas. Y antes de convertirlas en una agenda sectorial quizás sería oportuno exponerlas en consulta con un sector con más de un miembro.

Además, la otra cuestión preocupante que subyace es la falta de formación política y en derechos humanos de los colegas, que contribuye a que estemos perdiendo poco a poco los logros históricos de la mano, por ejemplo, de leyes penalizantes y regresivas.

Para ser totalmente honesto, entré a la reunión con un moderado optimismo y dejé la sesión con una profunda preocupación y depresión. La única forma de que esto cambie es que la base de estas múltiples pirámides se despierte y empiece a presionar de abajo hacia arriba exigiendo un mínimo de consulta, desempeño, conocimiento y responsabilidad. Y si esto no es posible, que los desplacen.

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